Factores tales como presentar niveles bajos de hemoglobina y un aumento de la presión arterial sistólica y pertenecer al sexo masculino se relacionan con un mayor riesgo de infartos cerebrales silenciosos (ICS), o accidentes cerebrovasculares silenciosos, en niños que padecen anemia falciforme (AF), según los resultados de un extenso estudio, el primero en su tipo, que se presentó en Internet en Blood, publicación de la organización American Society of Hematology.Los accidentes cerebrovasculares (ACV) silenciosos son la forma de lesión neurológica más común entre quienes padecen AF y más de 25% de los niños que tienen esta enfermedad sufre un ICS antes de los seis años, mientras que casi 40% registra un episodio antes de los 14 años. Los ACV se producen en pacientes con AF como consecuencia de un nivel bajo de hemoglobina en sangre. Dado que la hemoglobina es responsable de transportar oxígeno a la sangre, el organismo compensa los bajos niveles de hemoglobina aumentando el flujo sanguíneo al cerebro, lo que eleva el riesgo de sufrir lesiones cerebrales, incluidos los ACV silenciosos.
Noviembre 18/2011 WASHINGTON, /PR Newswire Latinoamerica/

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Nature Medicine  publicó un estudio pionero sobre una proteína que regula la expresión de cientos de genes con un papel crucial en la progresión del cáncer de páncreas, los gliomas y posiblemente muchos otros tipos de tumores. El estudio, de los investigadores Raúl Méndez, profesor en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB, ICREA Barcelona) y Pilar Navarro del IMIM (Institut de Recerca del Hospital del Mar, en Barcelona), describe un nuevo mecanismo de reprogramación para la expresión de los genes responsables de convertir una célula sana en una célula tumoral; los científicos identificaron la proteína CPEB4 como un «director de orquesta celular» que activa de cientos de genes asociados con el crecimiento del tumor. «La particularidad es que no es solo la mutación de un gen específico lo que promueve el crecimiento del tumor, sino también la expresión de una proteína en un sitio incorrecto, que produciría cientos de moléculas mensajeras -que transmiten información genética para la síntesis de proteínas- sin que estos genes muten. Este proceso conduce a la expresión de muchos genes normales pero, en cantidades inadecuadas, se asemeja más a las primeras etapas del desarrollo embrionario que a las etapas de desarrollo de órganos de adultos «, explica Raúl Méndez, experto en la familia de proteínas CPEB. Elena Ortiz-Zapater, autora principal del artículo, y Pilar Navarro aclaran que «este sería el caso del activador tisular del plasminógeno (tPA), una proteína que normalmente no se encuentran en el páncreas sano, sino que muestra una alta expresión en los tumores de páncreas». Una de las conclusiones destacadas en el estudio es que en los tejidos examinados, el páncreas y el cerebro, la CPEB4 no se detecta en las células sanas, solo en los tumores. Por lo tanto, la inhibición de esta proteína tendría un efecto anti-tumoral y pocos efectos adversos. Mediante experimentos con células humanas de cáncer en ratones, los investigadores demostraron que la disminución de los niveles de CPEB4 en células de cáncer reduce el tamaño de los tumores hasta en un 80%. Aunque el estudio se limita a dos tipos de tumor, de acuerdo con los autores, «debido a los efectos observados en los tumores examinados y el tipo de genes regulados por este mecanismo, se espera que esté involucrado en muchos otros tipos de cáncer». Este estudio abre nuevas vías para el desarrollo de nuevos tratamientos para el cáncer, por lo que los investigadores están diseñando y analizando inhibidores de la CPEB4 de potencial interés terapéutico. «Las aplicaciones clínicas son muy prometedores, pero es necesaria una intensa investigación para identificar moléculas inhibidoras y ponerlas a prueba en varios modelos antes de determinar su potencial clínico y su uso en los pacientes», advierten Navarro y Méndez.
Diciembre 5/2011 (Diario Salud)

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Un equipo de investigadores identificó una nueva y relativamente abundante fuente de células madre en el corazón. Los hallazgos, publicados en Cell Stem Cell, muestran que estas células del corazón tienen la capacidad de expandirse a largo plazo y formar una gran variedad de tipos de células, incluyendo células del corazón, de los músculos, huesos y nervios. Según los científicos, el descubrimiento podría sentar las bases para desarrollar terapias regenerativas dirigidas a mejorar la reparación de tejidos en el corazón. El corazón dañado, a menudo, no se repara a sí mismo debido al ambiente hostil y a la pérdida de células, incluyendo células madre, después de un accidente cardiovascular. «Queremos saber cómo preservar las células madre que están presentes para evitar su pérdida», afirma Richard Harvey, del Instituto de Investigación Cardiaca en Australia. Las células madre cardiacas recién descritas se encuentran tanto en el corazón en desarrollo como en el corazón adulto y, al igual que en la médula ósea y otros órganos, las células que forman colonias se encuentran en las inmediaciones de los vasos sanguíneos. Según Harvey, a pesar de la capacidad de las células madre para formar otros tipos de células (una característica conocida como multipotencia), estas poseen además un sesgo hacia los tejidos del corazón por una sencilla razón, «en un sentido evolutivo, han estado dedicadas al corazón durante mucho tiempo, y su flexibilidad puede ser un subproducto de la necesidad de seguir respondiendo a factores externos y a muchos tipos de lesiones».
Los resultados llegan en un momento importante ya que las células madre obtenidas de corazones humanos durante la cirugía están empezando a mostrar cierto potencial a la hora de revertir el daño de un ataque cardiaco. Igor Slukvin, de la Universidad de Wisconsin, se hace eco de ese punto en un comentario acompañante afirmando que «la comprensión de la biología del desarrollo del corazón es fundamental en el desarrollo de nuevas tecnologías para la regeneración cardiaca y las terapias celulares, y fundamental para identificar el tipo y origen de las células capaces de reconstruir un corazón».
Diciembre 5/2011 (Diario Salud)

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La hiperglicemia está asociada con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, según un estudio dirigido por investigadores del Albert Einstein College of Medicine, de la Universidad de Yeshiva, en Estados Unidos. Los resultados, basados en una muestra de cerca de 5000 mujeres posmenopáusicas, fueron publicados en el British Journal of Cancer. Según la Sociedad Americana del Cáncer, el cáncer colorrectal es el tercero más diagnosticado y la tercera causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres en los Estados Unidos. Las estadísticas compiladas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en el 2007 (el año más reciente para el cual hay cifras disponibles) muestran que 142 672 estadounidenses son diagnosticados con cáncer colorrectal anualmente. La nueva investigación involucró a mujeres inscritas en un estudio sobre cáncer y salud del Instituto Nacional de Salud, a las que se midieron sus niveles de azúcar en sangre en ayunas y los niveles de insulina al inicio del estudio, y luego varias veces más durante los siguientes 12 años. Al final del período de 12 años, 81 mujeres habían desarrollado cáncer colorrectal. Los investigadores observaron que los niveles elevados de glucosa en la línea de base fueron asociados con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, y que las mujeres agrupadas en el tercio más alto de los niveles de glucosa en la línea de base tuvieron casi el doble de probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal que las mujeres en el tercio más bajo. Los resultados fueron similares cuando los científicos examinaron los niveles de glucosa en el tiempo. Por otro lado, no se encontró asociación entre los niveles de insulina y el riesgo de cáncer colorrectal. La obesidad, que suele ir acompañada de niveles elevados de insulina y glucosa, es un factor de riesgo conocido para el cáncer colorrectal; los investigadores daban por seguro que la obesidad influía en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer debido a los niveles elevados de insulina que produce. Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que el impacto de la obesidad en este tipo de cáncer puede ser debido a niveles elevados de glucosa. «El próximo reto es encontrar el mecanismo por el cual los niveles crónicamente elevados de glucosa pueden conducir al cáncer colorrectal», afirma el doctor Geoffrey Kabat, epidemiólogo y autor principal del artículo, quien agrega que «es posible que los niveles elevados de glucosa estén vinculados a factores de crecimiento y factores inflamatorios que estimulen el crecimiento de pólipos intestinales, algunos de los cuales más tarde se convierten en cáncer».
Diciembre 4/2011 (JANO.es)

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Un equipo de Suiza que entrevistó a más de 500 adultos mayores con insuficiencia cardíaca halló que tres cuartos preferirían vivir más tiempo con síntomas que vivir menos pero sin síntomas.
«Los resultados me sorprendieron bastante», dijo el autor principal, doctor Hans-Peter Brunner-La Rocca, del Hospital de la Universidad de Basilea, en Suiza.
«Cuando los pacientes llegan a una edad en la que se percibe más la probabilidad de morir en cualquier momento, la supervivencia sería lo más importante», agregó Brunner-La Rocca, que también trabaja en el Instituto de Investigación Cardiovascular del Centro Médico de Universidad de Maastricht, en Holanda.
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica e incurable en la que el corazón no puede bombear suficiente sangre a todo el organismo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés), afecta a 6 millones de estadounidenses.
Los síntomas son disnea, fatiga, debilidad, inflamación de las piernas y los pies, y pérdida de la capacidad de caminar o hacer ejercicio. La presión alta, la enfermedad coronaria o la diabetes van debilitando el músculo cardíaco, lo que puede causar insuficiencia cardíaca.
El equipo entrevistó a 555 pacientes con insuficiencia cardíaca (la mayoría tenía 70 u 80 años) sobre sus preferencias para el final de la vida. Los autores repitieron la encuesta al año y, de nuevo, al año y medio.
Al inicio del estudio, el 74 % dijo que no cambiaría un año más de vida con excelente salud por dos años más de vida con el estado de salud actual.
Al año, el 80 % expresó que cedería tiempo de vida a cambio del alivio de los síntomas y a los 18 meses, muy pocos habían cambiado de idea.
Al preguntarles si querían recibir maniobras de resucitación cardiopulmonar (RCP) durante una crisis, un tercio dijo que no quería ser resucitado. Pero aun en quienes tenían la indicación «no resucitar» en la historia clínica, un tercio expresó que sí desearía recibir RCP.
El doctor Eugene Storozynsky, del Centro Médico de la University of Rochester, señaló que la muestra estudiada representaba un amplio rango de pacientes con insuficiencia cardíaca, desde aquellos con pocos síntomas hasta personas con problemas mucho más severos.
Para los pacientes con formas más leves de la enfermedad, los síntomas no serían tan malos como para ceder un poco de tiempo de vida a cambio de mejor calidad de vida.
En cambio, los pacientes con insuficiencia cardíaca muy avanzada quedan internados varias veces en un período breve debido a los síntomas. «La expectativa de vida sería de seis meses o menos sin el uso de terapias avanzadas», precisó.
«A los participantes del estudio no les molestaban tanto los síntomas, de modo que los definiría como no tan enfermos como aquellos con insuficiencia cardíaca avanzada», manifestó Storozynsky.
Los participantes que dijeron que cederían el alivio de los síntomas a cambio de más tiempo de vida tendían a ser mayores, generalmente mujeres y tenían más síntomas, lo que sugiere que los pacientes modificarían el manejo de la enfermedad con los años.
«Deberíamos conversar con los pacientes sobre todos los estadios de la insuficiencia cardíaca para que sepan que en la etapa más avanzada se les acortará la vida. Y no para asustarlos, sino para informarlos y adaptar el tratamiento a sus deseos», finalizó el experto.
Diciembre 1 /2011(Intramed)

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El análisis de imágenes de cerebros de grupos de presos muestran diferencias importantes entre aquellos que son diagnosticados como psicópatas, y los que no, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. Los resultados, que han sido publicados en The Journal of Neuroscience, podrían ayudar a explicar el cruel e impulsivo comportamiento anti-social exhibido por algunos psicópatas. El estudio concluye que los psicópatas muestran una reducción de las conexiones entre la corteza prefrontal ventromedial (CPFVM), la parte del cerebro responsable de sentimientos como la empatía y la culpa, y la amígdala, que interviene en el miedo y la ansiedad. Para realizar el análisis cerebral se tomaron dos tipos de imágenes del cerebro; por un lado, la resonancia magnética con tensores de difusión mostró una reducción de la integridad estructural de las fibras de materia blanca que conectan las dos áreas (la CPFVM y la amígdala), mientras que la imagen por resonancia magnética funcional (fMRI, por sus siglas en inglés) mostró una menor actividad coordinada entre la CPFVM y la amígdala. El estudio, que tuvo lugar en una prisión de mediana seguridad en Wisconsin, es una colaboración única entre tres laboratorios; en él participaron el profesor de psicología Joseph Newman, de Wisconsin, el doctor Kent Kiehl, de la Universidad de Nuevo México y Koenigs y su estudiante, Julian Motzkin. El estudio comparó los cerebros de 20 presos con diagnóstico de psicopatía con los cerebros de otros 20 presos que cometieron delitos similares, pero no fueron diagnosticados con esta enfermedad. «La combinación de alteraciones estructurales y funcionales proporciona una evidencia convincente de que la disfunción observada en este importante circuito socio-emocional, es una característica estable en los delincuentes psicópatas», explica Newman.
Noviembre 24/2011 (Diario Salud)

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Más del 50% de los pacientes con sarcomas de más de 5 centímetros se han diagnosticado sin biopsia previa, según informó el Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS), que celebró su 9º Simposio Internacional.
«La base de su curación es un buen diagnóstico, para lo que es imprescindible realizar una biopsia adecuada, y la mejor cirugía posible en manos expertas y siempre bajo la tutela de un equipo integrado por representantes de varias especialidades», dijo el doctor Javier Martín, presidente del Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS) y oncólogo del Hospital Son Espases, en Palma de Mallorca.
La importancia de la realización de la biopsia radica en que es «imprescindible para realizar la cirugía más precisa y menos agresiva para el paciente y evitar que el tumor se reproduzca», indicó el Dr. Martín.
El sarcoma «es una enfermedad en la que no existe ningún factor de riesgo comprobado que se pueda evitar y tampoco tiene factor hereditario en la mayoría de los casos», explicó el doctor.
Al ser tumores que se originan en tejidos blandos, son cánceres difíciles de diagnosticar, ya que en su fase inicial pueden pasar relativamente desapercibidos. «No obstante, un síntoma de alarma es la aparición de un bulto de más de tres centímetros que crece, aunque sea lentamente, en extremidades o pared de tronco», aclaró Martín.
La tasa de curación es del 70% en niños, adolescentes y jóvenes, mientras que en los adultos se encuentra entre el 40 y el 50%, debido a los avances en el tratamiento de la enfermedad en los últimos años.
«La cirugía es el tratamiento de base de todos los sarcomas. Junto a ella, la radioterapia y la quimioterapia cumplen un papel complementario imprescindible», ha señalado el experto.
Al igual que en otros cánceres, las terapias dirigidas han dado un vuelco en los tratamientos. «Es el caso de los sarcomas del estroma gastrointestinal o GIST, un tipo muy peculiar de sarcoma visceral que se ha convertido en modelo de sarcoma tratado con una terapia dirigida y donde se dispone de un tratamiento que con un solo comprimido al día modifica de forma favorable el pronóstico de este sarcoma en un alto porcentaje de pacientes», añadió
«En cualquier caso, para realizar el tratamiento y seguimiento adecuado del sarcoma es fundamental establecer desde el mismo diagnóstico una atención multidisciplinar en la que se combinen todas las especialidades con la coordinación de un experto en sarcomas», concluyó.
Noviembre 29/2011 (Jano.es)

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