El plasmocitoma es un tumor raro de cálulas plásmaticas y algunos investigadores tienen mucho interés en su naturaleza y la relación con el mieloma múltiple parece confusa.El mieloma múltiple es un proceso neoplásico poco frecuente con una incidencia de 2 a 3 por 100,000 individuos de la población general. El plasmocitoma constituye sólo 3% de las neoplasias de células plasmáticas. Los pacientes con mieloma múltiple y plasmocitoma difieren en cuanto a distribución por edad y sexo, lo mismo que en cuanto a la supervivencia, ya que los de plasmocitomas pueden tener una supervivencia prolongada y en ocasiones llegar a la curación o a un proceso fatal.
En 1923 Shaw informó el primer caso de mieloma solitario, desde entonces, en la literatura médica han aparecido varios casos.Willis, 1941, y Cuervo, 1949, estaban satisfechos con
la idea de que el mieloma solitario de hueso era una entidad distinta del MM (mieloma múltiple), ellos enfatizaron que el plasmocitoma era una lesión verdaderamente solitaria, en un examen radiográfico del esqueleto, por lo menos durante un año después del diagnóstico original. Desde entonces algunos autores consideran que el plasmocitoma y el mieloma múltiple son las dos manifestaciones principales de un continum de enfermedades linfoproliferativas de células plasmáticas.
En el plasmocitoma el tratamiento de elección es la radioterapia, el tratamiento quirúrgico es para tratar el colapso vertebral y compresión medular o radicular.
Puede ocurrir la transformación de plasmocitoma a mieloma múltiple después de muchos años, por lo que está indicado la vigilancia sistemática durante un periodo indefinido, siendo la inmunoelectroforesis de proteínas séricas el indicador más preciso de la diseminación y debe vigilarse muy estrechamente después del diagnóstico, si ocurre diseminación debe instituirse quimioterapia por vía general.
Tomado de http://www.medigraphic.com/pdfs/juarez/ju-2006/ju063g.pdf
Una investigación reciente relaciona los problemas médicos causados por las transfusiones de sangre con la descomposición de los glóbulos rojos durante el almacenamiento de la sangre. Los hallazgos sugieren que se necesita una mejor forma de almacenar la sangre.
Cuando se transfunde, la sangre más vieja o las cantidades grandes de sangre pueden llevar a complicaciones, entre ellas infección, insuficiencia renal y pulmonar y muerte, señaló el coautor del estudio, el Dr. Mark T. Gladwin, en un comunicado de prensa de la Universidad de Wake Forest, que lideró el estudio.
El estudio examina la interacción entre el óxido nítrico (NO) y los productos secundarios creados cuando los glóbulos rojos se descomponen con el tiempo. Los investigadores hallaron que la interacción en la sangre más antigua puede reducir el flujo sanguíneo y quizás dañar los tejidos del cuerpo.
«Cuando la sangre se guarda por un tiempo, algunas de las células se descomponen y liberan sus componentes, que incluyen moléculas de hemoglobina y micropartículas de los glóbulos rojos», señaló Gladwin, jefe de la división de medicina pulmonar, alergias y atención crítica de la Facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh. «Éstas se acumulan en la bolsa de sangre guardada y se transfunden al paciente con la sangre. En el torrente sanguíneo, la hemoglobina y las micropartículas se vinculan y destruyen (al óxido nítrico), una molécula muy importante que es usada por el organismo para mantener a los vasos sanguíneos dilatados para un flujo sanguíneo normal».
«La transfusión de sangre almacenada es una de las terapias médicas más comunes», apuntó en el comunicado de prensa el autor principal del estudio Daniel B. Kim-Shapiro, profesor de física y director del Centro de Ciencias Traslacionales de la Universidad de Wake Forest. «Por ejemplo, quizás podamos restaurar la actividad del óxido nítrico perdida con la transfusión, usar soluciones preservadoras para limitar mejor la degradación de las células sanguíneas, o desarrollar agentes que eliminen la hemoglobina libre».
Estudios futuros examinarán la seguridad de la sangre almacenada durante más de catorce días. Según las directrices federales actuales, la sangre se puede almacenar hasta 42 días.
Cada año en EE. UU., más de cinco millones de personas reciben transfusiones de sangre, según el estudio.
Julio 23/2011 (Diario Salud)
El estudio aparece en la revista Circulation (doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.110.008698 ).
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Donadee C, Raat NJ, Kanias T, Tejero J, Lee JS, Kelley EE.Nitric Oxide Scavenging by Red Blood Cell Microparticles and Cell-Free Hemoglobin as a Mechanism for the Red Cell Storage Lesion.Publicado en Circulation. Julio 11/2011.







