Si usted supiera que le queda un año de vida, ¿se realizaría exámenes médicos que no necesitaría? Resulta que una cifra sorprendente de pacientes con cáncer en etapa terminal se realiza exámenes inútiles en busca de cánceres nuevos que no podrían eliminarlos.
Un estudio con pacientes del Medicare -servicio de salud gubernamental para adultos mayores- con cánceres tan avanzados que tenían expectativas de vida limitadas y con poca esperanza de curación revela una cultura de revisión en piloto automático», dijo la doctora Camelia Sima, del Centro Oncológico Conmemorativo Sloan-Kettering en Nueva York y autora principal del estudio.
La investigación encontró que los pacientes con cáncer avanzado se realizan mucho menos exámenes que las personas sana. No obstante, el 9% de las mujeres que padecían cáncer se sometieron a mamografías y el 6% a exámenes de Papanicolaou para detección de cáncer cervicouterino, 15% de los hombres fueron revisados por cáncer de próstata y 2% de los pacientes se sometieron a exámenes para detectar cáncer colorrectal.
«El realizar exámenes a pacientes cuya expectativa de vida es extremadamente limitada debido al cáncer simplemente no es algo que justifique los fondos invertidos», señaló el doctor Allen Lichter, director general de la Sociedad de Oncología Clínica de Estados Unidos, quien no estuvo involucrado en el estudio. «Los autores han hecho un servicio maravilloso al señalar esto», agregó el experto.
El estudio, publicado en Journal of the American Medical Association (JAMA) y financiado por el Instituto Nacional de Oncología, es el primero que revisa el asunto del exceso de exámenes a pacientes con cáncer en etapa terminal. Además plantea nuevos cuestionamientos sobre diagnósticos y tratamientos excesivos en el sistema de salud de Estados Unidos.
Los beneficios de la detección temprana del cáncer son claros en algunos pacientes. Pero es incierto, por ejemplo, qué tan temprano iniciar de manera regular los exámenes mamográficos a las mujeres. Los hombres mayores de 75 años deberían realizarse el examen de antígeno prostático especifico (PSA) para detectar cáncer de próstata, de acuerdo con directrices del gobierno, pero una tercera parte de ellos lo hace.
¿Cuál es el perjuicio? Demasiados exámenes pueden incrementar la ansiedad de los pacientes y llevar a procedimientos de seguimiento innecesarios, así como tratamientos de radiación y cirugía que pueden tener complicaciones graves.
«Las personas tienen que comprender mejor que muchos exámenes de detección son espadas de doble filo» que deberían ser utilizados de forma selectiva y no indiscriminadamente, enfatizó el doctor Howard Brody, de la División Médica de la Universidad de Texas en Galveston, quien no estuvo involucrado en el estudio.
Chicago, octubre 13/2010 (AP)

Un simple test de orina podría ayudar a diagnosticar el cáncer de próstata con mayor certeza que el método tradicional, según artículo difundido en la revista Public Library of Science One.
La prueba consiste en medir los niveles de la proteína MSMB entre quienes padecen la condición. Los expertos destacan que el test es dos veces más confiable que el que se usa en la actualidad basado en la presencia del antígeno prostático específico (PSA) en sangre. Ensayos realizados con 350 hombres afectados por ese tipo de tumor permitieron determinar los niveles de la mencionada proteína.
«La proteína es fácil de detectar porque está presente en la orina y sería potencialmente muy sencillo llevar a cabo un test de ese tipo en los varones para identificar los que corren el mayor riesgo de desarrollar la enfermedad», indicó Hayley Whitaker, del Cambridge Research Institute.
Este método resulta ventajoso, pero son necesarios otros estudios para confirmar su efectividad. Actualmente se realiza un nuevo estudio en el que participan 1200 hombres cuyos resultados se espera que se den a conocer para fines de año, agregó la experta.
Londres, octubre 14/2010 (PL)

Expertos en enfermedad de alzhéimer proponen nuevos criterios para diagnosticar esta forma de demencia y así poder detectarla en estadio temprano, lo que colocaría a más pacientes en tratamiento o se desarrollarían ensayos clínicos de nuevos medicamentos.
Un grupo internacional de expertos indicó que las nuevas guías revisarían la definición de la enfermedad para tener en cuenta los desarrollos científicos recientes, incluido el uso de biomarcadores o señales biológicas, que pueden mostrar si una persona corre riesgo antes de experimentar síntomas. Esta etapa preclínica, que puede desarrollarse diez años antes de que aparezca la demencia, es ampliamente considerada como el mejor momento para intervenir.
Estudios recientes demostraron que los controles cerebrales, los análisis del líquido cefalorraquídeo y otras pruebas pueden ayudar a predecir quién desarrollará la afección lo que es crucial para los investigadores y los laboratorios que intentan generar nuevos tratamientos. «Es muy importante para nosotros pasar de la vieja forma de ver la afección a una nueva que incorpore la importancia de los biomarcadores», precisó Bruno Dubois, del Hospital Salpetriere de Francia.
«No hay más motivos para esperar hasta que los pacientes hayan desarrollado completamente la demencia», añadió Dubois, quien dirige el Grupo Internacional de Trabajo para la Investigación de Nuevos Criterios de Diagnóstico de la Enfermedad de Alzhéimer.
La condición, que es la forma más común de demencia, es una enfermedad cerebral letal que provoca que las personas pierdan gradualmente la memoria y la capacidad de razonar y cuidarse por sí mismas. La enfermedad afecta a más de 26 millones de personas en todo el mundo y por el momento no existe cura.
Un informe -del mes pasado- reveló que los costos mundiales para lidiar con la demencia alcanzarán los 604 000 millones de dólares en el 2010, más del 1% del Producto Interno Bruto global. Esta cifra aumentará a medida que la cantidad de pacientes con la condición se triplique para el 2050.
Actualmente, solo un examen pos-mortem puede confirmar fehacientemente que una persona padecía la enfermedad. En un artículo publicado en la revista The Lancet, el equipo de Dubois destacó que la afección debería definirse como un síndrome clínico-biológico para permitir que el diagnóstico se haga a partir de biomarcadores en pacientes vivos y en estadios más tempranos.
Londres, octubre 13/2010 (Reuters)

Científicos hallaron más de treinta nuevas variaciones genéticas relacionadas con la obesidad y la acumulación de grasa, en una investigación que aseguran que podría ayudar a explicar por qué ciertas personas tienen tanto sobrepeso y por qué algunas tienen forma de «manzana y otras de pera». Un equipo de más de 400 científicos de 280 centros de investigación señaló que sus hallazgos brindan más idea de los procesos biológicos que pueden causar la obesidad, lo que en el futuro ayudarían a desarrollar nuevas formas de tratar o prevenir la enfermedad. Ampliar…

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Un grupo de científicos halló cómo una sola variación en el código genético de una persona puede conducir al desarrollo de cáncer de vejiga y señaló que su trabajo debería ayudar a crear nuevos fármacos para combatir la enfermedad.
Un estudio internacional dirigido por investigadores del Instituto de Investigación del Cáncer de Gran Bretaña (ICR) reveló que si las personas presentan cambios en una sola letra del código de ADN en el rs16888589 producían más proteína a través de un gen llamado EIFH3.
El equipo también mostró que tener niveles elevados de proteína EIFH3 conduce al desarrollo del cáncer de vejiga, una enfermedad que provoca la muerte de alrededor de medio millón de personas cada año y que es la segunda causa más común de muerte por tumores en el mundo.
«Es interesante que incluso un solo cambio en la secuencia de ADN pueda alterar cuánta proteína se produce y aumente el riesgo de esta enfermedad. Hallar proteínas involucradas en el desarrollo del cáncer es crucial, dado que son blancos posibles para nuevos medicamentos», dijo Richard Houlston, del ICR.
«Sabemos por otros cánceres que demasiada proteína EIFH3 conduce a un incremento en la proliferación, crecimiento y supervivencia celular, pero esta es la primera confirmación de que está involucrado en el desarrollo del cáncer de vejiga», añadió el autor del estudio, publicado en PLoS Genetics.
Investigaciones previas identificaron 14 variaciones de ADN que aumentaban el riesgo de cáncer de vejiga entre 1,5 y 2 veces.
Esas mutaciones, llamadas polimorfismos de nucleótidos (SNP), son cambios de una sola letra en el código de ADN, la secuencia de letras que representa la huella genética de cada persona.
El equipo de Houlston quería ver cuál de esas variaciones no solo estaban asociadas al cáncer de vejiga, sino que lo causaban. Los científicos dijeron que creían que habría varias mutaciones causantes de la enfermedad entre las 14 opciones.
En la investigación, los expertos controlaron a 2000 pacientes con cáncer de vejiga y a 2000 personas sin la enfermedad y hallaron cuatro SNP que se destacaron. Todos se encontraban cerca de un gen llamado EIFH3, y más estudios mostraron cómo uno de ellos, el rs16888589, causaba un cambio en la cantidad de proteína producida por el EIFH3.
«Este estudio es otro paso importante hacia la comprensión de las fallas genéticas que colocan a algunas personas en mayor riesgo de sufrir cáncer de vejiga y también nos da pistas sobre cómo se desarrolla la enfermedad», dijo Lesley Walker, director de información científica de la entidad benéfica Cancer Research UK, que financió parcialmente la investigación.
«Estudios como este abren posibilidades de desarrollar nuevos tratamientos que apunten a los cánceres (que se caracterizan por) fallas genéticas específicas», agregó Walker.
Londres, octubre 10/2010 (Reuters)

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Científicos británicos trabajan en el desarrollo de un conjunto de biomarcadores de elevada seguridad para determinar la presencia de tumores como por ejemplo en el caso del de próstata.
Volcados en la búsqueda de sustancias con un gran potencial para detectar tumores en su fase inicial o predecir su evolución con una muestra de sangre, otro de sus estudios describe un procedimiento para descubrir la mayoría de los cánceres de colon, justo a sus inicios.
Desde los primeros momentos de un tumor las células dañadas secretan moléculas que pueden detectarse en sangre periférica, señaló Jesús García-Foncillas, codirector del Programa de Biomarcadores en Oncología del Instituto Roche, uno de los autores de la investigación.
Esas sustancias aparecen en cantidades muy pequeñas cuando el cáncer es incipiente y con frecuencia solo se observan de forma clara cuando el tumor está en fase avanzada, explicó.
En la actualidad los oncólogos utilizan otros biomarcadores que se encuentran en la sangre que no van destinados al diagnóstico, sino al seguimiento de la evolución de los tumores.
Algunas sustancias aportan información útil sobre el pronóstico de la dolencia y muestran si responde de forma adecuada a la medicación, destacan los investigadores.
Washington, octubre 5/2010 (PL)

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El británico Robert Edwards, de 85 años y padre de la fecundación in vitro, fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina, anunció el Comité Nobel en Estocolmo, Suecia.
Edwards fue recompensado «por el desarrollo del tratamiento de la fecundación in vitro. Sus descubrimientos hicieron posible el tratamiento de la esterilidad que afecta a una gran proporción de la humanidad y a más de un 10% de las parejas en el mundo», explicó el Comité Nobel.
Este científico británico logró el nacimiento del primer «bebé probeta», Louise Joy Brown, el 25 de julio de 1978, un acontecimiento histórico que fue primera plana en todos los periódicos del mundo.
Más de cuatro millones de personas nacieron desde entonces gracias a la fecundación in vitro.
«La fecundación in vitro es una terapia eficaz cuando el esperma y el óvulo no pueden unirse en el interior del cuerpo», precisa el comité Nobel, que afirma además que esta terapia es una «etapa importante en el desarrollo de la medicina moderna».
Robert Edwards, que se convierte en el 30 Nobel de Medicina británico, estaba asociado a su compatriota el ginecólogo Patrick Steptoe, fallecido en 1988.
Edwards está establecido en Manchester tras haber trabajado en Cambridge. Inició sus investigaciones en Biología de la Fecundación en los años 50.
Muy cansado, el galardonado no estuvo en condiciones físicas de comentar su premio, indicó el comité encargado de otorgar el premio Nobel.
En una primera reacción, el director de la clínica fundada por el pionero de la fertilización in vitro se declaró encantado por el galardón que recompensa a un hombre que «mejoró las vidas de millones de personas en todo el mundo».
«Bob Edwards es uno de nuestros más grandes científicos. Su trabajo inspirador al principio de los años 60 llevó a un gran avance que ha mejorado las vidas de millones de personas en todo el mundo», declaró Mike Macnamee, director de Bourn Hall, la clínica que el profesor Edwards fundó cerca de Cambridge.
«Toda la gente que trabajó con él y fue tratado por él le tiene un gran afecto. Estoy muy contento de que mi gran mentor, compañero de trabajo y amigo haya sido reconocido de esta manera», agregó Macnamee.
Una portavoz de Bourn Hall dijo que Robert Edwards, de 85 años, estaba demasiado débil para conceder entrevistas, pero que durante años defendió que «lo más importante en la vida es tener un hijo».
Estocolmo, octubre 4/2010 (AFP)

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