Un grupo de investigadores anunció el logro de un avance crucial en la utilización de células madres para sanar corazones dañados por infartos.
En un estudio se mostró que las células madre donadas por cualquier persona son tan seguras y efectivas como las de los mismos pacientes para la restitución del tejido cardiaco.
La investigación abarcó sólo a 30 pacientes en Miami y Baltimore pero demostró la tesis de que las células de cualquier individuo pueden ser utilizadas para atender este tipo de casos.
Los médicos manifestaron su entusiasmo por la investigación ante la posibilidad del almacenamiento de las células madre en bancos, como ocurre hoy con la sangre ahora, para su posterior utilización en pacientes que hayan sufrido infartos.
Los resultados de la investigación fueron examinados durante la conferencia de la Asociación del Corazón de Estados Unidos en California y fueron difundidos en la publicación Journal of the American Medical Association (doi:10.1001/jama.2012.25321).
Durante el estudio se utilizó un tipo específico de células madre extraídas de la médula y que los investigadores consideraron que no serían rechazadas por los receptores.
A diferencia de otras células, estas carecen de una característica crucial en su superficie que hace que el sistema inmunológico no las detecte como tejidos extraños y las ataque, explicó el jefe del estudio, el doctor Joshua Hare, de la Universidad de Miami.
Los pacientes incluidos en el estudio habían sufrido hace muchos años ataques cardiacos, algunos incluso hace 30 años.
Todos habían desarrollado un problema cardiaco porque el tejido cicatrizado tras el infarto había debilitado demasiado sus corazones, los cuales presentaban agrandamiento y flacidez, y habían perdido capacidad para bombear sangre con eficacia.
Los investigadores habían puesto un aviso para que personas suministraran la médula, la cual es retirada mediante una jeringa cuya aguja penetra el hueso de la cadera.
Las células fueron retiradas de la médula y replicadas durante un mes en un laboratorio en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore; después fueron devueltas a Miami para utilizarlas en el tratamiento, el cual no implicó cirugía.
Las células fueron aplicadas mediante un tubo insertado en una arteria en una ingle y que es llevado hasta el corazón, cerca de la zona del tejido cicatrizado. Quince pacientes recibieron células madre de su propia médula y 15, de otras personas.
Casi un año después, el tejido cicatrizado se había reducido casi un tercio. Los pacientes de ambos grupos mostraron mejoría en cuanto a la distancia que podían caminar y en su calidad de vida.
No hubo diferencia importante en la medición de la eficacia del bombeo de sangre de los corazones de los pacientes que recibieron las células madre.
Sin embargo, los médicos expresaron confianza en que los pacientes continúen mejorando conforme pase el tiempo o que se logren mejores resultados a medida que se perfeccione el tratamiento.
noviembre 6/2012 (AP)
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Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»
Joshua M. Hare, Joel E. Fishman, Gary Gerstenblith, Juan P. Zambrano, Viky Y. Suncion, Melissa Tracy. Comparison of Allogeneic vs Autologous Bone Marrow–Derived Mesenchymal Stem Cells Delivered by Transendocardial Injection in Patients With Ischemic CardiomyopathyThe POSEIDON Randomized Trial FREE ONLINE FIRST. JAMA. 2012;():1-11.Nov 6, 2012

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La incidencia del cáncer en menores de entre 0 y 14 años es de 153 casos por millón de niños, lo que representa un caso al año por cada 6500 niños menores de 15 años, según datos de la SEPEAP.
El cáncer infantil es la segunda causa de mortalidad a partir del primer año de vida, detrás de los accidentes. La incidencia de esta patología en menores de 15 años en España es de 153 casos por millón de niños, lo que supone un caso al año por cada 6500, según datos de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que apunta que entre un 5 y un 10 % de todas las neoplasias tienen una base hereditaria». «Por ello», aconsejan sus expertos, «debemos prestar especial atención, entre otros factores, a la incidencia de cáncer en la familia».
La leucemia es la neoplasia más frecuente y representa el 30 % de los casos, seguida de los tumores del sistema nervioso central que suponen el 20 %, y los linfomas que suponen el 13 % de los cánceres. La leucemia linfoblástica aguda (LLA) comprende el 80 % de todas las leucemias agudas en edades pediátricas.
La supervivencia de los pacientes con LLA se ha incrementado de forma notable en los últimos años. De hecho, la tasa de curación global de esta neoplasia se aproxima al 80-90 % de los pacientes, indica SEPEAP, que asume que «el tratamiento del cáncer en la infancia nos plantea nuevos retos, como aplicar terapias menos tóxicas en tumores con mejores supervivencias y plantear nuevas estrategias en pacientes con un elevado riesgo de recaída».
En este sentido, los protocolos de quimioterapia incluyen la asociación de quimioterápicos con diferentes mecanismos de acción para obtener mejor respuesta tumoral, y la cirugía es un esencial en el tratamiento multimodal del cáncer en pediatría.
El papel del pediatra de atención primaria
Según el Dr. Luis Madero, pediatra del Hospital Niño Jesús de Madrid y miembro de SEPEAP, «la detección temprana de las neoplasias oncológicas infantiles es complicada, ya que en el caso de los niños la enfermedad no obedece a factores de riesgo como en pacientes adultos». A este respecto, el especialista subraya el papel del PAP y subraya que «es fundamental que tenga conocimiento de estas neoplasias y haga una prevención terciaria y en caso de sospecha el niño sea derivado al oncólogo».
A fin de hacer hincapié en la concienciaciaón del cáncer infantil, SEPEAP ha publicado dos números consecutivos de Pediatría Integral en los que varios pediatras de la sociedad abordan de forma exhaustiva y desde diferentes perspectivas las enfermedades oncológicas que pueden aparecer en la edad infantojuvenil.
La Dra. Inés Hidalgo, directora ejecutiva de la revista y pediatra de la SEPEAP, destaca que «el nuevo formato online nace como complemento necesario a la edición impresa y responde a una demanda por parte de los usuarios, que ya pueden consultar online cada número de manera gratuita».
noviembre 7/2012  (JANO)

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La Sociedad Cubana de Anatomía Patológica está de luto.  Los días 5 y 6 de noviembre fallecieron dos destacados patólogos, los profesores Hilario Gómez Barry y Juan José Ríos Rodríguez. El profesor Gómez Barry, uno de los pocos patólogos al triunfo de la Revolución, colaboró en la formación de hornadas de patólogos conque hoy cuenta nuestro país, la última etapa de su vida profesional la dedicó al Instituto de Nefrología donde cosechó el respeto y consideración de ese colectivo. El profesor Ríos se distinguió en la patología pediátrica y en la docencia compartiendo sus actividades en el Hospital Pediátrico «Juan Manuel Márquez» y en la ELACM. Junto con esos colectivos y sus familiares toda la masa de patólogos lamentan pérdidas tan irreparables.

Científicos estadounidenses han descubierto una molécula que obliga a las células cancerígenas a comportarse como las sanas, lo que incluye su propia muerte cuando tienen algún problema, según estudio publicado.
El hallazgo podría servir como base para una nueva terapia contra el cáncer, según explicó a Efe el genetista Adrian Krainer, del laboratorio «Cold Spring Harbor» de Nueva York, y autor principal del artículo que publica la revista científica Open Biology (doi:10.1098/rsob.120133), de la Royal Society de Londres.
Los investigadores, que basaron su estudio en un tumor cerebral, descubrieron que las células cancerígenas provocan una mutación en el gen PK-M, que comienza a producir una proteína que estimula su crecimiento, a una velocidad mucho mayor que las sanas.
«Aparentemente, para que un tumor prolifere y sobreviva necesita una gran cantidad de esta proteína» que está presente sólo en las células cancerígenas, apuntó el investigador.
En el artículo publicado, Krainer presenta una molécula con la que ha logrado detener la producción de esta proteína perjudicial en un glioblastoma -un tumor cerebral-, y ha conseguido que sus células malignas vuelvan a comportarse según los patrones de una célula sana.
Esto significa también que las células del tumor volvieron a respetar la apoptosis o muerte celular programada, un proceso por el que las células con problemas provocan su propia muerte.
El científico confía en que esta molécula sirva de base para nuevos tratamientos contra todo tipo de cánceres, pero reconoce que la investigación se encuentra en una fase muy temprana y aún es necesario medir su eficacia en ratones vivos y evaluar posibles efectos secundarios.
octubre 31/2012 (EFE).-
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Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Zhenxun Wang, Hyun Yong Jeon, Frank Rigo, C. Frank Bennett, Adrian R. Krainer. Manipulation of PK-M mutually exclusive alternative splicing by antisense oligonucleotides. Open Biol.2046-2441  31 Oct 2012.

Investigadores de la North Carolina State University y la University of North Carolina en Chapel Hill han desarrollado una nueva técnica que utiliza ondas sonoras para separar rápidamente colecciones de células seleccionadas para su uso en la investigación biomédica.
«Creemos que esto es importante, ya que hará que sea más rápido y más fácil para los investigadores clasificar las células vivas que necesitan para la investigación de enfermedades y el desarrollo de fármacos», dice el Dr. Xiaoning Jiang, profesor asociado de ingeniería mecánica y aeroespacial y profesor adjunto de ingeniería biomédica en NC State y coautor de un artículo sobre este trabajo.
Los investigadores emplearon ultrasonido para liberar los micropallets dirigidos.
La investigación biomédica a menudo se centra en cómo tipos específicos de células responden a diversos productos químicos o factores ambientales. Estas células a menudo se cultivan en un medio líquido y en la parte superior de un grupo de «micropallets», que son plataformas de plástico esencialmente pequeñas que se colocan sobre el sustrato en la parte inferior del recipiente. Los investigadores luego seleccionan las células que desean y separan los micropallets pertinentes, que podrán ser extraídos y utilizados en futuros experimentos.
Las técnicas actuales para la liberación de estos micropallets se basan en láseres o la manipulación física para separar las paletas del sustrato. Sin embargo, cada método tiene sus inconvenientes. La manipulación física es un proceso lento, mientras que la energía producida por el láser para liberar grandes micropallets (por ejemplo, un micropallet de 500 micrómetros de diámetro) puede, sin desearlo, matar a un número significativo de las células. Ninguna técnica es eficiente para separar un número significativo de grandes micropallets rápidamente.
La nueva técnica del estado de NC utiliza la tecnología del ultrasonido para liberar los micropallets. Específicamente, ella utiliza ondas de sonido de relativamente alta frecuencia y enfocadas que se traducen en una onda de presión dentro del propio sustrato. Cuando la onda de fuerza golpea un micropallet dado, la paleta es levantada del sustrato y puede ser retirada junto con las células unidas a él y ser empleada en futuros estudios.
Empleando esta técnica, los micropallets pueden ser selectivamente liberados en menos de un milisegundo. Esta no es tan rápida como la técnica basada en láser, pero es mucho más rápida que la manipulación física. No obstante, la técnica de ultrasonido tiene una tasa de viabilidad de más del 90 %, lo que significa que más del 90 % de células vivas sobreviven al proceso. Esto es significativamente mejor que las técnicas existentes para la liberación de paletas de gran tamaño que pueden tener tasas de viabilidad de menos del 50 %.
octubre 28/2012 (Eurekalert).

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La obesidad, y más concretamente la grasa que se aloja alrededor de la próstata, se relaciona con el desarrollo del cáncer, según un estudio del grupo de Gema Frühbeck, de la Clínica Universidad de Navarra.
El estudio de la grasa circundante a la próstata ha proporcionado claves mecanísticas que apoyan la ya conocida relación entre obesidad y cáncer. Esto es lo que ha demostrado el grupo de Gema Frühbeck, directora del Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra, en un estudio que es publica en el último número de BMC Medicine.
Frühbeck ha explicado a Diario Médico su hipótesis de trabajo. «La grasa que rodea la próstata, a la que denominamos grasa periprostática, no es similar en todos los sujetos con cáncer de próstata y exhibe un perfil génico específico según las características de cada paciente».
Expresión genética
En el trabajo se emplearon microarrays para estudiar la expresión de genes de grasa periprostática obtenida de pacientes con hiperplasia prostática benigna, cáncer de próstata localizado o adenocarcinoma localmente avanzado. A su vez, de estos tres grupos se obtuvo la grasa periprostática de individuos delgados frente a pacientes obesos o con sobrepeso.
De esta forma, pudieron constatar que el patrón de expresión varía dependiendo del tipo tumoral (benigno frente a maligno), así como del estadiaje (adenocarcinoma localizado frente a localmente avanzado). «La firma o rúbrica génica de la grasa periprostática de pacientes obesos o con sobrepeso se caracteriza por una sobreexpresión de genes relacionados con la diferenciación y proliferación celulares, junto con una represión de genes implicados en apoptosis e inmunidad. Esto se traduce en la generación de un microambiente favorable al desarrollo y la expansión tumoral propiciados por una lipogénesis y angiogénesis incrementadas con una inmunocompetencia disminuida».
Prevención
Los datos del estudio parecen apoyar que la eliminación de la grasa disfuncional podría evitar, al menos en parte, la progresión del tumor. Sin embargo, «es algo que debemos confirmar en modelos animales y ensayos clínicos. Una vez que el tejido adiposo disfuncional circunda la próstata, se dan todas las circunstancias favorables para el crecimiento del tumor, por medio de la disponibilidad de sustratos energéticos, así como para su metástasis, a través de la angiogénesis y la inmunoincompetencia».
La investigadora ha recordado que las células tumorales expresan receptores para leptina y se ha puesto de manifiesto un claro inmunomarcaje en tumores prostáticos malignos al igual que en tumores poco diferenciados. «La grasa periprostática de pacientes obesos presenta una sobreexpresión de leptina que ejerce como factor de crecimiento, así como favorecedor de la angiogénesis. En este sentido, también cabe señalar la sobreexpresión de ANGPT1, el gen que codifica para la angiopoyetina 1, cuyo receptor está presente en células tumorales y capilares circundantes».
El estudio, que es fruto de la colaboración entre oncólogos, urólogos e investigadores de Portugal, Canadá y España, está enmarcado en el programa de Obesidad y Cáncer del Ciberobn, ofrece una nueva perspectiva de la complejidad de la interfase entre el tumor, propiamente dicho, y la multicelularidad que comprende el tejido adiposo circundante con adipocitos, células B y T, fibroblastos y células endoteliales, entre otras, para intensas interaccines autocrinas y paracrinas, con ulteriores efectos sistémicos.
Por otra parte, la identificación de genes que facilitan el desarrollo del tumor también abre vías a su posible utilización como dianas terapéuticas para su bloqueo.
septiembre 26/2012 (Diario Médico)
Ricardo Ribeiro, Catia Monteiro, Victoria Catalan, Pingzhao Hu, Virginia Cunha, Amaia Rodriguez, et. al. Obesity and prostate cancer: gene expression signature of human periprostatic adipose tissue. BMC Medicine 2012. doi:10.1186/1741-7015-10-108.

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Dos nuevos estudios de la Escuela Johns Hopkins Bloomberg de Salud Pública y el Consorcio de Pronóstico de la Enfermedad Renal Crónica encontraron que la presencia de la enfermedad renal crónica en sí misma puede ser un buen indicador del riesgo de muerte y de enfermedad renal en etapa terminal (ESRD), incluso en pacientes sin hipertensión o diabetes. Tanto la hipertensión y la diabetes son enfermedades comunes en la enfermedad renal crónica siendo la hipertensión la de más prevalencia. Los estudios fueron publicados en línea antes de su publicación en The Lancet. Ampliar…

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