Conjunto de manifestaciones clínico humorales, resultantes de la liberación abrupta de componentes intracelulares al torrente sanguíneo, que producen alteraciones metabólicas graves. Esta urgencia oncológica se caracteriza por hiperuricemia, hiperfosfatemia e hiperpotasemia; y como consecuencia de estas la ocurrencia de hipocalcemia e insuficiencia renal aguda
Agilizar, abaratar costes y facilitar el diagnóstico de los distintos tipos de leucemia y cáncer hematológico es el objetivo que tiene la empresa salmantina Cytognos, que a finales de este año pondrá en el mercado varios kits de diagnostico, consistentes en un tubo con distintos reactivos, que facilitará a los médicos el diagnóstico y la clasificación de estas enfermedades en sólo unas horas.
Esta compañía, que explota comercialmente varias patentes de la Universidad de Salamanca, pretende revolucionar la diagnosis en aquellos hospitales que utilicen la citometría de flujo como método para detectar estas patologías que tienen una elevada tasa de mortalidad.
A partir de finales de este año las sospechas de los médicos ante un paciente que puede tener leucemia se resolverán en apenas unas horas, en lugar de tener que esperar varios días. Para entonces, la empresa salmantina Cytognos prevé poner en el mercado un kit de diagnóstico de leucemia que permitirá confirmar a los facultativos la enfermedad de manera «casi inmediata», frente a otras posibles técnicas diagnósticas que son más laboriosas y requieren más tiempo. Estos kits contienen reactivos para ser utilizados en la técnica de la citometría de flujo.
Hasta ahora, la fórmula empleada para diagnosticar e identificar el tipo de leucemia del paciente era «ir añadiendo paulatinamente distintos anticuerpos a la muestra de sangre hasta dar con el correcto, en un proceso que puede alargarse varios días, puesto que debe realizarse de forma escalonada, limpiando la sangre antes de añadir el siguiente reactivo», explica Martín.
El kit que sacará al mercado la empresa salmantina aúna en un solo tubo todos los anticuerpos necesarios para poder detectar un tipo concreto de leucemia en vez de utilizar los reactivos por separado. Además, también ha creado un software, denominado Infinicyt, que permitirá una rápida y correcta interpretación de los resultados.
La idea surgió en 2004 por la inquietud de varios grupos investigadores europeos sobre el diagnóstico de la leucemia, entre los que se encuentra el grupo de trabajo de Alberto Orfao, del Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca, con el objetivo de identificar los marcadores que distingan los distintos tipos de leucemia de la forma más rápida posible utilizando la citometría de flujo.
Jose M. Blanco | Salamanca
Las personas infectadas con el virus de la hepatitis B son casi dos veces más propensas a desarrollar linfoma no-Hodgkin, informaron investigadores. Leer más…
Un equipo de investigadores portugueses, dirigidos por María Monteiro y Luis Graça, del Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Lisboa y el Instituto Gulbekian de Ciência en Oeiras (ambos en Portugal), ha descubierto un nuevo tipo de glóbulos blancos que podría tener importantes implicaciones en los trasplantes de hígado y en diversas enfermedades. Leer más…
Científicos de Estados Unidos informaron que con trasplantes de médula ósea lograron curar de forma parcial a cinco niños con un defecto genético potencialmente letal, por el cual carecían de las proteínas que mantienen unidas las capas de la piel.
Las personas con epidermólisis ampollosa distrófica recesiva (EADR) presentan enorme ampollas dolorosas en la piel, la boca y la garganta, lo que puede exponer al cuerpo a infecciones y, en algunos casos, a una forma agresiva de cáncer. Con el nuevo tratamiento, «hubo una mejor curación, menos ampollas y la calidad de vida se vio afectada positivamente. (Los niños) pudieron hacer cosas que no podían realizar antes, como andar en bicicleta o subir a una cama elástica», indicó el doctor John Wagner, de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Además, la mejoría de los pacientes aumentó con el tiempo, añadió.
Los cinco niños que sobrevivieron mostraron progresos en 100 días, aunque el ritmo varió ampliamente entre ellos. Debido a los elevados riesgos que implican los trasplantes medulares, solo los pacientes más enfermos con la extraña condición fueron considerados candidatos para la intervención, precisó Wagner.
No obstante, a esto un menor falleció debido a los efectos colaterales de un medicamento empleado para prepararlo para el trasplante y otro murió por una infección luego de ser trasplantado, según estudio publicado en la New England Journal of Medicine (NEJM).
El experto informó sobre los resultados de los siete primeros intentos, que tuvieron lugar en el Hospital de Niños Amplatz de la Universidad de Minnesota. Otros seis menores fueron tratados luego con buenos resultados. Los científicos están tratando de aislar las células de la médula ósea más capacitadas para reparar el defecto y unir las capas de la piel.
El tratamiento, incluido el costo del trasplante, cuesta entre 500 000 y 1 millón de dólares. Pero la terapia de rutina de los niños con el defecto oscila los 30 000 dólares anuales y puede aumentar debido a las frecuentes hospitalizaciones y complicaciones de la enfermedad.
«Estos niños padecen un dolor intenso, infecciones crónicas de la piel, múltiples hospitalizaciones e infecciones sistémicas», destacó Wagner. «Frecuentemente no pueden comer o se resisten a hacerlo por el dolor. Suelen morir por desnutrición crónica y pérdida de sangre», añadió.
El doctor Jakub Tolar, de la Universidad de Minnesota e investigador del estudio, señaló que el tratamiento era único porque mostraba que los efectos del trasplante de médula ósea pueden ir más allá de las células sanguíneas. «Lo que hallamos es que las células madre contenidas en la médula ósea pueden viajar a los sitios lesionados de la piel, lo que genera un aumento en la producción de colágeno, que es deficitario en pacientes con EADR», manifestó Tolar en un comunicado.
La doctora Lenna Bruckner-Tuderman, del Centro Médico Universitario de Friburgo, Alemania, comentó que la terapia representó un avance, aunque manifestó que debe tenerse cautela. Debido a las características de la enfermedad, «es difícil determinar cuánto de la mejora clínica en los niños se debió al trasplante y cuánto al largo período de atención médica cuidadosa», concluyó la experta.
Boston, agosto 13/2010 (Reuters)
La hiperviscosidad es la resistencia de los líquidos a fluir libremente debido a la cohesión y adhesión de sus partículas. La viscosidad sanguínea (VS) es la resistencia de la sangre a fluir por los vasos sanguíneos, y su incremento puede provocar un cuadro conocido como síndrome de hiperviscosidad (SHV). En la sangre se vincula con los elementos formes en especial los eritrocitos y a las proteínas séricas. Ante cualquier concentración proteica dada, la correlación entre la VS y el hematócrito es lineal. La VS también recibe la influencia de la agregación eritrocitaria, como ocurre durante la formación de pilas de moneda, el aumento de la viscosidad interna de lo glóbulos rojos y la reducción de la flexibilidad o deformabilidad de los eritrocitos.
La viscosidad del plasma depende del nivel y viscosidad intrínseca de las proteínas que está supeditada a su vez al tamaño y configuración molecular, la interacción entre las proteínas y células y a la naturaleza del lecho vascular. Como la IgM tiene un peso molecular alto y una configuración inusual su viscosidad intrínseca es elevada, lo que explica la mayor frecuencia del síndrome de hiperviscosidad (SHV) en la Macroglobulinemia de Waldenström (MW). El componente M IgA también provoca hiperviscosidad por su tendencia a formar polímeros ligados por puentes disulfuro. La hiperviscosidad ligada al componente M IgG es menos común y generalmente se asocia a altas concentraciones.
Orfilio Peláez
Granma lunes, 16 de agosto de 2010
El número de pacientes tratados en el país mediante el empleo de células madre, desde el 2004 hasta el cierre del pasado mes de mayo, asciende a 1 478, y el 74% de ellos son personas con isquemias severas de los miembros inferiores y otras enfermedades de la especialidad de Angiología, que no respondían a los esquemas terapéuticos convencionales. Según la información ofrecida a Granma por el doctor Porfirio Hernández, Coordinador del Grupo Nacional de Medicina Regenerativa del Ministerio de Salud Pública, Ciudad de La Habana encabeza la relación de provincias donde más casos han sido beneficiados por ese avanzado proceder con 640. Le siguen Pinar del Río, 496; Matanzas, 114; Villa Clara, 96; Holguín, 56; Cienfuegos, 50; y Ciego de Ávila, 26.
Vale destacar que de la cifra del total de pacientes a los cuales se les implantaron células madre adultas en los últimos seis años, 915 las recibieron en el período comprendido entre junio del 2009 y mayo del 2010.
El también vicedirector de Investigaciones del Instituto de Hematología e Inmunología, calificó de favorables los resultados obtenidos en angiología, al evitar que muchos enfermos sufrieran algún tipo de amputación de envergadura.
Dijo, además, que se ha incrementado de manera progresiva el empleo de la también llamada terapia celular regenerativa en ortopedia y traumatología, al sumar 301 los pacientes tratados.
Las células madre son aquellas capaces de experimentar divisiones ilimitadas y dar origen a distintos tipos de células que existen en el cuerpo. Tienen la capacidad de regenerar tejidos dañados por enfermedades, traumas o envejecimiento, y pueden obtenerse de la médula ósea, sangre periférica, cornea, cerebro, pulmón, endometrio y de otros órganos y tejidos.
Un anticuerpo monoclonal es un anticuerpo homogéneo producido por una célula híbrida producto de la fusión de un clon de linfocitos B descendiente de una sola y única célula madre y una célula plasmática tumoral.
Los anticuerpos monoclonales (Mab, del inglés monoclonal antibody), son anticuerpos idénticos porque son producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune, es decir, todos los clones proceden de una sola célula madre. Es posible producir anticuerpos monoclonales que se unan específicamente con cualquier molécula con carácter antigénico.
Para producir anticuerpos monoclonales, primero se extraen células B del bazo de un animal que ha sido expuesto al antígeno. Estas células B son fusionadas con células tumorales de mieloma múltiple (un tipo de cáncer) que pueden crecer indefinidamente en cultivo celular. Esta fusión hace a las membranas celulares más permeables. Estas células fusionadas híbridas, llamadas hibridomas pueden multiplicarse rápida e indefinidamente, puesto que son células tumorales después de todo y pueden producir gran cantidad de anticuerpos. Los hibridomas son suficientemente diluidos y cultivados para obtener un número diferente de determinadas colonias, las cuales producen sólo un tipo de anticuerpo. Los anticuerpos de diferentes colonias son analizados para conocer su capacidad de unirse a un antígeno determinado, por ejemplo con un tipo de test llamado ELISA, y para seleccionarse y aislarse de la manera más efectiva.
Casi 25 años después del peor accidente nuclear de la historia, nuevos hallazgos científicos sugieren que los efectos de la explosión en Cherbóbil han sido subestimados.Expertos publicaron una serie de estudios indicando que, en contradicción con conclusiones anteriores, las poblaciones de animales disminuyen en la zona de exclusión que rodea al sitio donde funcionaba la antigua central nuclear soviética, y que los efectos de la contaminación radiactiva después del estallido han sido «abrumadores».
Cada vez más jabalíes con altos niveles de cesio son encontrados en el lugar.
Esta información se divulgó meses después de que médicos en Ucrania y Belarús detectaran un aumento en las tasas de cáncer, mutaciones y enfermedades hematológicas, que creen está relacionado con Chernóbil.
Mientras, una investigación estadounidense publicada en abril constató un incremento en los defectos de nacimiento, al parecer consecuencia de la exposición continuada a dosis de radicación de bajo nivel.
Para activistas contra la energía atómica, esos estudios demuestran que los habitantes de la zona afectada sufrirán consecuencias devastadoras por décadas, quizás siglos.
«Las nuevas investigaciones confirman que los problemas son más grandes de lo que dijeron en el 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), y seguirán existiendo y apareciendo en otros estudios».
La catástrofe se produjo en abril de 1986 al estallar uno de los bloques de la central atómica ubicada en lo que hoy es Ucrania.
Se estima que la radioactividad total de Chernóbil fue 200 veces mayor que las liberaciones combinadas de las bombas nucleares lanzadas por Estados Unidos en 1945 contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
La explosión y los incendios generaron una gigantesca nube radiactiva que se propagó por toda Europa, obligando la evacuación de 350 000 personas en áreas cercanas a la planta.
Años después, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la OMS, la AIEA y otros organismos se unieron a los gobiernos de Rusia, Belarús y Ucrania para crear el llamado Foro Chernóbil, con el fin de realizar un gran estudio sobre los efectos del desastre y publicar sus conclusiones en el 2006.
La investigación concluyó que hubo solo 56 muertes directas (47 socorristas y nueve niños con cáncer de tiroides), y unas estimadas 4000 muertes indirectas.
Sin embargo, el informe fue duramente criticado por otros grupos, que afirman se subestimó enormemente el número de muertes y el potencial del accidente.
Algunos cuestionaron la postura de la AIEA, que ha apoyado por décadas el uso de energía nuclear con fines civiles.
Estudios alternativos contradijeron algunas de las conclusiones del Foro Chernóbil, y alertaron que los efectos en la salud serían mucho más devastadores.
El informe TORCH, publicado en el 2006 por los científicos británicos Ian Fairlie y David Sumner, mencionó la incertidumbre que existe sobre los efectos en la salud de las exposiciones a bajas dosis de radicación o a radiación interna por ingestión de alimentos contaminados. También se subestimó en al menos 30% la cantidad de partículas radioactivas que liberó la explosión al ambiente.
Cifras oficiales de los países afectados también contradicen los hallazgos del Foro Chernóbil.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, de la ONU, concluyó que la cifra más probable de fallecimientos relacionados con el desastre era de 16 000, mientras que la Academia Rusa de Ciencias calculó que hasta la fecha se han producido 140 000 muertes en Ucrania y Belarús, y 60 000 en Rusia. La ucraniana Comisión Nacional de Radiación elevó la cifra a 500 000.
Médicos ucranianos y bielorrusos informaron a medios de Ucrania a comienzos de este año que se produjo un aumento en los casos de cáncer, en la mortalidad infantil y en otros problemas de salud que están convencidos son efectos del desastre.
«Las cifras manejadas por la ONU y la AIEA no coinciden con las que otras agencias del foro mundial pronostican en términos de muertes por cáncer», dijo Oksana Kostikova, del Hospital para el Cáncer Infantil, de Minsk.
En cambio, las 16 000 muertes pronosticadas por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer es una «evaluación más acertada de lo que vemos a diario», añadió.
El médico estadounidense Wladimir Wertelecki publicó en abril los resultados de una amplia investigación sobre defectos congénitos en niños y niñas de Ucrania, revelando mayores niveles de anomalías en ciertas zonas del país.
Según el experto, este fenómeno estaría relacionado con la exposición continuada a dosis bajas de radiación.
Wertelecki sostuvo que los hallazgos del Foro Chernóbil deberían ser revisados para conocer los reales efectos del accidente atómico.
«La postura oficial es que Chernóbil y los anomalías congénitas no están relacionados. Esa posición debe ser reconsiderada», afirmó.
Kiev, agosto 24/2010 (IPS)








