Abr 5th, 2011 Archivos

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Científicos del Christie Cancer Hospital de Manchester (Reino Unido) aseguran que el recuento de las células tumorales en pacientes con cáncer de pulmón puede servir para determinar la gravedad de la enfermedad y decidir cuál es el mejor tratamiento en cada caso. Estas son las conclusiones de un estudio que publica el último número de la Journal of Clinical Oncology, en el que se contabilizó el número de células tumorales circulantes (CTC) en muestras de sangre de un total de 101 pacientes con cáncer de pulmón, tomadas antes y después de someterse a un ciclo de quimioterapia. De este modo, observaron que quienes presentaban más de 5 CTC en 7,5 ml de sangre presentaban una tasa de supervivencia media global de 4,3 meses, unos datos «significativamente alarmantes» que aquellos que presentaban menos de 5 CTC, cuya supervivencia media fue de 8,1 meses. Los resultados sugieren que el recuento de los CTC podría ser una forma sencilla para saber cómo un paciente está respondiendo al tratamiento a las pocas semanas de iniciarlo. «Ahora tenemos que poner a prueba este hallazgo en más pacientes pero, si los resultados se confirman, existe la posibilidad de adaptar los tratamientos a los pacientes individuales y encontrar nuevas formas de tratar la enfermedad», asegura Fiona Blackhall, autora del estudio.
Marzo 23/2011 (JANO)

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Científicos del Hospital de Cirugía Especial de la Ciudad de Nueva York descubrieron defectos genéticos que parecen predisponer a las mujeres a la preeclampsia, trastorno del embarazo que puede amenazar la vida del niño y de la madre, según publican en PLoS Medicine.  Los investigadores, dirigidos por Jane Salmon, descubrieron mutaciones genéticas en las mujeres con enfermedades autoinmunes asociadas a un mayor riesgo de preeclampsia, así como en pacientes con preeclampsia que no tenían enfermedad autoinmune. La preclampsia afecta hasta un 10% de las embarazadas en Estados Unidos y puede causar la muerte a más de 60 000 mujeres cada año en los países en desarrollo. Se diagnostica por el inicio de hipertensión arterial y la aparición de proteínas en la orina. Dado que se desconoce su causa, no existen medios fiables de predecir su aparición ni una prevención o tratamiento eficaces. Cuando la preeclampsia se vuelve más grave, la única opción es provocar el parto antes de que el embarazo llegue a término. Las mujeres de la investigación participaban en un estudio sobre los marcadores biológicos del lupus eritematoso y del síndrome de anticuerpos antifosfolípidos durante el embarazo. Los autores se plantearon que las variantes genéticas en las proteínas que regulan mecanismos complementarios, factores que proporcionan protección frente a patógenos invasores, conducen a inflamación y que tales defectos en la regulación de estos mecanismos, cuando se producen en la placenta, podrían desencadenar la preeclampsia. En el estudio actual, analizaron el ADN de 250 mujeres embarazadas con lupus o anticuerpos antifosfolípidos. De ellas, 30 desarrollaron preeclampsia durante el estudio y 10 pacientes adicionales la tuvieron durante un embarazo anterior. Los investigadores estudiaron genes específicos que regulan la inflamación dirigida por estos mecanismos complementarios en estas 40 mujeres y descubrieron que 7 tenían una mutación en uno de los genes. Los investigadores analizaron también ADN de 59 mujeres que no presentaban la enfermedad autoinmune pero que desarrollaron una preclampsia grave y descubrieron que 5 mujeres de este grupo tenían una mutación en uno de los genes. «El estudio identifica los primeros factores de riesgo genético asociados con la preeclampsia en pacientes con lupus y anticuerpos antifosfolípidos y también valida estos factores de riesgo en una población de pacientes que no tiene una enfermedad autoinmune», indica Salmon. El investigador concluye que, a pesar de la necesidad de más estudios, los resultados sugieren nuevos objetivos para tratar la preclampsia y plantean la posibilidad del desarrollo de pruebas para identificar las mujeres con riesgo de desarrollar preeclampsia.

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Investigadores del Broad Institute de Harvard y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (Estados Unidos) realizaron un análisis de varios genomas de mieloma múltiple. Sus resultados, publicados en Nature, revelan múltiples genes mutados que están implicados en la enfermedad e identifican mecanismos que podrían convertirse en dianas terapéuticas. Explican que no se conoce bien la patogénesis del mieloma múltiple. Ejemplos recientes de genomas individuales del cáncer mostraron que la secuenciación de los genomas completos puede ayudar a identificar de forma fiable las mutaciones somáticas adquiridas. Los científicos, dirigidos por Todd Golub, secuenciaron 38 genomas tumorales y los compararon con secuencias de ADN normales. Descubrieron que las mutaciones en los genes implicados en la traducción de proteínas, la metilación de las histonas y la coagulación sanguínea están asociadas a la patogénesis del mieloma múltiple. Los investigadores observaron mutaciones de una cinasa llamada BRAF y exponen que podría evaluarse en ensayos clínicos de mieloma múltiple la inhibición de esta molécula. Marzo 25/2011 (JANO)

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Llevando la promesa teórica de la investigación con células madres al mundo de tratamientos viables, los científicos han convertido con éxito células madre adultas en el tipo de células oculares que se ven afectadas  en los comienzos de la degeneración macular relacionada con el envejecimiento (DMRE). El trabajo no se realizó con células madre embrionarias que han sido tema de mucho debate en los últimos años  sino con las llamadas «células madre humanas pluripotenciales inducidas». Según los investigadores, la meta era desarrollar una respuesta terapéutica a la muerte del epitelio pigmentario retiniano -una capa de células que es imprescindible para la salud de las células visuales de la retina- causada por la DMRE. Pero los investigadores del Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington, D.C., resaltaron que se trata de un paso preliminar hacia esa meta y que solo se logró en el laboratorio. Afirman que hay que enfrentarse a numerosos obstáculos complejos antes de que las células recién creadas se puedan trasplantar a ojos enfermos. «Pero hemos demostrado que podemos generar células retinianas a partir de células tomadas originalmente de una pequeña cantidad de piel sometida a biopsia, las que luego son  inducidas a convertirse en células madre», señaló Nady Golestaneh, profesora asistente del departamento de bioquímica y biología molecular y celular de la Universidad de Georgetown y coautora de un informe sobre la investigación que aparece en la edición de marzo de la revista Stem Cells. El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. «Las células retinianas que hemos generado son realmente funcionales», explicó Golestaneh. «Eso significa que imitan la función de las células retinianas nativas que cumplen una función esencial en el ojo para la absorción de la luz, la nutrición, y la función de receptor». Esto es importante «porque si estas células mueren pueden inducir enfermedades en los ojos, una de las cuales es la degeneración macular relacionada con el envejecimiento», comentó. «Hasta ahora no ha habido ningún medicamento que pueda detener esta condición. Así que, básicamente, la gente pierde la visión central, la que necesitamos para tareas cotidianas como leer, conducir y cualquier cosa que haya que hacer para ser independiente». En Estados Unidos la DMRE es una causa relevante de pérdida de visión a partir de los 60 años. El Dr. Demetrios Vavvas, médico asistente del servicio de retina del Hospital del Ojo y el Oído de Massachusetts, y profesor asistente de oftalmología de la Facultad de medicina de la Harvard, describió los resultados de la investigación como un «importante paso hacia delante». «Pero es trabajo muy preliminar», anotó Vavvas. «Solo se logró in-vitro. Es trabajo de laboratorio con cultivos de células. Queda la pregunta de cómo funcionará en una persona porque aun hay barreras que vencer, añadió. Por ejemplo, todo el trabajo desarrollado hasta ahora necesita de virus que funcionen como portadores de células, lo cual crea problemas», explicó. Ahora se intenta replicar este tipo de trabajo de laboratorio sin emplear virus. Eso tendrá que suceder antes de que podamos pasar a ensayos con humanos. Y aun no lo hemos logrado», comentó Vavvas. «Con el conocimiento práctico y la tecnología actuales, probablemente hablamos de un mínimo de tres a cinco años antes de que podamos incluso comenzar ensayos clínicos», señaló. Para la investigación de laboratorio los científicos emplearon una línea de células madre adultas de fuente confiable. Los investigadores informaron que el proceso de diferenciación que logró que la base de células madre se convirtiera en células retinianas equivalentes a las dañadas por la DMRE conllevó varias semanas de cultivo de alta tecnología pero, como resultado, las células retinianas generadas a partir de células madre mostraron la misma capacidad funcional y expresión genética que las células retinianas naturales. Sin embargo, advirtieron que la línea celular que generaron también parecía presentar daños cromosómicos en el ADN, aspectos de expresión exagerada que provocaron una inhibición del crecimiento y ciertas anomalías estructurales. Aunque las células generadas se consideraron «viables», los investigadores dijeron que se necesitaría más trabajo para lograr que sean «seguras» con vistas al tratamiento. «Pero cuando hablamos sobre el uso potencial de células madre no solo debemos pensar en el trasplante», apuntó Golestaneh. «También podrían usarse como modelos in-vitro para estudiar la enfermedad en sí, la discapacidad que genera y las mutaciones relacionadas. Eso ayudaría a generar fármacos dirigidos a combatirla».Esto hace que las células «sean muy valiosas no solo para el trasplante sino también para estudiar el mecanismo patológico y avanzar en el desarrollo farmacológico», aseguró Golestaneh.
Marzo 24, 2011, (HealthDayNews)

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El gen tumorsupresor p53, que aparece mutado en casi la mitad de todos los cánceres, no es una excepción. Frederic Rousseau, de la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica), y Joost Schymkowitz, de la Universidad Católica de Lovaina, también en Bélgica,  coordinaron un trabajo que demuestra que un segmento del p53 que se encuentra expuesto en las versiones mutadas del gen está desestabilizado estructuralmente. El estudio se publica en la edición más reciente de Nature Chemical Biology. Este segmento puede alimentar la agregación de la proteína e interferir con la función no solo ya del gen normal p53, sino también de otras proteínas relacionadas con él. Estos datos aportan una nueva perspectiva sobre cómo determinadas mutaciones en p53 llegan a interrumpir la actividad de otras proteínas y de esta forma influir en la progresión tumoral. Los autores concluyen también que falta por determinar si otros genes tumorsupresores pueden adquirir mutaciones similares a la identificada y si ello, añadido a la acumulación de otro tipo de lesiones genéticas, explicaría otros tumores.
Marzo 30/2011 (Diario Médico).

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