Las histona deacetilasas (o HDAC) son un tipo de enzimas implicadas en la eliminación de los grupos acetilo de los residuos de lisina en las histonas. Esta actividad enzimática es la opuesta de la que llevan a cabo las histona acetiltransferasas (HAT).
Los inhibidores de histona deacetilasas (HDIs) poseen una larga historia como fármacos utilizados en psiquiatría y neurología, como es el ácido valproico, por presentar una acción estabilizadora y anti-epiléptica. Más recientemente, los HDIs han sido empleados como mitigadores en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. También en los últimos años, se ha llevado a cabo un esfuerzo notable en el desarrollo de HDIs para terapias del cáncer, como vorinostat, que ha sido aprobado recientemente para el tratamiento del linfoma cutáneo de células T (CTCL). El mecanismo exacto por el que funcionan estos compuestos aún no está claro, pero parece estar relacionado con rutas de regulación epigenética. Además, un ensayo clínico está estudiando el efecto del ácido valproico sobre las partículas víricas de VIH en personas infectadas. Los HDIs están siendo actualmente propuestos como quimiosensores en quimioterapia citotóxica o en radioterapia, o bien asociados con inhibidores de la metilación del ADN. Ver más
Cancer Cell, Volume 17, Issue 5, 427-442, 18 May 2010; 10.1016/j.ccr.2010.03.011
Fuente: JANO.es y agencias · 18 Mayo 2010 13:42
El virus linfotrópico de las células T humanas tipo I (HTLV-I) fue el primer retrovirus humano identificado y el primero asociado con una neoplasia maligna. Su aislamiento se realizó en 1978 en los Estados Unidos de América a partir de un paciente con linfoma cutáneo de células T, aunque no se informó hasta 1980. Posteriormente, el mismo paciente desarrolló una leucemia/linfoma de células T del adulto (LLTA), que en 1977 investigadores japoneses habían descrito como una nueva enfermedad de probable etiología viral asociada con una susceptibilidad genética específica individual. Luego se estableció que los virus aislados de pacientes estadounidenses y japoneses eran idénticos y que correspondían al HTLV-I, aceptado como agente causal de la LLTA
Las mujeres que beben alcohol en el embarazo estarían aumentando el riesgo de que su bebé desarrolle un cáncer sanguíneo raro llamado leucemia mieloide aguda (LMA), de acuerdo a un nuevo estudio.
Una revisión de trabajos publicados reveló que el consumo de alcohol en la gestación estaba asociado con un 56 por ciento más de riesgo de LMA en los niños.
Pero la doctora Julie Ross, de la University of Minnesota, en Minneapolis, que no participó del estudio, dijo a Reuters Health que es importante que las mujeres sepan que la LMA infantil es rara (se diagnostican unos 700 casos anuales) y puede tener muchas causas.
«La gran mayoría de las mujeres que beben alcohol durante el embarazo no tendrán un hijo que desarrolle leucemia», aseguró Ross.
Pero agregó que «dado que existen otros riesgos asociados con el consumo de alcohol en la gestación, estos resultados ayudan a reforzar el mensaje de que probablemente sea mejor abstenerse si se está embarazada o se está buscando un bebé».
Se desconoce qué es lo que causa la leucemia infantil, pero se sospecha de la interacción entre los genes y el ambiente, incluido el consumo de alcohol, señaló en un comunicado la doctora Paule Latino-Martel, del Centro de Investigación de Nutrición Infantil, en Francia.
Cuando el equipo revisó 21 estudios sobre el consumo de alcohol durante el embarazo y la leucemia infantil y halló que las mujeres que habían bebido en la gestación tenían un 56 por ciento más riesgo de tener un hijo con LMA, publicó Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.
Pero Ross advirtió que «un 56 por ciento de aumento del riesgo parece muy alto, pero en realidad significa que, con una incidencia en Estados Unidos de ocho casos de LMA por cada millón de niños, el riesgo crecería unos 12 casos por millón. Es decir, cuatro casos más por millón».
A pesar de la recomendación de que las mujeres no consuman alcohol en el embarazo, se estima que lo hace el 60 por ciento de las mujeres en Rusia, el 59 por ciento en Australia, el 52 por ciento en Francia, el 30 por ciento en Suecia y el 12 por ciento en Estados Unidos.
En este último caso, Ross explicó: «Si pudiéramos creer que el riesgo (de LMA infantil) crece un 56 por ciento, y que el 12 por ciento de las mujeres en Estados Unidos beben alcohol en algún momento durante el embarazo, significaría que quizás hasta el 6 por ciento de la LMA infantil en Estados Unidos podría atribuirse al consumo de alcohol».
Pero «eso también significa que el 94 por ciento podría ser por otras causas», agregó.
Sólo unos pocos estudios revisados informaron resultados según el tipo de alcohol consumido (cerveza, vino o aperitivos) y las evidencias disponibles no sugieren que un tipo de alcohol influya más que otro en el riesgo de desarrollar leucemia.
Los pocos datos disponibles impiden conocer si es significativo el momento del embarazo en el que las mujeres beben, aunque el riesgo tendió a ser más alto si el consumo ocurría más tardíamente.
Para el equipo, es posible que los resultados estén sesgados debido a que algunas mujeres que bebían en el embarazo no lo admitieron «por el estigma».
Pero también hubo otras limitaciones: algunos estudios tuvieron en cuenta el tabaquismo en el embarazo, mientras que la mayoría no consideró factores como la exposición a los pesticidas, el consumo de ácido fólico, el peso al nacer y la edad de las mujeres.
A pesar de eso, los nuevos resultados refuerzan la recomendación de salud pública de no beber alcohol durante el embarazo, concluyó el equipo.(Agencias)
Tomado de nueva prensa de Guyana domingo, 09 de mayo de 2010
LEVANTE-EMV VALENCIA 4 de mayo 2010
Investigadores de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, en colaboración con la Universidad de Navarra, han descubierto una posible vía para la terapia de la leucemia mieloide crónica en todos los pacientes, incluidos los casos más difíciles resistentes a los tratamientos habituales, a través del uso del bortezomib, un principio farmacológico que inhibe la proliferación de las células cancerígenas de este tipo de tumor.
La leucemia mieloide crónica está causada por una anomalía en los cromosomas, una translocación entre el cromosoma 22 y el 9, que provoca la expresión de una oncoproteína en las células que favorece la proliferación de estas células y desencadena el cáncer. El tratamiento más efectivo actualmente contra este cáncer es el fármaco inhibidor imatinib, que bloquea la proliferación de las células cancerígenas en más de un 70% por ciento de los casos.
Sin embargo, este tratamiento no es efectivo en cerca del 30% de los pacientes, debido a la presencia de una mutación que provoca la resistencia al fármaco.
El bortezomib ya se había demostrado efectivo para tratar linfomas y mielomas, y los investigadores creen que el fármaco puede tener efectos terapéuticos también en otros tipos de cáncer no relacionados con la leucemia.
La investigación que ha sido publicada en la revista Oncogene la ha dirigido el profesor del Departamento de Química, Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, Ignacio Pérez Roger y un equipo de Navarra.
La regeneración natural de tejidos a partir de la sangre es una realidad gracias a la científica colombiana Elda Restrepo, quien logró la reconstrucción de tejidos periféricos a través de los factores de crecimiento y de las células madre adultas de los pacientes.
Tras 15 años de trabajo e investigaciones, Restrepo consiguió crear el Cytogel, un material que al estar compuesto enteramente a partir del organismo de los pacientes no tiene posibilidad alguna de rechazo en el mismo. El Cytogel «regenera, cicatriza, pega, controla pequeños sangrados y se comporta como antiinflamatorio de manera que disminuye el dolor del paciente», explicó Restrepo.
La aplicación del Cytogel ha demostrado clínicamente que se puede recuperar piel, mucosas, hueso, cartílago, tendones, ligamentos, pelo y tejido adiposo, muscular y neural periférico. Entre los primeros proyectos de actuación del recién conformado Instituto de Regeneración Tisular (IRT), de la doctora Restrepo, se encuentra el trabajo que realiza junto a la institución Operación Sonrisa, la cual ayuda a niños con labio y paladar hundido.
«Con el uso del Cytogel hemos demostrado que la regeneración de los tejidos óseos de niños es más rápida y deja muchas menos secuelas que la medicina tradicional», explicó la científica. Aunque aplicado sobre todo en casos de odontología en pacientes que han perdido el hueso en las zonas maxilares, también se ha empleado en víctimas de accidentes de tráfico e incluso en personas que sufrieron un balazo en el cráneo.
Al ver las imágenes de evolución de la cabeza del paciente se observa con nitidez cómo el hueso se ha reconstruido en apenas unas semanas tras la aplicación del biomaterial, de tal manera que recupera su forma original. «No crece el hueso un milímetro más allá de lo que biológicamente existía porque Cytogel recurre a la genética. El organismo recuerda lo que había y lo regenera. Es un procedimiento de biología inteligente», precisó Restrepo.
La científica, por cuyas manos han pasado más de 5000 pacientes, insistió en que se trata de un avance que fundamentalmente ayuda a mejorar la calidad de vida. En el caso de las fracturas internas se localiza la zona y se aplica el material a través de una aguja, ya que uno de los beneficios del Cytogel es que puede ser aplicado tanto en estado líquido como sólido, lo que baja los riesgos por una intervención quirúrgica y reduce los costos.
Para la elaboración del biomaterial, que tiene un carácter individual, apenas se necesitan 30 minutos. «Sacamos sangre del paciente, de esa sangre hacemos un barrido celular, eliminamos las que no nos sirven y conservamos las plaquetas. Ellas tienen unos gránulos que se llaman alfa, y ahí hay factores de crecimiento plaquetarios», afirmó.
Restrepo agregó que se recuperan también los factores de crecimiento que se encuentran en el plasma y junto a la fibronectina se genera el material. «Cuando lo ponemos sobre el tejido del paciente donde hay células madre adultas comienza el proceso de señalización al liberarse estos factores de crecimiento», acotó.
Desde que en 2004 se obtuvieron los primeros resultados en odontología, la aplicación se ha extendido a la cirugía general, máxilofacial, plástica, vascular, estética y reconstructiva, así como ortopedia y traumatología, dermatología, gastroenterología y manejo de quemados, entre otras áreas. Actualmente, la experta estudia la posibilidad de crear un material similar aplicable a los órganos internos, «lo que sería ir mucho más lejos», concluyó.
Fuente: Bogotá, mayo 5/2010 (EFE)
Moscú, 22 de marzo, RIA Novosti. El australiano James Harrison, de 74 años, ha salvado a lo largo de su vida a 2,2 millones de recién nacidos gracias a las propiedades de la sangre que tiene, informa el diario británico The Daily Mail.
La sangre de Harrison contiene anticuerpos que permiten combatir la enfermedad hemolítica del recién nacido. Esa enfermedad se desarrolla si existe una incompatibilidad sanguínea entre la madre y el feto. Como consecuencia, el niño padece de anemia.
Los médicos descubrieron que la plasma de sangre de Harrison puede neutralizar esa incompatibilidad, y empezaron a introducirla a las mujeres y sus bebés para detener así el desarrollo de la anemia. En total se logró salvar a 2,2 millones de pequeños.
El australiano comenzó a donar sangre a los 18 años y lo ha hecho ya 984 veces. Es una sangre tan valiosa que la vida de James Harrison fue asegurada por un millón de dólares australianos. La gente lo llama «hombre con mano de oro».
La investigación internacional que identificó y estudió el gen PHF6, cuya mutación explica el por qué la leucemia linfoblástica aguda T-ALL afecta más a varones que a hembras está firmada por dos investigadores asturianos de la Columbia University Medical Center, en Nueva York.
El estudio, que acaba de ser publicado por la Nature Genetics, una revista de muy alto impacto en el sector, fue dirigido por Adolfo Ferrando y por Teresa Palomero, y en él intervino, tal y como publicaba el pasado domingo LA NUEVA ESPAÑA, uno de los equipos de investigación del Centro de Biología Molecular «Severo Ochoa», de la asturiana Margarita Salas.
Adolfo Ferrando estudió Medicina en Oviedo y realizó su tesis dirigida por el bioquímico Carlos López Otín. Lleva investigando en los Estados Unidos desde hace diez años, primero en uno de los hospitales de Boston, asociado a la Universidad de Harvard, el Dana Farber, uno de los mejores centros de investigación oncológica en el mundo, y ahora -desde hace unos tres años- en la Universidad de Columbia.
Las conclusiones científicas, que abren novedosas vías para futuros estudios, llegaron tras la secuenciación de más de cinco mil fragmentos genéticos funcionales, «algo así como buscar una aguja en un pajar», señala el investigador asturiano.
«Hemos mirado todos los genes del cromosoma X, donde está el gen PHF6, del que hasta ahora se sabía muy poco», explica Adolfo Ferrando, que a su labor investigadora une la docencia como profesor asistente de Pediatría y Patología en el Institute for Cancer Genetics.
Por cada mujer que sufre una leucemia linfoblástica aguda T la padecen casi tres varones. «Y esto ocurre en todos los grupos de edad y en todos los países». No se trata de un cáncer en el que intervengan decisivamente factores biológicos «como puede ser el cáncer de mama, muy infrecuente en varones», ni factores ambientales, «como ocurre con el cáncer de pulmón asociado al consumo de tabaco». La tercera posibilidad, aún aceptando el componente mixto de las causas de la enfermedad, es el factor genético, y por ahí trabajaron durante años Ferrando y Teresa Palomero, hija, por cierto, del catedrático de Anatomía de la Universidad de Oviedo, Gabriel Palomero Domínguez.
Las mujeres tienen dos copias del cromosoma X, lo que no quiere decir que tengan doble información genética. Esa «doble XX», por decirlo en términos muy simples, blinda frente a determinadas mutaciones del gen PHF6.
Lo explica Adolfo Ferrando: «En los varones, una mutación del cromosoma X no tiene forma de ser reparada sin que deje «cicatriz»; sin embargo, en las mujeres existe lo que podríamos calificar como copia de seguridad genética». Es lo que llamamos un «factor de reparación».
Analizar todos los genes del cromosoma X es algo que hoy es muy factible, pero que hace diez años hubiera sido más que complicado. «Nuestra capacidad de análisis de genes se ha multiplicado en muy poco tiempo». La secuenciación completa se realizó en 12 pacientes varones.
En el estudio participaron laboratorios y grupos investigadores de nueve países: Estados Unidos, Australia, Israel y los europeos Bélgica, Holanda, Reino Unido, Francia, Austria y España.









