Un grupo de investigadores dirigidos por Maribel Parra que trabajan en el Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) ha identificado un represor transcripcional, la histona desacetilasa HDAC7, implicado en la identidad de los linfocitos B del sistema inmunitario.

Cabe recordar que las células madre de la sangre pasan por un sistema muy complejo de diferenciación para formar las diferentes células sanguíneas. En el sistema hematopoyético existen dos líneas principales: la linfoide, que da lugar a las células T, los linfocitos B y las células NK, entre otros, y la mieloide, que formará los eritrocitos o los macrófagos, entre otros.

Según ha explicado Parra, para que se den estos pasos deben producirse una serie de cambios en el programa génico de las células.

Existen factores de transcripción que activan genes de cada linaje celular pero también existen represores transcripcionales que impiden que se expresen genes «inapropiados», que son característicos de otro linaje.

Este grupo científico estudia precisamente el papel de una familia de proteínas que son represoras transcripcionales en la diferenciación de las células del sistema hematopoyético. Se trata de las histonas desacetilasas (HDAC).

Genes inapropiados
En este trabajo los investigadores muestran que el papel de una de estas proteínas, la HDAC7, en linfocitos B es reprimir genes «inapropiados», característicos de otros linajes como los macrófagos.

Los investigadores reprogramaron células precursoras de linfocitos B en macrófagos -del linaje mieloide- y observaron que la expresión de HDAC7 disminuía de forma drástica mientras que cuando se vuelve a expresar esta proteína se bloquea la inducción de genes clave para la biología de los macrófagos.

Parra ha añadido que «a través de este mecanismo de represión transcripcional la célula B se asegura de que no se expresen genes de otros tipos celulares, manteniendo su identidad linfoide». Y ha señalado que, «dada su importancia en la biología de los linfocitos B, la función de HDAC7 podría estar alterada en enfermedades hematológicas como las leucemias y los linfomas. Hacia esta hipótesis se dirige ahora la investigación de nuestro grupo»
junio 7/2013 (Diario Médico)

Barneda-Zahonero B, Román-González L, Collazo O, Rafati H, Islam AB, Bussmann LH.HDAC7 Is a Repressor of Myeloid Genes Whose Downregulation Is Required for Transdifferentiation of Pre-B Cells into Macrophages. PLoS Genet. 2013 May 16 ;9(5):e1003503. doi: 10.1371/journal.pgen.1003503.

Un equipo de científicos identificó cómo se inicia un cáncer de mama y por qué surge en los conductos que van desde la glándula mamaria hasta el pezón.

La investigación, publicada en la revista Stem Cell Reports, explica que el cáncer de mama se origina en las llamadas células madre, las cuales se dividen en dos, diferenciadas o finales que, a su vez, forman el conducto en el seno.

Los expertos analizaron muestras de tejidos donados por mujeres sanas después de someterse a una operación de reducción de pecho por razones estéticas, aclara la publicación.

Tras el estudio, los especialistas encontraron que todas las mujeres tienen determinadas células con telómeros (extremos de los cromosomas) muy cortos que provocan mutaciones, las cuales pueden desarrollar cáncer.

El artículo refiere que al perderse la función de los telómeros y evitar que los extremos del cromosoma se junten o recombinen con otros, ocurre un caos en el siguiente ciclo celular.

Según los autores del trabajo, el estadounidense David Gilley y Connie Eaves, del laboratorio Terry Fox en Vancouver, Canadá, este estudio permite entender cómo se inicia un cáncer.

«Lo que buscábamos eran posibles vulnerabilidades en células normales que las hicieran volverse malignas», explicó uno de los científicos.

A través de este análisis también podrían establecerse marcadores para exámenes, a partir de muestras de tejido o de sangre, y poder monitorear a las mujeres, especialmente a aquellas con alto riesgo de desarrollar cáncer de mama, sugieren los científicos.

Los especialistas esperan que su trabajo ayude a desarrollar controles médicos mucho antes de que aparezca el cáncer, pues «cuando la paciente se presenta con un tumor, es menos lo que se puede hacer», precisaron
Junio 5/2013 (PL)

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Tanaka H, Abe S, Huda N, Tu L, Beam MJ, Grimes B, Gilley D.Telomere fusions in early human breast carcinoma.Proc Natl Acad Sci U S A. 2012 Ago 28;109(35):14098-103.Doi: 10.1073/pnas.1120062109

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Investigadores han estado trabajando por años para determinar si problemas genéticos están aumentando las tasas de cáncer mamario terminal en mujeres negras en Estados Unidos.

Ahora, el estudio genético más extenso hasta la fecha halló que una cada en cinco mujeres negras ya diagnosticadas con cáncer de mama y remitidas a estudios genéticos tenía al menos una de las 18 mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de padecer la enfermedad.

El hallazgo, presentado el lunes en la reunión de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) en Chicago, sugiere que mutaciones heredadas podrían ser más comunes de lo esperado en mujeres negras con cáncer de mama, señalando la necesidad de estudios genéticos más amplios y controles entre estas mujeres y sus familias.

Aunque las mujeres blancas en Estados Unidos son un poco más propensas a desarrollar cáncer de mama que las negras, en mujeres menores de 45 años el cáncer de mama es más común entre las afrodescendientes. Y es más mortal.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), las mujeres negras en Estados Unidos tienen las mayores tasas de defunción por cáncer de mama de todos los grupos raciales y étnicos y son un 40 % más propensas a morir por cáncer de mama que las blancas.

«Durante muchos años hemos visto que el cáncer de mama causa un elevado número de víctimas entre las mujeres afroamericanas y este estudio comienza a resolver preguntas pendientes sobre qué está produciendo estas disparidades», dijo la doctora Jane Chuperk de la Universidad de Chicago.

Chuperk y sus colegas usaron un nuevo test de genoma disponible para investigadores académicos y llamado BROCA, el cual permitió al equipo examinar al mismo tiempo 18 genes susceptibles al cáncer de mama.

Sometieron a pruebas a 249 mujeres con cáncer de mama que fueron referidas a exámenes genéticos en la Universidad de Chicago.

En total, un 22 % de aquellas mujeres presentaba al menos una mutación que elevaba sus riesgos de desarrollar cáncer de mama. Las alteraciones en los genes conocidos de cáncer de mama BRCA1 y BRCA2 representaron alrededor de 79 % de las mutaciones.

Las mujeres con mutaciones de estos genes tienen de un 37 a un 85 % de riesgo durante su vida de desarrollar cáncer de mama, en comparación con el 12 % de probabilidad entre las mujeres en la población general.

Alrededor del 21 % de las mujeres presentaba mutaciones de otros genes susceptibles al cáncer de mama, incluyendo el CHEK2, PALB2, ATM y PTEN. Las mutaciones en el rango de estos genes diferían entre las mujeres, lo que sugirió la necesidad de realizar más pruebas.

«Casi todas las mutaciones eran diferentes. Esto es importante. Para algunas poblaciones podemos usar exámenes que solo busquen unos puntos importantes de algunos genes. Esa técnica no funcionará en esta población con una diversidad genética tan grande», aseveró.

La doctora Sylvia Adams, especialista de la Universidad de Nueva York, dijo que los resultados de la investigación no deberían interpretarse como una prueba de que todas las mujeres negras deberían someterse a exámenes genéticos en busca de riesgo de cáncer de mama.

En lugar de esto, debería recordarles a los médicos que refieran a las mujeres negras jóvenes con cáncer de mama a estudios genéticos con la esperanza de detectar o prevenir la enfermedad entre miembros de sus familias.
junio 5/2013 (Reuters)

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Los pacientes con cáncer de pulmón que reciben  un medicamento que actúa contra una disfunción genética viven más y con menores  efectos secundarios que aquellos sometidos a quimioterapias tradicionales, reveló estudio.

Investigadores encontraron que los pacientes con alteraciones en el gen ALK  que recibieron el medicamento crizotinib del laboratorio farmacéutico Pfizer se  mantuvieron libres de cáncer hasta por casi cinco meses más.

«Este estudio demuestra el valor de examinar el tejido del pulmón con  cáncer para determinar que haya una alteración del gen ALK, y subraya el  potencial de la genética del cáncer para encontrar tratamientos para cada  paciente», dijo uno de los autores del estudio, Pasi Janne, del instituto del  cáncer Dana-Farber de Harvard.

«ALK se ha convertido en el segundo gen alterado que hemos podido tratar  con otros medicamentos diferentes a la quimioterapia», dijo.

Tan sólo 5% de los pacientes con el cáncer de pulmón más común tienen el  gen ALK modificado, pero el crizotinib podría ayudar a unos 5000 pacientes al  año en Estados Unidos.

Una fase avanzada del estudio con 347 pacientes con células de cáncer de  pulmón mostró que aquellos que recibieron el medicamento pasaron 7,7 meses  antes de que la enfermedad empeorara, mientras que ese tiempo fue de 3 meses en  aquellos que recibieron quimioterapia.
junio 1/2013 (AFP) –

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Shaw AT, Kim DW, Nakagawa K, Seto T, Crinó L, Jänne PA. Crizotinib versus Chemotherapy in Advanced ALK-Positive Lung Cancer. N Engl J Med. 2013 Jun 1.DOI: 10.1056/NEJMoa1214886

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Personas que sufrieron ictus mostraron pequeños signos de recuperación tras serles aplicada una terapia pionera con células madre, según un estudio que divulgan  los medios británicos.

El experto de la universidad de Glasgow (Escocia) Keith Muir trató a un grupo de pacientes afectados por un ictus a los que se inyectaron directamente células madre en la parte dañada del cerebro.

Muir se mostró «sorprendido» ante las mejoras alcanzadas, de leves a moderadas, que experimentaron cinco de las personas que intervinieron en el estudio, y que previamente nunca habían mostrado síntomas de mejoría.

Esos pacientes, de edades entre los 60 y 80 años, se sometieron a un pequeño ensayo clínico en el Hospital General del Sur de Glasgow para evaluar la seguridad del procedimiento.

Este es uno de los primeros ensayos de ese tipo que se llevan a cabo en el mundo para testar el uso de estas células en pacientes.

Hasta la fecha, no se han registrado efectos adversos en las personas que participaron en la prueba y más de la mitad de los enfermos mostraron mejorías.

Sin embargo, a estas alturas aún no es posible afirmar si esa recuperación se debe, tal vez, a la especial atención médica que reciben los pacientes, pues la sensación de bienestar como resultado de esas atenciones, el efecto placebo, puede tener un efecto positivo en la salud del enfermo.

Muir indicó a la BBC que tras el ensayo algunos de los participantes «ahora tienen la capacidad de mover los dedos tras años de completa parálisis».

«Hemos visto a personas que han podido caminar por sus casas mientras que previamente dependían de ayudas y hemos visto mejoras que han permitido a las personas reconocer lo que ocurre a su alrededor», señaló el experto.

Frank Marsh, de 80 años, que se sometió al test, señaló a la cadena pública que había mejorado el uso de su mano izquierda y que ahora podía agarrar ciertos objetos.

«Sabemos que algunas de las células (inyectadas) sobrevivirán y potencialmente se transformarán en tejido relevante. También sospechamos que una gran parte de lo que hacemos es activar el proceso de reparación que ya está presente en el cuerpo», dijo Muir a la emisora BBC Radio 4.
mayo 27/2013 (EFE).-

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Investigadores de la española Universidad de Navarra identificaron la función biológica de una proteína determinada, la FOXP1, que interviene en la progresión de linfomas.

Los científicos demostraron el rol que desempeña esa proteína en el correcto funcionamiento de la respuesta inmune y su vínculo con el desarrollo de un tipo de linfoma agresivo.

En un estudio publicado en Blood (doi: 10.1182/blood-2012-10-462846.), revista científica de la Sociedad Americana de Hematología, los especialistas explicaron que los llamados linfocitos B se reorganizan en microambientes para crear una respuesta inmune eficiente.

«Profundizamos en la relevancia funcional de la FOXP1 en los linfocitos B e investigamos su papel oncogénico en la célula de origen de la mayor parte de los linfomas», señalaron los autores principales del trabajo, dirigidos por José A. Martínez- Climent.

La investigación confirmó que esa proteína es un factor clave en la regulación de esos procesos malignos y en la formación de sus centros germinales, localizados en el bazo y los ganglios linfáticos.

«Además, participa directamente en la respuesta inmune humoral, regulando procesos de proliferación, diferenciación y reparación de ADN», refirieron los expertos.

«Esta proteína puede ser una diana terapéutica selectiva para un subgrupo de linfomas B que actualmente carece de tratamiento curativo», agregaron.

Según el estudio, los linfomas B representan el sexto cáncer más frecuente en los países desarrollados y constituyen un grupo heterogéneo de tumores variados que presentan distintas características biológicas y diferente evolución clínica.
mayo 27/2013 (PL)

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Sagardoy A, Martinez-Ferrandis JI, Roa S, Bunting KL, Aznar MA, Elemento O.Downregulation of FOXP1 is required during germinal center B-cell function. Blood. 2013 May 23;121(21):4311-20. 2013 Abr 11

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Investigadores israelíes han demostrado que una prolongada exposición al estrés puede aumentar el riesgo de desarrollar una enfermedad autoinmune similar a la esclerosis múltiple, en cuya génesis se cree que actúa este proceso.

Los profesores Alón Monsonego, Idán Harpaz y Haguit Cohen, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Ben Gurión (sur de Israel), localizaron por primera vez los mecanismos que causan daño a las funciones reguladoras del sistema inmunológico en ratones sometidos a estrés crónico.

El sistema inmunológico está formado por un conjunto de mecanismos que protegen a un organismo de infecciones por medio de la identificación y eliminación de agentes patógenos.

Las enfermedades autoinmunes tales como la psoriasis o el lupus se originan por una respuesta exagerada contra sustancias y tejidos que normalmente están presentes en el cuerpo y que dan la pista de que su sistema de defensa se encuentra «alterado» y termina atacando células del propio organismo en lugar de protegerlo.

Hasta la fecha no se sabía a ciencia cierta qué activaba este tipo de respuestas y la teoría más extendida era que se trataba de una reacción cruzada por la que el organismo ataca a moléculas muy semejantes a las propias y termina dañándose a sí mismo.

En todo caso, se había estudiado la relación directa entre la química cerebral y el sistema inmunológico, que apuntaba a que uno de los posibles orígenes de este tipo de enfermedades era psicosomático, es decir, como consecuencia de un gran estrés.

«El estrés crónico, junto a otros factores como la genética y el entorno, pueden dañar el funcionamiento del sistema inmunológico, que es importante pues regula su defensa e impide que sea atacado.

Este mecanismo parte del cerebro, del hipotálamo», explicó a Efe el profesor Monsonego, integrante del departamento de Microbiología e Inmunología de la facultad de Ciencias de la Salud en Ben Gurión.

El cuerpo humano reacciona frente al estrés liberando importantes hormonas que le permiten manejar situaciones estresantes (combatirlas o escapar de ellas).

«No es la primera vez que se investiga este proceso, pero sí es la primera que hemos localizado el mecanismo. Hemos descubierto los lugares del sistema inmunológico que fueron dañados al ser expuestos a este tipo de estrés crónico. En esto el estudio es pionero», subrayó el científico.

La investigación israelí, publicada recientemente en la Revista Europea de Inmunología, muestra que el fenómeno está originado, entre otros factores, por el daño en la liberación de niveles adecuados de glucocorticoides (hormonas conocidas como cortisol en humanos y corticosterona en roedores) en respuesta a estímulos.

Esto se debe probablemente a la falta de sensibilidad en células específicas del sistema inmune, que causan inflamación patógena a esas hormonas, que como consecuencia del estrés no pueden inhibir adecuadamente las células que promueven la inflamación.

El estudio reveló asimismo que estos procesos se dan de forma más recurrente en hembras que en varones, lo que podría explicar en parte los altos niveles de dolencias autoinmunes entre las féminas.

Al mismo tiempo, los altos niveles de glucocorticoides en aquellos roedores sometidos a estrés crónico dañaron su sistema inmune y su habilidad para hacer frente a retos inmunológicos esenciales para lograr el equilibrio interno.

Los resultados de la investigación sugieren que mientras un elevado nivel de glucocorticoides generalmente protege contra el empeoramiento de las enfermedades autoinmunes, cuando la exposición al estrés es prolongada en el tiempo puede producirse un empeoramiento de los síntomas.

Por ende, el estudio pone en duda la eficacia del tratamiento de este tipo de dolencias con esteroides, pues el abuso de estos medicamentos con los que se trata la inflamación en pacientes que padecen estrés crónico podría agravar sus síntomas.

Los investigadores estiman que medir la función del eje HPA (Hipotalámico-Pituitario-Adrenal), que permite al organismo manejar situaciones estresantes, podría servir de importante herramienta diagnóstica para determinar cómo opera el sistema inmune.

También analizan los efectos de los glucocorticoides en el envejecimiento y la progresión de enfermedades neuro-degenerativas como el alzhéimer, y advierten de que existe una relación aparente entre esas hormonas del sistema inmune y el envejecimiento.
mayo 30/2013 (EFE)

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Idan Harpaz, Shai Abutbul, Anna Nemirovsky, Ram Gal, Hagit Cohen, Alon Monsonego. Chronic exposure to stress predisposes to higher autoimmune susceptibility in C57BL/6 mice: Glucocorticoids as a double-edged sword. European Journal of Immunology 2013, vol 43(3), pág: 758–769, DOI: 10.1002/eji.201242613.

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