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El sistema de recompensa cerebral de las personas obesas muestra una mayor activación ante un estímulo de comida que ante una recompensa económica. Los investigadores emplearon una técnica de resonancia magnética funcional para evaluar el comportamiento del circuito de recompensa cerebral en personas con obesidad, sobrepeso y peso normal, mientras realizaban tareas relacionadas con alimentos y dinero.

Los científicos contaron con una muestra formada por 21 adultos con obesidad (índice de masa corporal, IMC > 30), 21 con sobrepeso (IMC 25-30) y 39 con un peso normal (IMC < 25). A todos ellos se les presentaron una serie de imágenes de comida, algunas más apetitosas que otras, y se les preguntaba cuánto dinero estarían dispuestos a pagar por ella. También se les realizó una prueba en la que debían apretar un botón cuando vieran aparecer una estrella en la pantalla, y se les avisaba de que, en caso de acertar, recibirían una recompensa monetaria.

Los resultados obtenidos muestran que un mayor IMC se relaciona con una mayor actividad del circuito de recompensa cerebral al observar imágenes de alimentos ricos en azúcares o grasas. Por el contrario, durante la realización de la tarea donde se podía obtener dinero, el grupo de personas con sobrepeso era el que presentaba una mayor activación del circuito de recompensa. Cuando se alcanza un determinado umbral (IMC 27-32), se produce una disminución en la reactividad evocada por la expectativa de obtener el dinero, de tal manera que las personas con obesidad muestran patrones neuronales similares a las personas con peso normal.
Enero 17/2017 (neurologia.com) Fuente: Noticias de Salud Al Día

El estudio fue publicado en Hum Brain Mapp .

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Los hombres que consumen mucha carne roja sufren con más frecuencia una forma muy habitual de inflamación del intestino denominada diverticulitis, reveló un estudio publicado recientemente.

Esta enfermedad se produce por la inflación de uno o de varios divertículos, unas pequeñas bolsas de tejido que forma la mucosa interna del intestino.

El estudio, que dividió a los participantes entre los sujetos que consumían más carne, de un grupo control, determinó que la diverticulitis es un 58 % más frecuente entre los primeros, explicaron los expertos, en su mayoría académicos de la Universidad de Harvard.

Los datos fueron extraídos de un amplio estudio epidemiológico en Estados Unidos, que analizó las respuestas de más de 46 000 hombres encuestados periódicamente desde 1986.

Cada cuatro años los participantes respondieron a preguntas sobre sus hábitos alimenticios en el año anterior, especificando su consumo de carne roja, pollo o pescado. Los rangos variaban desde la opción “nunca o menos de una vez al mes” a “seis veces por día o más”.

Del total del grupo, 764 hombres desarrollaron diverticulitis, una cifra que equivale al 1,6 %.

Los grandes consumidores de carne roja también fumaban más que la media, practicaban menos deporte y recurrían más veces a los antiinflamatorios y analgésicos.

El equipo se lanzó con algunas hipótesis, entre ellas que el consumo elevado de carnes rojas podría perturbar el equilibrio de las bacterias que habitan en el intestino.

La diverticulitis es un mal relativamente corriente que puede tener consecuencias graves en un 4 % de los casos (abscesos, peritonitis, perforación del intestino), destacaron los autores del estudio publicado en Gut, una revista médica especializada que depende de la publicación British Medical Journal (BMJ).
Enero 16/2017 (AFP) Fuente: Noticias de Salud Al día

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19-01-17

Estimados colegas:

Prof. Oscar de la Concepción de la PedrajaEn horas de la tarde del 18 de enero, falleció de una dolencia cardiovascular, el querido Profesor y amigo Dr. Oscar de la Concepción de la Pedraja. Oscar, como era conocido, fue un miembro distinguido de nuestra Sociedad en cuyos eventos participó activa y sistemáticamente, incluso en fecha posterior a su jubilación como médico activo. El Dr. Oscar de la Concepción se caracterizó siempre por su carácter afable y su amistad incondicional, por lo que su ausencia dejará un gran vacío en quienes mantuvieron relaciones de trabajo o amistad con él.

Hacemos llegar en nombre de la Junta de Gobierno de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología, en estos momentos de tristeza y conmoción, nuestro más sentido pésame y solidaridad para sus familiares, colegas y amigos y muy en particular a sus colegas del colectivo médico y trabajadores del Hospital Ramón González Coro, institución a la que entregó sus más fecundos años de trabajo.

Hasta siempre Oscar,

Junta de Gobierno Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología

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HTA embarazoExisten dudas en la población general acerca de si la hipertensión arterial debe tratarse en la gestante. La hipertensión arterial crónica es un problema de salud que complica hasta un 5 % de las gestaciones en algunos países e incrementa el riesgo de complicaciones como la preeclampsia, la restricción del crecimiento fetal, los trastornos cardiovasculares y la morbilidad y mortalidad materna y neonatal. Es una práctica común emplear medicación hipotensora durante el embarazo dado que muchas pacientes arriban al primer trimestre bajo tratamiento médico o comienzan este debido a una elevación de la presión arterial en algún momento de la gestación. Resulta un tema contradictorio comenzar o continuar el tratamiento en la gestante, dado que el diagnóstico concurrente o actual puede ser impreciso (la hipertensión gestacional puede tornarse eventualmente crónica, si persiste más allá de 12 semanas del parto). El tratamiento puede también enmascarar el potencialmente grave rango de la presión arterial que pudiera cambiar el diagnóstico a preeclampsia sobreañadida, requiriendo el parto.

El beneficio materno o fetal del empleo de hipotensores en el embarazo no ha sido dilucidado aún, debido a la carencia de grandes ensayos controlados aleatorizados en esta área. Algunos pequeños estudios y metanálisis han sugerido que el tratamiento de la HTA ligera a moderada durante el embarazo puede reducir el riesgo de hipertensión grave (un factor de riesgo para accidente vascular), pero no disminuye la tasa de PE y puede incrementar el riesgo de niños de menor peso al nacer. El Grupo de trabajo del ACOG sobre HTA en el embarazo recomendó medicación para gestantes con HTA crónica cuya TA sistólica se halle persistentemente en 160 o más mm Hg o cuya TAD se halle persistentemente en 105 mm Hg o más. La meta del tratamiento es un rango de 120/80 mm Hg a 160/105 mm Hg. Las pacientes que tienen TA por debajo de 160/105 sin tratamiento no deben ser tratadas a menos que existan evidencias de daño de órganos diana. El tratamiento hipotensor puede, sobre bases individuales, ser descontinuado en el 1er. trimestre si la TA está en el rango de leve a moderada (y si no hay evidencia de enfermedad cardíaca o renal). y reiniciado según necesidades, si la TA se eleva después en el embarazo. El Grupo de trabajo del ACOG no abordó específicamente el tratamiento médico de la hipertensión gestacional; si la paciente comienza a presentar TAS en el rango grave, es esencialmente tratada médica y obstétricamente como si tuviera preeclampsia. Control menos estricto contra control estricto Un estudio de Magee y cols (2015) exploró el efecto del control menos estricto contra el control estricto de la TA sobre un resultado compuesto de pérdida del embarazo o necesidad de cuidados intensivos neonatales por más de 48 hrs. Este estudio consideró específicamente mujeres con HTA en el rango de leve a moderada ya fuese crónica o gestacional sin proteinuria. No hubo diferencias en los resultados primarios o secundarios (complicaciones maternas graves). El único resultado significativo fue un incremento en la hipertensión grave en el grupo de control menos estricto, sin otras complicaciones. La Sociedad de Medicina Materno Fetal (SMFM) emitió una declaración en respuesta a este estudio, afirmando la recomendación del Grupo de trabajo del ACOG, de no tratar la hipertensión leve a moderada en el embarazo sin lesión en órganos diana. Las razones para no adoptar el tratamiento universal residieron en que los resultados del estudio no fueron generalizables a la población de gestantes con hipertensión leve a moderada en el embarazo (muy pocas mujeres con menos de 20 semanas e inadecuada comparación de las mujeres con y sin tratamiento. Por ahora, el tratamiento debe ser reservado para mujeres con hipertensión crónica que tienen una presión arterial persistentemente en el rango grave. Significado práctico de esta evidencia: Basados en la evidencia actual, las pacientes con hipertensión leve a moderada en el embarazo no deben ser tratadas con hipotensores.

Fuente: hltp://www.mdedge.com/obgmanagement/article/105407/obstetrics/update-obstetrics/page/0/1

American College of Obstetricians and Gynecologists; Task Force on Hypertension in Pregnancy. Hypertension inpregnancy. Report of theAmerican College of Obstetricians and Gynecologists. Obstet Gynecol. 2013;122(5):1122-31.

Magee LA, von Dadelszen P, Rey E, et al.Less-tight versus tight control of hypertension in pregnancy. N Engl J Med. 2015;372(5):407-41].

Society for Maternal-Fetal Medicine Statement: benefit of antihypertensive therapy for mild-to­ moderate chronic hypertension during pregnancy remains uncertain. Am J Obstet Gynecol. 2015;213(1):3-4.

Nota: La población cubana experimenta, como en muchos países del mundo, un incremento de la prevalencia de obesidad, diabetes mellitus e hipertensión arterial, así como de las complicaciones de estas entidades y otras enfermedades a ellas vinculadas, del mismo modo que se incrementa la mortalidad por ello. En Cuba, la tasa aproximada de hipertensión arterial es de 217,5 x 1000 (21,75 %), predominando en el occidente y centro del país y en las mujeres (236,5 x 1000) con relación a los hombres (Anuario Estadístico 2015).

El sobrepeso global es, igualmente, mayor en las mujeres [48,3 % (IC 46,6-50,0)] en relación a los hombres [41,16 % (IC 39,2-43,1)]. La obesidad, se va acrecentando más en las mujeres con la edad y este incremento es mayor entre 25 y 54 años, lo que implica un amplio rango de mujeres en edad reproductiva.

La adiposidad central es relevante desde los grupos más jóvenes en el sexo femenino y aproximadamente un tercio de la población total tiene una cintura que identifica un exceso de adiposidad en riesgo, siendo este valor superior en las mujeres que en los hombres.

Desde el punto de vista práctico, estos datos revisten enorme importancia para los propósitos del Sistema Nacional de Salud y, específicamente, para los del Programa Materno Infantil, por su repercusión y las posibilidades y necesidades de prevención y promoción de salud, no solo en la madre, sino en la familia, desde la etapa preconcepcional para el bienestar de las actuales y futuras generaciones.

(Nota del Editor)

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El curso básico “Planificación familiar y salud reproductiva” comenzará el lunes 16 de enero
desde el aula virtual de salud en Villa Clara. Está dirigido a especialistas en Obstetricia y Ginecología, Medicina General Integral y a licenciados en Enfermería vinculados al programa de atención materno infantil. Fungirá como Profesor Principal el MSc. Dr. Juan Antonio Suárez González.

Fundamentación del curso

La salud sexual y reproductiva  permite  que el ser humano sea capaz de disfrutar de una vida sexual responsable, satisfactoria y sin riesgos, que pueda decidir sobre la capacidad de reproducirse y cuándo y con qué frecuencia hacerlo.

Estos conocimientos son indispensables en la formación general de todo profesional que labore directamente en el programa de atención materno-infantil, ya que permiten garantizar una mejor calidad en la prestación de los servicios.

Contenidos relacionados con la anticoncepción complementarán el conocimiento y aportarán información actualizada en las áreas fundamentales del trabajo preventivo.

Fuente: Portal de Infomed

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Los resultados preliminares de un estudio, realizado en el Hospital Universitario de Valme, de Sevilla, parece confirmar que la lactancia es factor protector de la cronificación del dolor tras cesárea.

Se conoce que tras diferentes cirugías -como la cesárea- se puede cronificar la presencia de dolor, aunque también hay factores que pueden ser predictores de su cronificación. Un grupo de anestesiólogos del Hospital Universitario de Valme, de Sevilla, analizó hace un par de años la incidencia de dolor crónico tras cesárea (dolor a los 4 meses de intensidad igual o superior a 5 en una escala de 0 a 10 EVN) y las variables que podrían relacionarse con su presencia, donde se incluyó valorar si la madre daba o no lactancia. El resultado fue que la lactancia tenía un factor protector sobre la presencia de dolor y los resultados se publicaron en Journal Of Anestesia & Clinical Care.

Por este motivo, estos especialistas se han planteado realizar un nuevo estudio para ahondar en la variable lactancia de forma más específica, con el objetivo de confirmar los hallazgos anteriores y ver si la lactancia, más allá de los dos meses, protege de la presencia de dolor crónico postcesárea.

Dicho estudio se basa en el seguimiento de las madres en las que se realiza cesárea. “Hacemos una entrevista clínica a las 24 y 72 horas, donde registramos variables demográficas, socioculturales y relacionadas con el dolor agudo postoperatorio”, ha explicado a Diario Médico Mercedes Echevarría, directora de la Unidad de Gestión Clínica de Anestesiología y Reanimación del hospital.

También se registra si se ha realizado el método piel con piel en el momento del nacimiento. Posteriormente, se lleva a cabo una entrevista telefónica a los cuatro meses donde se les pregunta tanto por la presencia de dolor en la incisión quirúrgica y su intensidad, como si el acto de la lactancia les genera ansiedad y relajación.

Según los resultados preliminares, “hay una incidencia de dolor crónico postcesárea entre el 12-13 por ciento”, indica Echevarría. Este dolor se relaciona con la intensidad del dolor registrada en las primeras 24 horas tras la cesárea. Además, aquellas madres que mantienen la lactancia más allá de los dos meses presentan de forma significativa menor cronificación, “por lo que parece que hay una tendencia entre dolor crónico y ansiedad durante la lactancia”, apunta.

La lactancia induce a la producción endógena de hormonas, como la oxitocina o endomorfinas, con efecto relajante. “Si se confirman estos resultados, -añade- se reforzaría la hipótesis de que el riesgo de cronificación del dolor tras la cirugía se puede relacionar con el estado anímico de la persona”. En el caso concreto del estudio, la promoción de la lactancia contaría con un nuevo beneficio a añadir a los todos ya conocidos.

“Está claro -afirma la anestesióloga- que la práctica de la lactancia protege de la presencia de dolor crónico tras la cesárea, un dolor que puede estar presente hasta el año después de la cirugía y que, de una u otra manera, puede interferir en la calidad de vida de la mujer”. A mediados del próximo año el estudio estará finalizado.
Enero 8/2017 (diariomedico.com)  Fuente: Noticias de Salud Al Día

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Prevalence and risk factors for chronic pain following cesarean section: a prospective study