Tomado de JANO.es y agencias · 16 Febrero 2011 11:48
Es el primer fármaco surgido de una universidad pública española, la Universidad de Barcelona, en llegar a ensayos clínicos.
La enfermedad injerto contra huésped (EICH) es la principal complicación de los TCPH alogénicos y de órganos que contienen células linfoides. En esta entidad se conjugan una serie de eventos inmunológicos entre el tejido injertado y el receptor, disparados por sus diferencias antigénicas, lo cual produce diversas manifestaciones clínicas, desde leves a muy severas, que pueden incluso comprometer la vida del paciente
La denominación inicial de EICH fue propuesta por Billingham en 1966, quien enunció los siguientes criterios para la presentación de esta entidad:
-
El injerto debe contener células inmunológicamente competentes.
-
Antígenos tisulares del hospedero diferentes de los del donante.
-
Receptor inmunocomprometido.
La EICH tiene 2 formas clínicas: aguda (EICH-A) y la crónica, con características clínicas, inmunológicas e histológicas diferentes. Clásicamente se ha definido que la aguda se presenta en los primeros 100 días postransplante, especialmente entre los días +7 a +21, mientras que la crónica es aquella que se manifiesta después de los 100 días.
Poema dedicado por el Servicio de Adultos a nuestro querido amigo y maestro, el Dr. Espinosa.
Para Espinosa
Te vas amigo, hermano de siempre,
Y contigo te llevas la luz del espíritu,
Te llevas la ciencia y la experiencia,
Nos dejas así sin más, desnudos. Leer más…
Dr. Edgardo Eugenio Espinosa Martínez (21/10/46 – 17/02/11), especialista II Grado en Hematología y Jefe del Servicio de Clínica Adultos del Instituto de Hematología e Inmunología. Leer más…
La anemia de Fanconi (AF) es un síndrome de fragilidad cromosómica, autosómico recesivo y ligado al X, que presenta malformaciones congénitas muy diversas y en diferentes órganos en el 70 % de los casos, insuficiencia medular progresiva y tendencia a enfermedades malignas sobre todo leucemia mieloide (LMA) y tumores sólidos.
Esta entidad fue descrita en 1927 por el pediatra suizo Guido Fanconi, en 3 hermanos con varias malformaciones congénitas asociadas con astenia, infecciones a repetición y sangramientos espontáneos por fallo en la función de la médula ósea.
Es la anemia aplásica más frecuente en la infancia y afecta a 1:360.000 nacimientos. La proporción de varones y hembras es de 3:1. El 75 % de los casos se diagnostica entre los 4 y 14 años, aunque se han reportado desde el nacimiento hasta los 48 años, con una edad media de 8 años.
Entre las características clínicas se señala la baja talla de comienzo prenatal (60 %), pigmentación carmelita de la piel (65 %), microcefalia (30 %), ptosis palpebral (25 %), estrabismo, nistagmo y microftalmía, defecto radial (50 %) que incluye hipoplasia, aplasia del pulgar, pulgar supernumerario, aplasia o hipoplasia de radio, anomalías de los tractos urinario y renal (25 %) con hipoplasia acompañada o no de malformaciones renales, uréteres dobles, hipospadias, micropene, testículos pequeños, criptorquídia y pancitopenia de grado variable que puede llegar a la aplasia medular.
Genéticamente, la AF es una enfermedad muy heterogénea. Hasta el momento, se han descrito 12 grupos de complementación (A, B, C, D1, D2, E, F, G, I, J, L y M), definidos por estudios de fusión celular, de los cuales 11 de ellos han sido identificados. De estos, el grupo de complementación FANCA es el más frecuente y presenta un amplio espectro de mutaciones, siendo las grandes deleciones una de las principales. La mayoría de las proteínas de la AF (A, B, C, E, F, G, I, L, M) forman un complejo nuclear necesario para la posterior activación del D2 mediante la ubiquitinación de la lisina 561 en respuesta a los agentes de enlaces cruzados. El D2 activado unido con otras proteínas tiene un importante papel en la reparación del ADN
El camino hacia la curación de la anemia de Fanconi, una rara enfermedad que causa fallos principalmente en la médula ósea, ha experimentado un paso de gigante con la autorización de la Unión Europea de un medicamento para estos enfermos cuyo promedio de vida es de 35 años. La anemia de Fanconi es un mal congénito que afecta entre una y cinco personas de cada millón, y que se debe a mutaciones en cualquiera de los catorce genes que se conocen asociados a ella. En España, al 80% de los 150 pacientes se le relaciona con problemas en un gen concreto, el de Fanconi A.
La Comisión Europea ha declarado hace unas semanas al vector lentiviral (retrovirus) que contiene el gen de la anemia de Fanconi A como un nuevo medicamento huérfano.
El coordinador de los trabajos para la designación de este medicamento ha sido el doctor Juan Bueren, jefe de la División de Hematopoyesis y Terapia Génica del Centro español de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, y también jefe de Grupo de Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras.
La falta de glóbulos blancos en los enfermos con anemia de Fanconi les predispone a infecciones y la de plaquetas y glóbulos rojos les puede producir sangrado y fatiga, respectivamente.
El proyecto de medicamento busca corregir el defecto genético en las células madre hematopoyéticas de pacientes con anemia de Fanconi, de manera similar a como se ha hecho con pacientes de otras enfermedades monogénicas, por ejemplo con algunas inmunodeficiencias primarias.
Como novedad, el vector desarrollado pertenece a la familia de los lentivirus, que ha demostrado una eficacia mayor a la de los gammaretrovirus que se venían utilizando hasta ahora. Además, los nuevos vectores introducidos ahora garantizan mayor seguridad para los pacientes, ya que los experimentos han demostrado que no genera síndromes leucémicos asociados al tratamiento.
Este futuro medicamento huérfano, probado en animales, tendrá que pasar todavía los pertinentes ensayos clínicos para demostrar su seguridad y eficacia.
Los experimentos han demostrado tanto en modelos animales como en células de pacientes, la eficacia terapéutica asociada a la corrección del defecto genético, con el objetivo de rescatar o prevenir el fallo de médula ósea.
Para la mayor parte de estos pacientes, la única esperanza de vida estaba limitada a los trasplantes de médula ósea, a pesar de las escasas posibilidades de encontrar donantes familiares compatibles.
Únicamente el 25% de estos enfermos tiene algún hermano sano histocompatible, por lo que la mayoría recurre a donantes sin consanguinidad, lo que dificulta la compatibilidad con el receptor y por tanto las posibilidades de éxito del trasplante.
Madrid, febrero 20/2011(EFE)
Un estudio demuestra que los pacientes afectados tratados con dicho fármaco tienen los mismos índices de supervivencia que la población general.







