2011 Archivos

El estudio más amplio que se ha hecho sobre el impacto de las mamografías muestra que éstas logran una «reducción significativa» en el número de muertes por cáncer de mama.
El profesor Duffy y su equipo llevaron a cabo un registro de 133 065 mujeres de entre 40 y 74 años en Suecia, que fueron divididas en dos grupos.
El primer grupo recibió una invitación para someterse a mamografías y el segundo fue sometido a los chequeos normales de salud.
Entre las mujeres del primer grupo, aquellas de entre 40 y 49 años fueron sometidas a mamografías cada 24 meses y aquellas de entre 50 y 74 años cada 33 meses, durante un período de siete años en promedio.
Al final de este lapso hubo 30% menos muertes por cáncer de mama entre las mujeres del primer grupo que entre aquellas no sometidas a radiografías.
Casi tres décadas después de que se iniciara el estudio, los científicos revisaron los registros originales y los de seguimiento para calcular el efecto de largo plazo de los análisis de mamografía en la mortalidad por cáncer de mama.
Nuevamente, los resultados fueron similares a los del ensayo original, con menos muertes entre las que tuvieron mamografías.
Y además, dicen los autores, «aunque el efecto relativo de los análisis en la mortalidad por cáncer de mama continuó siendo estable durante el período de seguimiento, el beneficio absoluto en términos de vidas salvadas se incrementó proporcionalmente con el número de veces que se estudió a las mujeres».
Después de 29 años, los resultados mostraron que por cada 400 a 500 mujeres sometidas a mamografías cada dos o tres años se logró evitar una muerte por cáncer de mama.
A largo plazo, explica el profesor Duffy, «el impacto total de las mamografías regulares en términos de prevención de muertes fue más del doble de la cifra alcanzada en el estudio de siete años».
Según el científico, estos datos apoyan la evidencia sobre los beneficios a largo plazo de las mamografías regulares, y «las mujeres y sus médicos deberían discutir qué es lo que pueden esperar sobre estos análisis de detección».
«Lamentablemente, no podemos saber con certeza quién desarrollará cáncer de mama y quién no», advierte el investigador.
«Pero si usted participa en un análisis de mamografía y se le diagnóstica la enfermedad en una etapa inicial, tendrá muy buenas posibilidades de que su tratamiento sea exitoso», agrega.
Aunque el cáncer de mama sigue siendo uno de los tipos de cáncer más frecuentes y la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres en muchos países del mundo, muy pocos países ofrecen, como parte de sus programas nacionales de salud, mamografías regulares de escrutinio para las mujeres.
Y países como el Reino Unido, Suecia y Canadá sólo ofrecen mamografías de escrutinio a las mujeres mayores de 50 años.
La investigación, que siguió a más de 130 000 mujeres durante cerca de 30 años, revela que entre las participantes que fueron sometidas a mamografías regulares murieron 30% menos mujeres por causa de la enfermedad que entre aquellas que no recibieron el análisis.
Los resultados,  publicados  en la revista Radiology, demuestran que el número de fallecimientos que pueden prevenirse aumenta si las radiografías se llevan a cabo año tras año.
«Estos datos son una nueva evidencia de los beneficios de largo plazo de los análisis de escrutinio regulares de las mamas», expresan los científicos de la Universidad Queen Mary de Londres que llevaron a cabo el estudio.
«El cáncer de mama puede tardar muchos años en desarrollarse, así que para poder saber si las mamografías son efectivas necesitamos observar a las mujeres durante un largo plazo», explica el profesor Stephen Duffy, quien dirigió la investigación.
«En este estudio, continuamos monitoreando a las mujeres durante casi tres décadas y encontramos que entre más tiempo las analizamos más vidas pudieron salvarse», agrega. Junio 29/2011 (Diario Salud)

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«La técnica de la biopsia del ganglio centinela es, sin duda, el mayor avance que se ha producido en la cirugía del cáncer de mama en la actualidad. De hecho, gracias a la optimización de esta prueba la cirugía de este tumor es hoy en día mucho menos agresiva.»
Con estas palabras, la doctora Julia Giménez, de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología, subrayó la utilidad de dicha biopsia en el marco de la 4ª Revisión anual de Avances en Cáncer de Mama (RAGMA 11), auspiciada recientemente en Madrid por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM).
Los datos apuntan a que esta prueba evita la linfadenectomía (extirpación de todos los ganglios de la axila) en más del 60% de las pacientes con cáncer de mama, así como los efectos secundarios que esta intervención conlleva. Las secuelas más frecuentes de esta operación son el seroma (acumulación de líquido en la axila) que se produce inmediatamente después de la operación y el linfedema (aumento del volumen del brazo), que aparece más tarde.
Según explica la Dra. Giménez, la técnica del ganglio centinela ha evolucionado tanto que en la actualidad se puede utilizar incluso en los tumores no palpables. «Estas lesiones malignas», señala, «pueden ser localizadas al mismo tiempo que el ganglio centinela con una única inyección en el interior del tumor. La incorporación de las nuevas gammacámaras portátiles ha permitido optimizar la técnica al obtener imágenes durante la intervención de la lesión tumoral extirpada y del ganglio centinela».
El tratamiento quirúrgico de la mama cuando se diagnostica un tumor consiste en dos tipos de intervenciones. Por un lado, está la cirugía conservadora, cuyo objetivo es la extirpación del tumor, conservando la mama y con un amplio margen de seguridad.
«Este tratamiento va acompañado de radioterapia posterior. En los casos de tumores de gran tamaño, en los que no es posible una cirugía conservadora como tratamiento de inicio, la opción es la quimioterapia previa a la cirugía para reducir el tamaño de la neoplasia. En aproximadamente un 30% de las mujeres se logra la desaparición completa del cáncer. En estos casos, y si la paciente lo desea, se puede conservar la mama una vez finalizado el tratamiento», explica esta experta.
Por otro lado, la mastectomía es otra opción de tratamiento quirúrgico y consiste en extirpar toda la mama, incluyendo el complejo areola-pezón. «Esta intervención», señala la doctora Giménez, «está indicada cuando hay muchos focos de cáncer en la mama y cuando no se reduce su tamaño después de administrar quimioterapia antes de la cirugía».
Gracias a los programas de cribado a través de las mamografías, en la actualidad la mayoría de los cánceres de mama se diagnostican en estadio precoz. «Normalmente», comenta la doctora Giménez, «son lesiones de pequeño tamaño, muchas de ellas no palpables y la mayoría sin afectación ganglionar. Esto nos permite extraer la lesión conservando la mama y la axila en más de la mitad de los casos. Una intervención que en muchos casos se puede realizar de forma ambulatoria, sin ingreso hospitalario».
Los expertos se empiezan a plantear en qué casos y en cuáles no se deberían extirpar los ganglios afectados en estas pacientes. Por regla general, cuando los resultados del ganglio centinela son negativos, las afectadas se ahorran un vaciamiento axilar. Sin embargo, en algunas ocasiones en el ganglio se detectan micrometástasis.
Este tema fue abordado en el marco del RAGMA por el doctor Armando Giuliano, del Instituto de Cáncer John Wayne de Santa Mónica (Estados Unidos), que ha llevado a cabo un estudio, a través del Grupo Americano de Cirugía Oncológica, para concretar si la presencia de micro o macrometástasis en ganglio influye en la supervivencia. Tras seis años de seguimiento, los resultados indican que esta afectación no parece aumentar el riesgo, al menos cuando solo existen 1 o 2 ganglios afectados. Julio 1/2011 (JANO)

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Los vasos sanguíneos funcionales -que pueden almacenarse refrigerados- fueron probados en pacientes sometidos a diálisis.
El ensayo es preliminar y todavía será necesario llevar a cabo estudios más amplios, pero tal como informaron los investigadores durante un seminario de la Asociación Estadounidense del Corazón, los resultados fueron exitosos.
Según los científicos, estos «injertos vasculares de tejido alogénico regenerado» tienen el potencial de lograr que los tratamientos de diálisis y otros procedimientos, como la reparación de arterias dañadas y defectos cardíacos, sean «más rentables».
Además, como para la creación del tejido se pueden utilizar las propias células del paciente esto evitaría el rechazo del sistema inmune, que suele ser uno de los principales problemas con este tipo de trasplantes.
Y lo principal, señalan los investigadores, es que estos tejidos podrían estar disponibles, almacenados en el refrigerador, para ser usados cuando se les requiera.
Los vasos de laboratorio fueron creados por el doctor Todd McAllister y su equipo, que incluye a científicos argentinos y polacos, de la empresa Cytograft Tissue Engineering Inc., basada en California, Estados Unidos.
Tal como informa el doctor McAllister «nuestro enfoque podría permitir que cientos de miles de pacientes puedan ser tratados a partir de una línea celular maestra».
Para la producción de los vasos los científicos utilizaron una técnica que involucra crear capas de tejido con células de la piel donadas que se colocan en una estructura de apoyo, similar a un andamio, en forma de tubo.
Una vez formada la estructura tubular, de unos 30 centímetros de largo y 4,8 milímetros de diámetro, los científicos implantaron el tejido en el brazo de tres pacientes que iban a ser sometidos a diálisis.
Uno de los tipos más comunes de diálisis, la hemodiálisis, requiere insertar una aguja en una vena por la cual la máquina extrae la sangre del paciente, la «limpia», y luego vuelve a colocarla en el cuerpo por otra aguja insertada en una arteria del paciente.
Sin embargo, como los pacientes con insuficiencia renal deben someterse de forma regular a este tratamiento, sus vasos sanguíneos con el tiempo resultan dañados y enfrentan problemas para poder disponer de venas y arterias adecuadas para las agujas de diálisis.
Cuando esto ocurre una alternativa es implantar un shunt o derivación (una conexión artificial entre la vena y la arteria) ya sea producido con los propios vasos del paciente o materiales sintéticos.
Pero éstos, como dice el doctor McAllister, suelen fracasar o ser rechazados por el paciente.
Ahora, los nuevos vasos sanguíneos creados en el laboratorio fueron implantados en los pacientes como shunts para diálisis.
Los pacientes fueron observados durante ocho meses después del trasplante y durante ese período, dicen los investigadores, ninguno de los individuos desarrolló alguna reacción inmune a los injertos.
Y los vasos implantados lograron resistir la presión y el uso frecuente de pinchazos de aguja durante sus sesiones regulares de diálisis.
Los científicos están ahora llevando a cabo ensayos más amplios con pacientes de diálisis y también comenzaron ya a probar la seguridad y efectividad de los injertos en pacientes que requieren cirugía de bypass en las extremidades inferiores.
«Estos vasos rentables y eficaces podrían por ejemplo ayudar a niños con defectos cardíacos congénitos y a pacientes con arterias de la pierna dañadas», dice el doctor McAllister. «Y también podrían ayudar a soldados heridos que de otra forma podrían perder una extremidad», agrega.
A principios de este año, otro equipo de la empresa de biotecnología Humacyte y el Centro Médico de la Universidad de Duke, Carolina del Norte, anunció la creación de vasos creados en el laboratorio con células de músculo liso.
Las arterias fueron probadas exitosamente en babuinos para operaciones de bypass coronario y los científicos pudieron utilizarlas hasta 12 meses después de haberlas creado.
Pero ahora por primera vez se probaron estos tejidos en seres humanos. Junio 30/2011 (Diario Médico)

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Una nueva técnica para reparar las mutaciones dañinas de los genes permite tratar la hemofilia en ratones.
Si el genoma está escrito con letras químicas (las llamadas bases de la macromolécula que es que ADN), parece lógico pensar que un gen mutado, es decir estropeado porque está mal escrito, podría arreglarse corrigiéndolo. Hacerlo es difícil, pero ahora un equipo estadounidense ha dado un importante paso adelante en esta estrategia de terapia génica llamada edición de genes al reparar el gen de la hemofilia en unos ratones de laboratorio.
Todavía queda un largo camino que recorrer para poder aplicar esta forma de terapia genética en humanos, pero el experimento demuestra su viabilidad. «Nuestra investigación eleva la posibilidad de que la edición del genoma pueda corregir defectos genéticos a un nivel clínico significativo», comenta Katherine A.High, científica del Hospital Infantil de Filadelfia.
Es la primera vez que se ha logrado hacer edición del genoma, para actuar con precisión en el defecto genético concreto y repararlo, en un animal vivo. La técnica tiene una ventaja importante sobre de terapia génica convencional que se ha ensayado en humanos en algunos casos porque esta última puede introducir la reparación del gen afectado en una localización incorrecta del genoma y alterar los componentes biológicos de regulación normales de control del gen. Es lo que se llama mutagénesis de inserción, en la cual lo que iba a corregir un problema provoca otro, una alteración inesperada. Se puede, por ejemplo, disparar una leucemia, explican los especialistas del Hospital Infantil de Filadelfia.
Con la edición de genes se actúa exactamente en el lugar del ADN que hay que arreglar. Lo hace utilizando dos vehículos para actuar en el gen, dos versiones de un virus modificado genéticamente de manera que uno lleva la información para cortar en el genoma exactamente en el punto deseado y el otro lleva el gen de reemplazo para ser copiado en su lugar.
En el caso de la hemofilia el proceso se da en el hígado del ratón. Las herramientas son unas enzimas, también diseñadas en laboratorio, que actúan como un procesador de texto biológico.
En su experimento, High y sus colegas empezaron por hacer una estirpe de ratones transgénicos que padeciesen hemofilia. Esta enfermedad está producida por un solo gen cuya mutación impide al organismo producir una proteína esencial de coagulación de la sangre, por lo que los afectados (casi siempre hombres) pueden llegar a morir desangrados.
Hay dos tipos normales de hemofilia, la A y la B, debidas a la falta de factor de coagulación VIII y IX, respectivamente, recuerdan los expertos estadounidenses. Quienes padecen esta enfermedad son tratados con proteínas de coagulación que, además de ser una terapia costosa, a veces falla porque el organismo genera anticuerpos contra ellas.
El equipo de High quiso dar un paso más en los ensayos previos de edición de genes in vitro, en los que se había editando el ADN en cultivos de células madre para introducirlas después en el organismo afectado.
En el experimento con ratones hemofílicos diseñaron los dos vectores víricos, uno dirigido a actuar en la zona del ADN defectuosa y otro llevando la versión correcta del gen (de otro animal) en cuestión, para dirigirse el hígado de los animales una vez inyectados.
Los parches genéticos funcionaron correctamente y la copia defectuosa del gen se quedó en su lugar pero inactivada. Como se conocen diferentes mutaciones del gen que pueden provocar hemofilia, se insertaron siete secuencias diferentes, con lo que se cubría el 95% de los errores genéticos que producen la hemofilia B.
Los resultados son esperanzadores: los ratones que recibieron esta forma avanzada de terapia génica produjeron suficiente factor de coagulación hasta lograr una respuesta de los animales prácticamente normal, mientras que los ratones de control, sin esa terapia combinada (unos no recibieron el vehículo y otros las copias sanas del gen) no mostraron mejora significativa en la coagulación.
Los que mejoraron con la terapia se mantuvieron en buenas condiciones durante los ocho meses del estudio, comentan los científicos en Nature y no se apreciaron efectos tóxicos en ellos o problemas de hígado; además, crecieron normalmente.
«Hemos aportado una demostración de que podemos hacer edición de genes en vivo para producir resultados estables y clínicamente importantes», concluye High. «Tenemos que hacer más estudios para trasladar este avance en tratamientos efectivos y seguros para la hemofilia y otras enfermedades monogenéticas en humanos, pero esta es una estrategia prometedora».
Para esta experta, la edición genética en humanos es «el próximo objetivo en el desarrollo de terapias génicas». Junio 29/2011(Diario Salud)

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Un informe de la Organización Mundial de  la Salud (OMS) detalló las causas más frecuentes de muerte en  los países de altos ingresos y en los más pobres del mundo, con  el objetivo de ayudar a las autoridades en el momento de  establecer sus políticas sanitarias.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de  muerte en el mundo, con 13,5 millones de decesos por año, la  mayor parte de los cuales en países con ingresos altos y medios.
Las infecciones de las vías respiratorias, la diarrea y el  sida son, en cambio, las causas de muerte más frecuente en las  regiones más pobres del mundo, según  informe difundido.
El documento, publicado en el sitio de Internet de la OMS,  subraya que identificar las causas de muerte en distintos sitios  del mundo apunta a que «los datos ayuden a las autoridades a  determinar si las políticas sanitarias están orientadas en la  dirección correcta».
«Un país donde las muertes por problemas cardíacos o diabetes  crecen rápidamente en pocos años, por ejemplo, tiene un fuerte  interés en poner en marcha un programa que aliente a estilos de  vida orientados a prevenir estas enfermedades», explica el  estudio.
Según los datos de la OMS, en 2008 murieron en el mundo 57  millones de personas.
Después de las enfermedades cardiovasculares, que provocaron  13,5 millones de víctimas (7,3 por isquemia y el 6,2 por infarto  y accidentes cerebro vasculares), que representan el 23,6 % del total, las causas de muerte más difundidas en el  mundo son las infecciones en las vías respiratorias (6,1 %); las afecciones pulmonares crónicas (5,8%) y la diarrea  (4,3 %).
En la escala siguen el sida (3,1 %) y los tumores  pulmonares, bronquiales y de garganta (2,4 %).
La OMS subraya en el informe que el tabaco es responsable de  la muerte de un adulto cada diez en el mundo.
En particular, en los países de altos ingresos, donde dos  tercios de los habitantes vive más de 70 años, las enfermedades  cardiovasculares representan el 24,3% del total de decesos,  seguidas por los tumores de pulmón, de garganta o de bronquios  (5,9 %) y el alzhéimer y otras variantes de demencia  (4,1 %).
También en los países de ingresos medios, donde casi la mitad  de sus habitantes vive hasta los 70 años, las afecciones  cardiovasculares son la causa principal de muerte (26,5 %), seguidas por los problemas pulmonares crónicos (7,2 %) y respiratorios (5,4 %).
Entre las causas de muerte se mencionan también los  accidentes callejeros y la tuberculosis (2,4 %).
En los países pobres, en cambio, donde un quinto de la  población total vive hasta los 70 años, las infecciones  respiratorias son la primera causa de muerte (11,3 %),  por encima de la diarrea (8,2 %), el sida (7,8 %) y la isquemia (6,1 %).
En estos países, aclara la OMS, predominan las muertes  relacionadas con procesos infecciosos, pero también ocupan un  lugar de relevancia las causas derivadas de nacimientos (3,2 % por bebés prematuros o bajo peso al nacer; 2,9 %  por asfixia o trauma durante el parto y 2,% por  infecciones neonatales).Junio 29/2011(Prensa Latina)

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La colocación de una lente multifocal intraocular propicia la recuperación de la visión nítida, tanto de lejos como de cerca.
Gracias a la nueva técnica de lente intraocular multifocal la presbicia ya puede corregirse con una intervención que dura menos de una hora, no requiere hospitalización y cuyo postoperatorio es muy leve.
La presbicia, comúnmente denominada como vista cansada, es un trastorno de la visión que consiste en la disminución de la capacidad de enfoque del ojo. Este defecto provoca dificultad para ver nítidamente los objetos que están más cerca y afecta a la práctica totalidad de las personas que tienen más de 50 años. Su aparición es inevitable y su tratamiento más extendido es el uso de lentes convexas.
Iñaki Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas, destaca la enorme dificultad de evitar o prevenir la aparición de este defecto de la visión. «La evidencia científica no ha conseguido confirmar la existencia de ningún método reproducible y aplicable a la población que permita evitar la presbicia. Aún así, es recomendable utilizar gafas de sol, no forzar la vista en exceso y visitar al oftalmólogo de forma regular especialmente a partir de los 45 años.»
Aunque no es posible evitar la presbicia, ahora sí es posible corregirla de forma permanente gracias a una operación correctora. La intervención consiste en colocar una lente multifocal que sustituye al cristalino. De esta forma el paciente recupera la visión nítida, tanto de lejos como de cerca. Durante la intervención, y en el caso de ser necesario, también es posible que los oftalmólogos empleen el denominado láser Excimer para corregir otros posibles defectos refractivos en la visión, como la miopía o la hipermetropía.
La intervención dura aproximadamente una hora, no requiere hospitalización y tiene un postoperatorio leve. El paciente recupera la visión de manera inmediata y simplemente tiene que acudir a una revisión 24 horas después. Una semana después de la operación, debe realizarse una segunda consulta, que termina con el alta médica. «El riesgo en la intervención para la corrección de la presbicia es realmente mínimo», explica Iñaki Ferrando, «desde el punto de vista práctico casi podría afirmarse que es inexistente». Julio 5/2011(JANO)

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Reproducimos el texto del mensaje enviado por el Presidente de la SCAP a la lista de patólogos acerca de la reunión científica del mes de junio:

Estimados colegas, adjuntamos los diagnósticos correctos para el Seminario Interactivo Nacional de la SCAP – junio 2011. Por favor si no están de acuerdo  con alguno de los diagnósticos podemos discutirlos. Agradecemos la favorable acogida de este seminario y las respuestas colectivas recibidas de algunas provincias y personales de algunos patólogos. Muchas gracias a todos. Cualquier sugerencia de cambios en el formato o de otra índole serán bien recibidos. Posteriormente enviaremos algunas revisiones bibliográficas sobre los temas tratados.

Dr Chong

En: De la SCAP #