2010 Archivos

Investigadores de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Estados Unidos, han descubierto un mecanismo por el que el virus de la gripe H1N1 de 2009 provocó una manifestación más grave de la enfermedad en los adultos de mediana edad que en los mayores o niños pequeños. El trabajo se publica en la revista Nature Medicine.
La distribución de edad de los casos graves de la enfermedad durante la pandemia de H1N1 de 2009 era inusual dado que los virus de la gripe suelen afectar a aquellos con los sistemas inmunes más débiles, como los mayores y los niños pequeños.
Los científicos, dirigidos por Fernando Polack, descubrieron varios casos en adultos de mediana edad, con edades entre 17 y 57 años, que fueron causados cuando los anticuerpos preexistentes contra las cepas estacionales de gripe se cruzaron y reaccionaron con la variedad H1N1.
Estos anticuerpos no protegen contra la H1N1 pero están asociados con la enfermedad mediada por el complejo inmune, por el que un agregado de anticuerpos y proteínas virales se acumula en los órganos, como los riñones o pulmón, conduciendo a la enfermedad después de la infección.
Los investigadores compararon las muestras de pulmón de pacientes de mediana edad que murieron por el virus H1N1 con las de los casos fatales de la gripe H2N2 de 1957 y descubrieron que esos mecanismos de la enfermedad del complejo inmune eran similares en ambos casos.
Madrid, noviembre 6/2010 (Europa Press)

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Los tumores invaden tejidos sanos debido a la falta de cadherina, una sustancia que facilita la unión entre células, publican investigadores canadienses en la revista Neoplasia.
Ubicada en la superficie celular responsable de la unión entre una célula y otra para mantener a un tejido íntegro organizado, la cadherina es una proteína  adherente, que impide la invasión de células hacia otras regiones del organismo.
Sin embargo, para los autores del estudio, del Instituto Neurológico de Montreal, aún no está claro qué ocurre con esta sustancia cuando se desarrolla un tumor y se propagaba a otras partes del cuerpo, o sea, en las metástasis.
Nuestro estudio demuestra que una forma no adherente de cadherina N, llamada proNcad, está presente en una proporción mucho más alta en las superficies de los melanomas, las células del tumor cerebral, de mama y de próstata, destacó Deborah Maret, autora principal.
Los niveles elevados de esta sustancia no adherente promueven el desprendimiento, la migración y la invasión de las células tumorales, añadió la especialista.
A su juicio, este hallazgo conducirá a nuevas herramientas de diagnóstico y mejores estrategias para prevenir el desarrollo y propagación de tumores malignos.
Washington, 14 dic (PL)

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El Mal de Parkinson puede afectar otros órganos antes de alcanzar el cerebro, según un estudio en ratones de investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP) en Brasil.
Los resultados del estudio coordinado por el especialista Antonio Augusto Coppi, investigador del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina Veterinaria de la USP, derriban varios mitos sobre el párkinson, informó este centro académico.
Según los investigadores, la vigilancia de órganos afectados por esta enfermedad antes de que afecte el cerebro y se manifieste con problemas motores permitirá diagnosticar la dolencia con hasta seis años de anticipación.
De acuerdo con Coppi, el gran cambio de paradigma es que el Mal de Parkinson puede comenzar por el sistema nervioso periférico y extenderse a otros órganos alimentados por este sistema, como: corazón, intestino y vejiga, antes de llegar a las neuronas.
«Después de eso, la enfermedad sí puede evolucionar hacia el cerebro», aseguró el especialista.
Ese orden permite que algunos problemas que antes eran ignorados, como indigestión frecuente, dificultad urinaria, heces resecadas, deficiencia cardíaca y depresión, puedan ser considerados como síntomas del párkinson hasta seis años antes de que la enfermedad se manifieste en problemas motores.
Según el investigador brasileño, el 30% de las víctimas de párkinson muere por complicaciones periféricas en órganos afectados por la enfermedad antes del cerebro.
«Los dos órganos más afectados con el desarrollo del mal son el corazón y el cerebro, pero hasta ahora no se sabe cuál de los dos es la primera víctima», aseguró Coppi.
El científico brasileño afirmó que la hipótesis de que la enfermedad se manifiesta primero en otros órganos ya es investigada en Estados Unidos, Alemania y Japón, y surgió a partir de la constatación de que muchos pacientes con párkinson sufren problemas cardíacos, por ejemplo.
«Como el párkinson no tiene cura, si sabemos cómo comienza podremos anticipar el tratamiento y de esa forma retardar su evolución», afirmó.
En los estudios se aplicaron modernas técnicas que permiten analizar imágenes médicas en cuatro dimensiones: largo, ancho, profundidad y tiempo.
«Con esta tecnología es posible calcular el tamaño real y contar el número total de células en un tejido», explicó Coppi.
Los ratones de laboratorio son portadores del gen que causa el Mal de Parkinson y el análisis de las imágenes en cuatro dimensiones permite establecer con elevada precisión los órganos afectados por la enfermedad.
Según el especialista, lo animales con párkinson, a los tres meses de vida, comienzan a presentar tendencia a la taquicardia, problemas en la irrigación del corazón y dificultades para caminar.
Río de Janeiro, diciembre 9/2010 (Xinhua)

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Una familia de moléculas podría proteger contra enfermedades neurodegenerativas como el Mal de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson, publica la Journal of Neuroscience Research.
El compuesto HSB-13, descubierto en el 2007, y otros 11 prometedores demostraron en cultivos y ensayos con ratones su capacidad como protectores neuronales.
En principio, el HSB-13 fue probado en roedores con la enfermedad de Huntington y además de reducir la degeneración neuronal en una parte del cerebro anterior mejoró el rendimiento conductual y no tuvo efectos secundarios.
«Estas pruebas preliminares demuestran que el compuesto es un agente neuroprotector extremadamente potente», señaló Edward Biehl, director del estudio en la Universidad Metodista del Sur.
Las enfermedades de Alzheimer, Huntington y el párkinson se caracterizan por la muerte de neuronas en el cerebro medio, pero los estudios en ratones podrían conducir en un futuro a una forma de combatir estas enfermedades.
La pérdida neuronal afecta las habilidades motoras, los procesos cognitivos y el habla, además de provocar problemas de conducta.
Los medicamentos disponibles alivian los síntomas de estas enfermedades, pero no logran detener o revertir la destrucción de las neuronas.
Londres, diciembre 9/2010 (PL)

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Altos niveles de magnesio en sangre y en la dieta estarían asociados con una reducción del riesgo de sufrir una muerte cardíaca súbita (MCS), según artículo publicado en la The American Journal of Clinical Nutrition.
La doctora Stephanie E Chiuve dijo a Reuters Health que «la MCS es uno de los principales problema de salud pública» y que «la prevención primaria es clave para reducir su incidencia».
En modelos celulares y experimentales, el magnesio demostró sus cualidades antiarrítmicas. Una serie de autopsias reveló un menor nivel de magnesio en víctimas de MCS que en las de traumatismos.
El equipo de Chiuve, de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston, Estados Unidos, determinó si existen pruebas de una relación entre los niveles de magnesio y la MCS en la población general. Para esto, realizó un análisis prospectivo de información sobre más de 88 000 mujeres participantes de «Nurses Health Study». En 26 años, se registraron 505 casos de muerte súbita o arrítmica.
Otros análisis demostraron que la MCS afectaba significativamente menos a las mujeres con más magnesio en sangre que a aquellas con los niveles más bajos. Lo mismo ocurrió con el magnesio en la dieta. Por cada 0,25 mg/dL más de magnesio en sangre, el riesgo de MCS disminuía un 41%.
La doctora Chiuve comentó: «En el estudio, un mayor nivel de magnesio, en sangre y en la dieta, estuvo asociado con un menor riesgo de sufrir una MCS». «La mayoría de los estadounidenses no ingieren las dosis diarias de magnesio recomendadas. Por lo tanto, elevar su consumo sería una estrategia de prevención primaria de la MCS», añadió la experta.
De todos modos, Chiuve insistió en que el estudio fue observacional y que «se necesitan ensayos clínicos para determinar si esas relaciones son realmente causales».
Nueva York, diciembre 10/2010 (Reuters Health)

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Los mecanismos que provocan la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad que mata las neuronas relacionadas con el movimiento y condena a las personas a la parálisis y a la muerte, podrían explicarse con el descubrimiento de un gen en el cromosoma 9, según estudio de un equipo ítalo-norteamericano.
Adriano Chio, del Centro de Esclerosis Lateral Amiotrófica del departamento de Neurociencia de la Universidad de Turín y del Hospital Molinette en Italia, uno de los autores del estudio, el gen VPC produce una proteína que actúa en el sistema de eliminación de los residuos celulares.
No es casual que en la ELA, afección conocida como enfermedad de Lou Gehrig; nombre de un jugador de béisbol que la padeció, las neuronas mueran envenenadas por la acumulación de sustancias tóxicas.
El estudio, sobre el ADN de familias italianas y estadounidenses con miembros que sufren de ELA, fue financiado, por otras entidades científicas dedicadas a la Neurogenética y por la Federación Italiana de Fútbol (FIGC).
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa incurable caracterizada por la muerte de las neuronas motoras del cerebro y de la médula espinal. Lleva a la parálisis y a la muerte por bloqueo respiratorio después de algunas años de efectuado el diagnóstico.
En Italia, explicó Chio a ANSA, hay unos 5000 enfermos; la enfermedad habitualmente aparece de los 60 a 70 años y, gracias a los investigadores italianos, se ha demostrado que los jugadores de fútbol tienen seis veces más de riesgo de enfermarse precozmente, alrededor de los 40 años. Por este motivo, la FIGC decidió contribuir al estudio realizado entre Italia y Estados Unidos para comprender qué hay «detrás» de la enfermedad.
Inicialmente los especialistas analizaron por primera vez todo el ADN «codificante», es decir, el ADN que da instrucciones para producir las proteínas -llamadas exoma- de distintas familias italianas y norteamericanas con miembros enfermos de ELA
De este análisis sin precedentes, publicado en la revista Neuron, en tres enfermos de una familia italiana fue aislada una mutación del gen VPC. La misma situación se reprodujo luego en familias estadounidenses.
«El gen VPC no es el primero descubierto en la ELA hereditaria. Se conocen los genes FOS, SOD1, TDP-43, pero hasta ahora ninguno de ellos nos había permitido pensar un posible mecanismo molecular que causa la ELA», explicó Chio.
En cambio el VPC sugiere un mecanismo: la proteína está ligada al sistema de eliminación de residuos celulares y si no funcionan estos residuos se acumulan. Es decir, precisó Chio, se une estrechamente al rol del gen TDP-43 que, no por casualidad, se acumula de modo aberrante en las neuronas enfermas de ELA.
«En consecuencia el haber descubierto la incidencia del VPC, se revela como uno de los mecanismos que lleva al daño de las neuronas en la ELA», declaró Chio. Pero el trabajo no se detiene aquí, agregó.
El gen VPC en efecto explica alrededor del 2% de los casos. Hay otras formas familiares de ELA que afectan a otros genes y que el equipo ítalo-norteamericano seguirá buscando. Paralelamente se tratará de detectar sustancias que actúan sobre el gen VPC para recuperar la eliminación de residuos celulares.
Este hallazgo, incluso a distancia, puede permitir el acceso a tratamientos. En Estados Unidos, por ejemplo, están en práctica estudios piloto con algunos enfermos para experimentar un posible tratamiento para los casos de ELA que dependen del gen SOD1″, concluyó Chio.
Roma, diciembre 10/2010 (ANSA)

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El índice de mortalidad por enfermedad cardiovascular ha declinado en un 28% desde finales de los 90 en Estados Unidos, pero la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular (ACV) siguen dando cuenta de un tercio de todas las muertes, encuentra un estudio reciente.
Y el costo de prevenir y tratar la enfermedad cardíaca es más alto que para el cáncer o cualquier otro grupo de diagnóstico.
«No hemos ganado la guerra», advirtió la Dra. Veronique L. Roger, autora líder del informe, que aparece en la revista Circulation.
«Aunque hay más personas que viven con enfermedad cardiovascular, también hay más costos en términos de dinero y para los individuos que viven con enfermedad cardíaca en lugar de vidas sanas», lamentó Roger, catedrática de investigación en Ciencias de la Salud de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota.
Comparando datos del 1997 al 2007, los investigadores encontraron que el número de operaciones y procedimientos cardiovasculares en pacientes internos creció un 30%.
Esos procedimientos ayudaron a alargar la edad promedio de muerte por enfermedad cardiovascular hasta los 75 años, pero eso aún está muy por detrás de la esperanza de vida promedio de 77,9 años en Estados Unidos.
Mientras tanto, millones de estadounidenses siguen tomando decisiones incorrectas respecto a su salud que sabotean los esfuerzos por reducir aún más la enfermedad cardiovascular. Por ejemplo, en cuanto a los factores de riesgos cardíacos y para el ACV, el informe encontró que: el 23% de los hombres, el 18% de las mujeres y el 20% de los estudiantes de secundaria fuman.
Alrededor de un tercio de los adultos de Estados Unidos (a partir de los 20 años) padecen de hipertensión arterial, pero menos de la mitad de los que lo saben la tienen bajo control.
Dos tercios de los adultos tienen sobrepeso o son obesos. Casi un tercio de los niños entre los dos y los 19 años de edad tienen sobrepeso o son obesos.
Alrededor del 15% de los adultos tienen niveles totales de colesterol en suero de 240 mg/dl o más.
Se sabe que el 8% de los adultos sufren de diabetes mellitus, mientras que 36,8% tienen prediabetes.
Pero incluso así, los hallazgos generales son positivos, afirman los expertos.
«Hay cientos de miles de individuos que podrían haber muerto o quedado sustancialmente discapacitados debido a la enfermedad cardiovascular en el pasado, que en vez de ello llevan vidas completas, productivas y satisfactorias», aseguró el Dr. Gregg Fonarow, cardiólogo de la Universidad de California en Los Ángeles, quien está familiarizado con los hallazgos del informe.
Los expertos consideran que los avances en la Medicina podrían haber superado los daños por la epidemia de obesidad durante la década que estudiaron.
Los dilatadores que abren vasos sanguíneos taponados y los medicamentos para personas con enfermedad cardíaca han tenido un impacto profundo en los índices de supervivencia, afirmó el Dr. Kirk Garratt, director clínico de investigación cardiovascular intervencionista del Instituto del Corazón y Vascular Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.
«No se puede negar que los dilatadores mejoran la calidad de vida de millones de estadounidenses que viven con enfermedad cardíaca», comentó.
Pero las opciones saludables de estilo de vida son esenciales para la longevidad, y la forma de crear una sociedad sana es hacerlo «con un individuo a la vez», dijo Roger. Controlar el peso a través de la dieta y el ejercicio será clave para lograr las metas de la American Heart Association para 2020 de mejorar la salud cardiovascular en un 20% y reducir las muertes por enfermedad cardíaca y ACV en un 20%.
La genética tiene mucho que ver con el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, reconocen los autores. Un ataque cardíaco precoz en un padre duplica el riesgo de ataque cardíaco en los hombres, y lo aumenta en un 70% en las mujeres. Y el riesgo de enfermedad cardíaca se duplica si un hermano o hermana tiene antecedentes de la afección.
Pero los genes no son el destino. Si una persona está en mayor riesgo, debe cuidarse, aconsejan estos expertos.
«En realidad no se pueden controlar los genes, pero se puede controlar cómo se juegan las cartas que han tocado», señaló Roger.
Minnesota, diciembre 19/2010 (HealthDay)

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