Es el primer fármaco surgido de una universidad pública española, la Universidad de Barcelona, en llegar a ensayos clínicos.
Tomado de JANO.es y agencias · 16 Febrero 2011 11:48
Es el primer fármaco surgido de una universidad pública española, la Universidad de Barcelona, en llegar a ensayos clínicos.
Tomado de JANO.es y agencias · 16 Febrero 2011 11:48
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El síndrome HELLP (hemolysis, elevated liver enzimes, low platelets count), pertenece al grupo de las microangiopatías trombóticas, que se caracterizan por anemia hemolítica, trombocitopenia y disfunción orgánica. En el HELLP se detecta elevación de las enzimas hepáticas como consecuencia de un daño hepatocelular severo secundario a la deposición de fibrina en los sinusoides hepáticos. Se presenta entre el 0,5-0,9 % de todas las gestaciones y entre el 4-14,% de todas aquellas mujeres que desarrollan preeclampsia/eclampsia. Las manifestaciones clínicas son variadas, van desde síntomas generales como debilidad, fatiga y vómitos, hasta formas severas como la pérdida de la visión, hemorragias hepática e intracraneal, entre otras. La mayoría de las pacientes manifiestan el síndrome entre las 27-37 semanas de gestación, pero se puede observar también en el puerperio, desde los primeros momentos después del parto hasta los 7 días después, con un pico de incidencia a las 48 horas. La mortalidad materna asociada con este síndrome es de 1-24 %, y la perinatal hasta más del 40 %, ambas muy relacionadas con el momento del diagnóstico y las condiciones materno-fetales. Es importante hacer el diagnóstico diferencial con la necrosis aguda hepática del embarazo. El objetivo del tratamiento está encaminado a interrumpir la gestación, evitar las convulsiones, controlar la hipertensión arterial asociada con este síndrome, que se observa entre el 82 y 88 % de los casos, y de los trastornos de la coagulación asociados. El uso de la plasmaféresis, corticoesteroides y el trasplante hepático, son otras medidas terapéuticas que se han empleado
El fármaco tiene por objeto corregir el defecto genético en las células madre hematopoyéticas de estos pacientes.
JANO.es · 20 Enero 2011 15:53
Los pacientes con diabetes mellitus, enfermedad renal y anemia que no responden al tratamiento con un fármaco antianémico tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular o muerte, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas (Estados Unidos). Los resultados, que se publican en New England Journal of Medicine, sugieren que evaluar la respuesta al fármaco de los pacientes y mantener los niveles de hierro un poco por debajo podría reducir el riesgo.
Los resultados fueron un descubrimiento inesperado de un estudio sobre la darbepoetina alpha, que estimula la producción de glóbulos rojos para contrarrestar la anemia. El fármaco, manufacturado por Amgen, se comercializa con el nombre de Aranesp.
El estudio mostró que la darbepoetina alfa no funciona mejor que un placebo para mejorar los resultados cardiovasculares y renales pero sí que reducía el riesgo de transfusión sanguínea y daba lugar a una mejora modesta en personas con diabetes mellitus, enfermedad renal y anemia. Sin embargo, las personas que recibían darbepoetina alpha tenían casi dos veces más riesgo de ictus. Las muertes por cáncer eran también mayores entre los que recibían el fármaco.
La darbepoetina alfa es una clase de fármacos antianémicos que imitan a la eritropoyetina, la hormona natural del organismo que estimula la producción de glóbulos rojos.
El estudio, denominado TREAT, incluyó a 4038 participantes que tenían diabetes mellitus tipo 2, anemia y daño renal, aunque ninguno requería diálisis. De estos, 1872 recibían inyecciones del fármaco y 1889 placebo.
Los participantes que recibían darbepoetina alfa también recibían inyecciones subcutáneas periódicas del fármaco con el objetivo de aumentar sus niveles de hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos que porta oxígeno, a un nivel de 13 gramos por decilitro. Si alguien del grupo control descendía a niveles de hemoglobina peligrosos por debajo de 9 g/dl recibía una terapia de ‘rescate’ con darbepoetina hasta que el nivel de hemoglobina regresaba a un nivel por encima de los 9 g/dl.
Al analizar los resultados, los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos: aquellos con niveles de hemoglobina que crecían de repente en respuesta a las dosis primeras de darbepoetina alfa y aquellos cuyos organismos respondían con menos fuerza, con niveles de hemoglobina que se mantenían bajos.
Los investigadores descubrieron que los participantes que tenían respuestas iniciales pobres al fármaco tenían una mayor tasa de mortalidad, ataque cardiaco, ictus o fallo cardiaco.
El estudio no puede mostrar si estas personas tenían mayor riesgo por estos resultados porque se encontraban con peor salud cuando empezaron el estudio o por alguna acción del fármaco.
Sin embargo, los autores señalan que estos resultados plantean la cuestión de si el tratamiento de la anemia debería personalizarse según la respuesta de los pacientes al fármaco. Los resultados sugieren que se podría utilizar la respuesta a la dosis inicial para identificar los grupos de alto riesgo en futuros estudios.
Así, los investigadores ponen como ejemplo que si el nivel de hemoglobina de una persona no mejora en el mes o dos meses siguientes al tratamiento antianémico, sería mejor dejar el fármaco y buscar un tratamiento alternativo.
Madrid, enero 3/2011 (EUROPA PRESS)
Muchos jóvenes con leucemia mieloide aguda (LMA) mejoran con el agregado de gemtuzumab ozogamicina (GO) a la quimioterapia habitual, según artículo publicado en la Journal of Clinical Oncology.
El tratamiento con GO produce «baja toxicidad extra», afirmó el equipo del doctor Alan K. Burnett, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Cardiff, Reino Unido, lo que sugiere que sería «viable» utilizar una dosis más alta de GO.
Los pacientes más jóvenes con LMA viven cada vez más gracias a la quimioterapia más agresiva y a la mejor atención de la pancitopenia que provoca el tratamiento.
Intensificar la quimioterapia podría causar un nivel inaceptable de toxicidad, pero los autores agregan que los fármacos con anticuerpos dan la posibilidad de brindar un tratamiento más efectivo sin toxicidad significativa.
El GO es un «inmunoconjugado» entre CD33, un anticuerpo que expresan con frecuencia las células de la leucemia, y la caliqueamicina, una sustancia activa contra las células tumorales.
El fármaco, que antes la compañía Wyeth comercializaba como Mylotarg, tiene un pasado complicado. Fue aprobado en mayo del 2000 dentro del programa acelerado de aprobación farmacológica de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que exige ensayos posteriores a la aprobación para verificar los beneficios.
El verano pasado, Wyeth retiró el fármaco del mercado de Estados Unidos a pedido de la FDA luego de que los resultados de un ensayo causara más preocupación por su seguridad (en especial, un aumento de la enfermedad veno-oclusiva) y no demostrara beneficios.
En el ensayo internacional MRC AML15, 1113 pacientes con LMA sin tratar, en su mayoría menores de 60 años, recibieron al azar una dosis de 3 mg/m2 de GO el primer día de inducción, o no, más uno de tres tratamientos de inducción.
Los pacientes recibieron daunorubicina y citarabina; o citarabina, daunorubicina y etoposida; o fludarabina, citarabina, factor estimulante de colonias granulocíticas e idarubicina. Durante la remisión, otro grupo de 948 pacientes recibió amsacrina, citarabina y etoposida o citarabina en alta dosis, con o sin GO.
La inducción con GO no causó una mejoría significativa en la supervivencia general y, cuando el fármaco se agregó durante la terapia de consolidación, no redujo el riesgo de recaídas ni mejoró la supervivencia. Tampoco mejoró la supervivencia con GO después de la recaída.
Pero cuando el equipo estudió a cada paciente según su estado citogenético, aquellos con un perfil favorable -mutaciones t(8;21), t(15;17) o inv(16)- obtuvieron un beneficio en la supervivencia «altamente significativo» con la inducción con GO.
Para esos pacientes, la supervivencia a cinco años fue del 79%, comparada con el 51% con y sin GO. Los pacientes con mutaciones de bajo riesgo no mejoraron con la inducción con GO, mientras que los beneficios en los pacientes con riesgo intermedio no fueron significativos. El tratamiento con GO también benefició a los pacientes más jóvenes.
Un análisis más detallado reveló que la supervivencia a cinco años del 70% de los pacientes de riesgo intermedio aumentaría un 10%. También se beneficiaron los pacientes con LMA con factor de unión central (FUC).
«Aunque esto podría considerarse evidencia para un nuevo estándar de atención, se necesitan estudios que lo confirmen, en especial sobre leucemia con FUC», destacaron los autores. «Se están realizando también estudios sobre pacientes mayores», añadieron.
«Los oncocientíficos no deberían esperar los mismos resultados en todos los pacientes con una entidad morfológicamente clasificada como LMA, en especial cuando se usan agentes moleculares», escribió en un editorial el doctor Farhad Ravandi, del Centro del Cáncer MD Anderson, de la Universidad de Texas en Houston.
Estos resultados deberían usarse para «comprender mejor la diversidad de la LMA y diseñar las terapias individualizadas para los subgrupos de LMA», enfatizó Ravandi.
Nueva York, diciembre 31/2010 (Reuters Health)
La trombocitopenia con ausencia de radios (TAR) es un síndrome genético poco frecuente caracterizado por ausencia bilateral de radios con presencia de ambos pulgares y trombocitopenia. Suelen estar presentes, además, malformaciones en miembros inferiores, cardiovasculares, gastrointestinales, neurológicas y vasculares. El modo de herencia es autosómico recesivo, pero según evidencias encontradas en diferentes estudios, este no es el único patrón; existen familias donde se ha observado un patrón de herencia autosómico dominante con penetrancia reducida. Se han estudiado diferentes genes para tratar de explicar la mutación causante de este síndrome, entre ellos, los genes HOX, involucrados en la trombocitopenia amegacariocítica, pero no se ha encontrado relación con el síndrome TAR. Estudios moleculares revelan la presencia de una microdeleción intersticial a nivel del locus 1q21.1 como condición necesaria, pero no suficiente para que se desarrolle completamente el fenotipo TAR. En investigaciones recientes se ha demostrado la ausencia de expresión de la endoglina en las células estromales de los pacientes con TAR. En ratones de laboratorio se ha observado que la inactivación genética de esta proteína transmembrana presente en las células endoteliales humanas está asociada con muertes fetales intraútero debido a anormalidades vasculares y cardíacas graves. Ver más
La mayoría de los adolescentes mayores con leucemia linfoblástica aguda (LLA) se puede curar con quimioterapia intensiva de riesgo controlado, en lugar de trasplante de células madre o radioterapia en el cráneo, publica Journal of Clinical Oncology. Esto representa un avance en el pronóstico de esos pacientes, señaló Ching-Hon Pui, jefe del Departamento de Oncología del Hospital de Investigación Infantil St. Jude, de Memphis, en Tennessee.
La LLA es bastante infrecuente en los adolescentes mayores, pero es difícil de tratar. Los autores sostienen que los adolescentes mayores suelen tener peores resultados, por lo menos en parte porque tienen una mayor prevalencia de leucemia de alto riesgo y una baja tolerancia y adherencia a la terapia.
El equipo evaluó a 963 pacientes pediátricos, incluidos 89 adolescentes mayores (de 15 a 18 años), que habían participado en cuatro ensayos entre 1991 y el 2007. En los tres primeros ensayos, el tratamiento se realizó a partir de las características clínicas y la genética de las células tumorales.
Pero en el último estudio, el nivel de enfermedad residual guió el tratamiento. Esa fase incluyó el uso intensivo de metotrexato, glucocorticoide, vincristina y asparaginasa, además de una terapia intratecal temprana en pacientes con LLA de alto riesgo.
El trasplante de células madre fue una opción para pacientes de alto riesgo, aunque el tratamiento temprano de esos pacientes fue idéntico al de los pacientes con LLA de riesgo estándar. Ningún paciente recibió radioterapia en el cráneo.
En los tres primeros ensayos, los adolescentes mayores tuvieron una supervivencia significativamente menor que los más jóvenes. Pero en el cuarto estudio, desapareció la brecha del pronóstico.
La supervivencia a cinco años libre de enfermedad fue del 86,4% para los adolescentes mayores y del 87,4% para los más jóvenes. La supervivencia general también mejoró: el 87,9% para los mayores y el 94,1% para los más jóvenes.
Pui dijo a Reuters Health: «Este estudio es el primero que utiliza el enfoque de enfermedad residual mínima al final de la inducción para identificar con precisión a los pacientes que necesitan un trasplante».
Y destacó otras características únicas del estudio: «La terapia personalizada a partir de la farmacoquinesis y la farmacogenética, la omisión total de radioterapia profiláctica en el cráneo y el monitoreo detallado de la adherencia al tratamiento».
Nueva York, diciembre 30/2010 (Reuters Health)