Mar 10th, 2014 Archivos

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Evaluar un ganglio linfático clave en los pacientes con la forma más peligrosa del cáncer de piel es el mejor método para determinar si el cáncer se ha propagado, indica un nuevo ensayo clínico en etapa avanzada.

La prueba podría mejorar significativamente la supervivencia de aquellos cuyos ganglios linfáticos afectados se extirpen entonces, apuntaron los investigadores.

El estudio, que culmina casi dos décadas de investigación internacional, provee la primera evidencia a largo plazo que afirma el valor de un procedimiento conocido como «biopsia del ganglio centinela» para las lesiones de melanoma intermedias y gruesas, señalaron los autores del estudio.

El estudio comparó a los pacientes de melanoma durante un periodo de 10 años. Entre las personas con lesiones de grosor intermedio, aquellos cuyos ganglios linfáticos se extirparon después de que la biopsia del ganglio centinela resultara positiva para el cáncer tenían un 44 % más de probabilidades de sobrevivir a su melanoma, aseguró el autor del estudio, el Dr. Mark Faries. Al otro grupo de pacientes de «espera vigilante» no se les extirparon los nódulos hasta que luego se halló que la enfermedad se había propagado.

«Tiene sentido: en los que no fueron tratados por adelantado el melanoma se propagó del ganglio centinela a otros ganglios en el área, [lo que puede favorecer] una propagación por todo el cuerpo», señaló Faries.»Este estudio provee evidencia concreta de que todo lo que habíamos supuesto sobre el procedimiento del ganglio centinela… y el tratamiento de los ganglios linfáticos es verdad».

Según la Asociación Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society), los ganglios linfáticos son unas pequeñas estructuras que funcionan como filtros de las sustancias nocivas en el cuerpo. Contienen células inmunitarias que pueden ayudar a combatir la infección al atacar y destruir los gérmenes en la linfa.

El estudio de Faries, director de investigación sobre melanoma del Instituto Oncológico John Wayne en Santa Mónica, California, y sus colaboradores aparece en la revista New England Journal of Medicine (doi: 10.1056/NEJMoa1310460.).

Cada año, unos 120 000 estadounidenses son diagnosticados con melanoma, y la enfermedad mata a unos 9000, según la Skin Cancer Foundation. El factor de riesgo más potente de la enfermedad es una exposición intensa y periódica a la luz ultravioleta de la luz solar o de las camas de bronceado, y otros factores de riesgo incluyen la piel clara y los antecedentes familiares.

El estudio, que comenzó en 1994, asignó al azar a unos 2000 pacientes de melanoma a dos grupos. En el grupo de observación se extrajeron las lesiones y se observaron los ganglios linfáticos a la espera de la recurrencia, momento en el cual se extirparon. El grupo de la biopsia se sometió a la extirpación de la lesión y a una biopsia del ganglio centinela, con una extirpación inmediata de los ganglios linfáticos en los pacientes cuyo cáncer se había propagado al ganglio centinela.

En el melanoma, una biopsia del ganglio centinela extirpa el ganglio más cercano a una lesión y lo evalúa para buscar evidencias de cáncer. Si el ganglio centinela no está afectado, es muy poco probable que el cáncer se haya propagado a los ganglios linfáticos circundantes ni a lugares lejanos en el organismo. El procedimiento de biopsia también se utiliza para otras malignidades, sobre todo en el cáncer de mama.

En el grupo de biopsia del nuevo estudio, los resultados del ganglio centinela fueron el predictor más importante de supervivencia a 10 años entre los pacientes de melanoma cuyas lesiones se consideraban como intermedias o gruesas.

Las tasas de supervivencia libre de enfermedad de más de diez años fueron significativamente mejores en el grupo de biopsia en los pacientes con un melanoma intermedio (alrededor del 71 %  frente al 65 %) y un melanoma grueso (casi el 51 % frente al 41 %).

Entre los pacientes cuyo cáncer se propagó a los ganglios linfáticos desde un melanoma de grosor intermedio, la biopsia arrojó una mejor supervivencia libre de enfermedad a los 10 años respecto a los órganos lejanos, además de una mejor supervivencia general al melanoma.

Extraer todos los ganglios linfáticos de un área del cuerpo puede provocar una dolorosa inflamación crónica del tejido conocida como linfedema. Pero este riesgo para los pacientes de melanoma puede ser respaldado por las mejoras en la tasa de supervivencia documentadas en el nuevo estudio, señaló el Dr. Charles Balch, profesor de cirugía de la división de oncología quirúrgica del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas.

Balch, coautor de un editorial que acompaña al estudio en la revista, dijo que la investigación «cambia la práctica» debido a la duración del ensayo clínico y la potencia de los hallazgos.

«Si sabemos que hay un aumento en la inflamación de la pierna o el brazo, podemos justificar mejor (la extirpación de los ganglios) al paciente si aumenta la supervivencia», señaló Balch. «Este es el estudio más grande que se ha hecho nunca sobre este tema, es multinacional y con el seguimiento más prolongado. Realmente es un trabajo seminal».
febrero 13/2014 (Medlineplus)

Morton DL, Thompson JF, Cochran AJ, Mozzillo N, Nieweg OE, Roses DF.Final trial report of sentinel-node biopsy versus nodal observation in melanoma.N Engl J Med. 2014 Feb 13;370(7):599-609.

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Los microorganismos de la microbiota intestinal podrían jugar un papel importante en el desarrollo de cáncer colorrectal, según revela un estudio que se publica en «The Journal of Experimental Medicine».

Sergio Lira y su equipo de la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai, Nueva York, partieron de la constatación previa de que la genética no lo explica todo en este tipo de tumores.

En el nuevo estudio, trataron a ratones con antibióticos para destruir su microbiota. Este tratamiento previno la formación de pólipos, lo que demostraría que las bacterias son esenciales para el desarrollo tumoral inicial en este modelo murino.

Los autores creen que los microorganismos podrían atravesar el intestino hacia el tejido de la pared intestinal, induciendo la inflamación que promueve el crecimiento tumoral.
marzo 4/2014 (Diario Médico)

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El científico Joan Massagué ha descubierto un mecanismo que parece ser imprescindible para que las células cancerosas se extiendan a otros órganos. Si se consigue inactivar este mecanismo, explica Massagué, podrían evitarse una parte sustancial de las metástasis y reducir de manera significativa la mortalidad del cáncer, informa «La Vanguardia» en su edición digital. El laboratorio que dirige el científico catalán en el Memorial Sloan Kettering, de Nueva York (Estados Unidos), ya ha empezado a trabajar en el desarrollo de anticuerpos que impidan las metástasis y tiene previsto ensayarlos en ratones. Aunque los resultados son prometedores, Massagué advierte de que «no será fácil» y que «el éxito no está asegurado».

Las metástasis son la causa de la mayoría de muertes por cáncer, recuerda el investigador, ya que gran parte de tumores primarios no afectan a órganos vitales, pero las metástasis sí lo hacen. Por esta razón, a principios de la década pasada Massagué tomó la decisión de no seguir estudiando los tumores primarios y centrarse en el estudio de las metástasis. Ahora, diez años después de volcarse en este ámbito, tiene ante sí lo que parece ser un «mecanismo general de colonización de las metástasis», según declaró al rotativo barcelonés.

Los últimos resultados del hallazgo, publicados en la revista «Cell», explican cómo los cánceres de mama y los de pulmón crean metástasis en el cerebro. En los próximos meses, Massagué confía en demostrar que la extensión a otros órganos, aun causadas por otros tipos de tumor, se basan en el mismo mecanismo. «Si esto es así, como sospechamos, daría pie a desarrollar fármacos específicos contra las metástasis».

La piedera angular del mecanismo que ha identificado el equipo de Massagué es la plasmina, una enzima de la que se conocían sus efectos anticoagulantes. En el cerebro, la plasmina tiene además un efecto protector frente a agresiones externas como -entre otras- las células cancerosas que llegan de otros órganos a través de la sangre.

La plasmina, según han descubierto los investigadores del Memorial Sloan Kettering, tiene una doble acción protectora frente a las células cancerosas. Por un lado, impide que se adhieran a la pared externa de los vasos sanguíneos y formen un nuevo tumor. Por otro, provoca la autodestrucción de las células tumorales.

Una molécula de propiedades adhesivas: L1CAM

Este mecanismo elimina un elevado porcentaje de las células tumorales que acceden al cerebro, lo que explicaría que las metástasis se formen más tarde en el cerebro que en otros órganos. Sin embargo, algunas de esas células tumorales (una minoría) acaban generando un escudo para protegerse del ataque de la plasmina, recuperando así la capacidad de adherirse a los vasos sanguíneos. Para ello, utilizan una molécula llamada L1CAM que tiene propiedades adhesivas. Además, no se autodestruyen.

Massagué cree que el uso de un fármaco capaz de bloquear la molécula L1CAM evitaría que las células cancerosas se adhirieran a los vasos sanguíneos. De hecho, su equipo de investigación ya está diseñando un anticuerpo contra L1CAM con el objetivo de ensayarlo en ratones.

Falta comprobar, por supuesto, que el mecanismo que origina las metástasis en el cerebro sea el mismo que origina las metástasis en otros órganos. «Nuestra hipótesis es que, en muchos casos, las células iniciadoras de metástasis deben ser capaces de interactuar de este modo con los vasos sanguíneos, por lo que es probable que el mecanismo sea el mismo».
marzo 5/2014 (JANO.es)

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El uso indebido de medicamentos con receta avanza en todas las regiones del mundo y en muchos países este fenómeno supera ya al consumo de drogas ilícitas, de acuerdo con un informe difundido recientemente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Según el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de 2013, existe una «creciente amenaza para la salud» en todo el mundo por el uso indebido de medicamentos de venta con receta, en especial en América del Norte.

«La Junta observa que en muchos países las tasas de prevalencia del uso indebido de los medicamentos de venta con receta son equiparables a las de otras sustancias sujetas a fiscalización internacional, cuando no más elevadas», destacó el informe.

El documento no ofrece cifras sobre el aumento, aunque subrayó que el consumo indebido de medicamentos con recetas es especialmente grave en América del Norte, donde «ha seguido constituyendo una amenaza para la salud pública de creciente magnitud y gravedad».

Asentó que el problema, en especial en Estados Unidos y Canadá, contribuye a que la región de América del Norte siga siendo la que mayor número de muertos registra por abuso en el consumo de drogas en el mundo.

«Hay una equivocada percepción de que los medicamentos con receta son menos susceptibles de abuso que las drogas ilícitas», consideró Raymond Yans, presidente de la JIFE.

El informe indicó que encuestas muestran que un porcentaje significativo de individuos abusan de drogas con receta por primera vez luego de obtenerlas de un familiar o amigo que las ha adquirido de manera legal.

La Junta informó que entre las causas que amplifican el problema están la excesiva oferta de estos medicamentos, otorgados a menudo por doctores sin escrúpulos o por proveedores de medicamentos con escasos controles para dispensar o resurtir recetas.

El texto también estableció que solo una de cada seis personas que utilizan drogas en el mundo, unos 4.5 millones de individuos, recibe tratamiento adecuado, lo que genera un costo de 35 mil millones de dólares anuales.

El costo de la prevención y el tratamiento, sin embargo, genera ahorros significativos en términos de atención médica posterior y de comisión de delitos.

La Junta concluyó que cada dólar que un gobierno gasta en tratamientos ahorra 10 dólares en costos futuros relacionados con el consumo de drogas.
marzo 7/2014 (Notimex)

Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

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Una dieta con mucha carne y quesos puede ser tan dañina como el fumar, pero un consumo moderado de proteínas es saludable después de los 65 años de edad, según un estudio que publicó la revista Cell Metabolism (10.1016/j.cmet.2014.02.006).

Los investigadores hicieron un seguimiento de la dieta y las condiciones de salud de una amplia muestra de adultos durante dos décadas, y encontraron que el consumo continuado de proteínas animales hace que una persona tenga cuatro veces más probabilidades de morir de cáncer que alguien con una dieta baja en proteínas.

Esto es un riesgo de mortalidad por cáncer comparable al que corre una persona que fuma.

«Existe la noción equivocada de que, porque todos comemos, es fácil y simple entender la nutrición», señaló el autor principal del estudio, Valter Longo, profesor de la Escuela de Gerontología y director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California.

El consumo excesivo de proteína no sólo aparece vinculado a un incremento sustancial en la mortalidad por cáncer sino que las personas de edad mediana que comen mucha proteína de origen animal, incluidas carnes, leche y queso, son más susceptibles a una muerte temprana en general, según esta investigación.

De hecho los amantes de la dieta con alto contenido de proteínas fueron un 74 % más propensos a morir dentro del período del estudio que sus pares que consumían menos proteínas. También fueron varias veces más propensos a morir como consecuencia de la diabetes.

El asunto de cuánta proteína debe incluirse en una dieta saludable ha sido controvertido por mucho tiempo, agitado ocasionalmente por la popularidad de las dietas con alto contenido proteínico como las de las marcas Paleo y Atkins.

El estudio de la USC encontró que la adultez no es una fase monolítica de la vida ya que la biología cambia a medida que las personas envejecen.

La proteína controla la hormona del crecimiento IGF-I que ayuda en la etapa de crecimiento del cuerpo pero se ha vinculado con la susceptibilidad al cáncer. Los niveles de IGF-I caen sustancialmente después de los 65 años de edad y eso contribuye a un debilitamiento y pérdida de músculo.

El estudio llevó a la conclusión de que, si bien la ingesta elevada de proteínas puede ser dañina en la edad media, una dieta con niveles moderados o altos de proteína después de los 65 años de edad puede hacer que las personas sean menos susceptibles a las enfermedades.

Un aspecto importante del estudio es que los investigadores determinaron que las proteínas procedentes de plantas, tales como los frijoles, no parecen tener los mismos efectos sobre la mortalidad que tienen las proteínas de origen animal.

«La mayoría de la gente en Estados Unidos come casi el doble de las proteínas que deberían ingerir y quizá el mejor cambio sería bajar la ingesta diaria de todas las proteínas pero especialmente las de origen animal», señaló Longo.

Las conclusiones de este estudio sustentan las recomendaciones de varias agencias de salud según las cuales un consumo saludable es de unos 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal cada día en la edad mediana.

Por ejemplo, una persona que pesa 59 kilogramos debería consumir cada día entre 45 y 50 gramos de proteína por día con una preferencia por las proteínas de origen vegetal, como las legumbres.

Los investigadores califican como dieta con alto contenido de proteínas una en la cual al menos el 20 % de las calorías provienen de proteínas, incluidas las proteínas de origen vegetal o animal.

Una dieta moderada incluye del 10 al 19 % de calorías provenientes de proteína, y una dieta baja es la que incluye menos del 10 % de proteína.
marzo 4/2014 (EFE).-

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»

Morgan E. Levine, Jorge A. Suarez, Sebastian Brandhorst, Priya Balasubramanian, Chia-Wei Cheng, Valter D. Longo.Low Protein Intake Is Associated with a Major Reduction in IGF-1, Cancer, and Overall Mortality in the 65 and Younger but Not Older Population. Cell Metabolism, Volume 19, Issue 3, 407-417, 4 Mar 2014

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