Secciones

Publicado: . En: Actualidad#

Existen razones para sospechar que se ha exagerado sobre la grave amenaza que puede suponer el zika para la salud humana.

El tema podría desaparecer bastante pronto de los titulares de prensa. Pero hay otros agentes patógenos transmitidos por mosquitos de los que realmente deberíamos preocuparnos.

Existen dos especies de mosquitos (llamados “vectores”) que son capaces de transmitir virus causantes de enfermedades humanas como la fiebre amarilla, la fiebre del dengue, la fiebre chikungunya o el zika.

Uno de ellos es el Aedes aegypti, endémico del África subsahariana y limitado a climas cálidos, motivo por el cual estas enfermedades siempre se han considerado tropicales. Esto también explica el motivo por el que no se les ha prestado mucha atención: principalmente, tienen lugar en países del tercer mundo, donde no se obtendrían demasiados beneficios económicos al desarrollar medicinas o vacunas.

El segundo mosquito es el Aedes albopictus. En 1960, se escapó de su entorno nativo en Asia y comenzó a conquistar el mundo… literalmente. Se ganó su nombre común: el mosquito tigre asiático. Es capaz de transmitir los mismos virus que el Aedes aegypti. Al igual que su pariente, reside en hábitats humanos y es un agresivo mordedor de personas. Lo más importante es que puede sobrevivir durante todo un año en climas menos cálidos, es capaz de habitar entornos tanto tropicales como templados.

Las poblaciones de Aedes albopictus que viven en latitudes más altas ponen huevos en otoño que pueden retrasar su desarrollo (“diapausa”, en la jerga científica) hasta una época más cálida como la primavera y eclosionar entonces. Actualmente, las poblaciones reproductoras permanentes se encuentran en gran parte de Europa y hasta la altura de Nueva Jersey, o quizás Connecticut, en los Estados Unidos

Una de las razones por las que podría el Aedes albopictus convertirse en una plaga en Estados Unidos y Europa es que mientras esta especie continúa expandiéndose, también ha estado adaptándose a lo largo de los últimos 30-50 años, lo cual significa que podemos esperarnos poblaciones de mayor tamaño.

Para que persista una epidemia provocada por una enfermedad transmitida por mosquitos, resulta necesaria cierta densidad del mosquito vector para que el agente patógeno continúe desplazándose de un portador a otro mientras se desarrolla la inmunidad. Es probable que el Aedes albopictus esté alcanzando su densidad crítica en algunas zonas de su área ampliada.

Generalmente, se considera que el Aedes albopictus no tiene la misma capacidad que el Aedes aegypti para transmitir virus de enfermedades humanas. Sin embargo, la fiebre del dengue es endémica de zonas de China en las que no hay Aedes aegypti, sino únicamente Aedes albopictus, lo cual demuestra que sí que es capaz de provocar epidemias de fiebre del dengue si su densidad es lo suficientemente alta.

Aún más inquietante es lo que sucedió en la pequeña isla de la Reunión, en el Océano Índico, durante los años 2005 y 2006. Se produjeron alrededor de 250 mil infecciones (en una población total de aproximadamente 800 mil personas) del virus chikungunya, otro agente patógeno transmitido por mosquitos.

No obstante, en la isla de la Reunión no existía el Aedes aegypti, únicamente el Aedes albopictus, el cual no debería haber sido capaz de mantener una epidemia de chikungunya.

¿Cómo se las arregló este vector  débil para provocar tal brote?

El misterio se resolvió gracias a las investigaciones posteriores: el virus había mutado.

A la nueva cepa del virus chikungunya, responsable de la epidemia, se le da bastante bien reproducirse en el Aedes albopictus. La evolución del virus convirtió a un mosquito vector débil en un vector mucho más fuerte.

Las personas afectadas por el virus chikungunya presentaban síntomas similares a los del dengue: fiebre alta, erupciones y dolor articular. El nombre procede de una lengua de África, el Makonde, y significa “que se dobla”, en alusión a la postura que adoptaban las personas infectadas. La mayoría, entre el 72 % y el 97 % de los humanos infectados con chikungunya desarrolla estos síntomas, en comparación con una minoría de entre el 20 % y el 25 % de personas infectadas con zika o dengue.

La fiebre chikungunya se prolonga por más tiempo y presenta síntomas más graves que los relativamente leves y de poca duración del zika. Incluso después de eliminar el virus del chikungunya, los síntomas pueden persistir. Un año después de la aparición de un brote en Italia durante 2007 (provocado por el Aedes albopictus), el 66 % de los pacientes aún presentaba síntomas.

El virus chikungunya no se había registrado en el Nuevo Mundo hasta 2013, año en el que fue detectado en la isla de San Martín, en el Caribe. Desde entonces, se extendió a lo largo de los trópicos del Nuevo Mundo, probablemente transmitido por el Aedes aegypti, el mosquito tropical. Resulta importante mencionar que las cepas actuales del chikungunya en el Nuevo Mundo no son las mismas que las de la Reunión, que se reproducían muy bien en el Aedes Albopictus, el mosquito tigre.

No resulta descabellado pensar que es solo cuestión de tiempo que las cepas de chikungunya que pueden transmitirse por el mosquito tigre aparezcan en el Nuevo Mundo, bien introduciéndose o bien creando nuevas mutaciones que puedan reproducirse en el Aedes albopictus incluso mejor que la cepa mutante de la isla de la Reunión. Si esto sucediese, el zika podría pasar a considerarse únicamente una anécdota curiosa en la historia de las epidemias transmitidas por mosquitos.

Jeffrey R. Powell, profesor de Ecología y Biología evolutiva de la Universidad de Yale, es un apasionado del Aedes aegypti, al que ha estudiado durante 50 años. Este artículo de opinión se publicó en inglés en la web STATS.

Marzo 07/2016 (SINC). Fuente: Noticias Al Día

Publicado: . En: Actualidad#

El mayor enemigo al que se enfrenta un país gigante como Brasil, del tamaño casi de un continente, mide entre 4 y 7 milímetros.  Se trata de un bicho que se reproduce en ciclos de siete a diez días y ataca siempre en la vigilia. El Aedes aegypti es uno de los tres mosquitos más peligrosos del mundo junto al mosquito tigre (Aedes albopictus) y el de la malaria (Anopheles gambiae); y el responsable de la transmisión de virus que afectan a millones de personas en todo el planeta: dengue, zika, chikungunya, fiebre amarilla e incluso virus del Nilo Occidental.

Procedente de África, donde fue clasificado hace más de tres siglos, su nombre se eligió a conciencia: en griego antiguo “aedes” significa desagradable, insoportable, insufrible; y su apellido “aegypti” indica que se identificó por primera vez en Egipto. Antes de saltar mundialmente a la fama por el zika, se le ha conocido como el mosquito de la fiebre amarilla, una enfermedad que mata a 44 000 personas cada año. El insecto parece estar genéticamente preparado para resistir los intentos de exterminarlo.

Su migración por el mundo puede haber tenido dos grandes aliados: los viajes globalizados y el calentamiento del planeta. “Este año, por las características del fenómeno de El Niño, se esperaba que las poblaciones de mosquitos se expandieran”, señaló Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al declarar el zika una emergencia internacional el 1 de febrero de 2016 por su posible relación con miles de casos de microcefalia en bebés.

“Sí, se cree que el cambio climático ha contribuido a la propagación de esta especie de regiones tropicales a otras más subtropicales, e incluso partes de Estados Unidos”, explica a Sinc el profesor Thomas Walker, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

El mosquito es un viejo conocido en las Américas. En la guerra hispano-estadounidense de 1898 generó una epidemia de fiebre amarilla que mató más soldados que los que murieron por las armas y los cañonazos.

Considerado típico de zonas tropicales y subtropicales, el Aedes aegypti, de color negro con patas rayadas, posiblemente viajó a América por primera vez alrededor del año 1600 junto a los conquistadores españoles, escondido en los barriles de agua de los barcos que traían esclavos al nuevo continente.

“Hace entre 4 000 y 6 000 años evolucionó para vivir en hábitats humanos. Fue esta forma doméstica la que se introdujo en el Nuevo Mundo y más tarde, probablemente en 1890, llegó a Asia”, explica a Sinc Jeffrey Powell, profesor de Ecología y Biología evolutiva de la Universidad de Yale. Powell se declara un apasionado del Aedes aegypti, al que ha estudiado durante 50 años. “Parte de su adaptación fue tomar sangre para sus comidas de la fuente disponible más segura: tú o yo”, continúa.

Actúa con un sigilo supremo, sin zumbidos. No deja una gran picadura. Ataca a cualquier hora del día, aunque prefiere las primeras horas de la mañana o la tarde, y casi nunca por la noche, como sí hace el mosquito de la malaria. Solo la hembra se alimenta de los humanos, puesto que necesita nuestra sangre para desarrollar sus huevos, mientras que el mosquito macho prefiere el néctar de las plantas.

Los adultos viven entre cuatro y seis semanas. Succionan sangre cada tres o cuatro días y en su búsqueda pican a muchas personas, transmitiendo a su paso el virus. Cada mosquito hembra puede poner más de 400 huevos en cuatro ciclos reproductivos relativamente rápidos. De siete a diez días después habrá nacido un nuevo mosquito adulto que portará el virus de su progenitora.

Los huevos presentan una particularidad: son capaces de soportar largas temporadas de sequías durante más de un año, hasta que encuentran una pequeña cantidad de agua estancada en la que crecer y convertirse en larva, pupa y mosquito adulto de nuevo.

Vuela tan solo un rango de entre 200 y 400 metros, lo que condiciona todos sus hábitos de alimentación y reproducción y lo ha llevado a convertirse en un mosquito doméstico, urbano y de hábitos domiciliarios: vive cerca de las casas y se reproduce en cualquier pequeño lugar donde haya agua limpia estancada.

Contenedores de agua guardada para lavar o cocinar, maceteros, tuberías externas de aires acondicionados, restos de neumáticos y jardineras son algunos de los más frecuentes, pero se han documentado hasta 20.000 lugares donde el mosquito puede poner sus huevos y reproducirse, a veces en lugares minúsculos.

“Necesitan muy pocos nutrientes, un pequeño tapón de una bebida donde se acumuló un poco de agua es suficiente”, explica a Sinc Carolyn McBride, profesora asistente de Ecología y Biología de la evolución de la Universidad de Princeton (EE UU), especializada en el Aedes aegypti.

“Únicamente vive en asociación con los humanos y en los últimos 10.000 años partes de su fisiología se han especializado para digerir nuestra sangre de forma eficiente. La morfología y el comportamiento también han evolucionado para aprovecharse de nosotros”, continúa McBride.

“El Aedes aegypti ha desarrollado una increíble capacidad de detectar el olor humano. Puedes ponerte un guante de laboratorio y recortar un pequeño agujero de forma que apenas un centímetro de piel está expuesta y serán capaces de encontrarlo”, señala la investigadora. Ni el sudor posterior al ejercicio ni los perfumes puede engañarlo. “Prefiere con diferencia el olor de los humanos al de otros animales”, explica.

Esta asociación con los humanos ha sido especialmente peligrosa para el hombre. No en vano el mosquito es considerado, como señaló en una entrada de su blog Bill Gates, el animal más peligroso para el hombre, directamente responsable de un número de muertes al año mucho mayor que cualquier otro animal: tiburones (10 muertes), cocodrilos (1 000), culebras (2 500), arañas (10 000) o incluso los propios humanos (475 000). Se cree que el mosquito fue responsable el año pasado de más de un millón de muertes en el mundo, si se suman las de la malaria (725.000) con las de otras enfermedades transmitidas por ellos.

Pero solo un número pequeño de especies de mosquitos son capaces de transmitir enfermedades. “Aedes aegypti ha sido durante mucho tiempo un vector principal para los virus que causan enfermedades humanas. Y los virus también evolucionan para reproducirse muy bien en mosquitos que pueden llevarlos de un humano al próximo”, señala Powell.

“El patógeno se adapta a una especie particular”, explica a Sinc Grayson Brown, presidente de la Sociedad Entomológica de Estados Unidos, institución que, en colaboración con su homóloga en Brasil, prepara un congreso sobre cómo luchar contra el mosquito para este mes de marzo en el país sudamericano.

“El virus infecta los muros del estómago, las células, luego la sangre del mosquito y posteriormente las glándulas. Son muchos los pasos que ha de dar para causar la infección”, explica Brown. El propio mosquito sufre la enfermedad que transmite y su comportamiento es errático, lo que lo lleva a picar con mayor frecuencia y transmitir mejor la enfermedad.

El ejército brasileño ya se ha puesto en marcha para combatirlo. Más de 220 000 miembros de las Fuerzas Armadas de Brasil se dedican a ir casa por casa dispuestos a ganarle la guerra al mosquito, fumigando los miles de lugares donde se pueden generar criaderos. Y tienen incluso permiso de la presidenta del país para entrar por la fuerza. Pero la efectividad de esta medida es algo que aún se pone en duda, sobre todo en un país que ya vio cómo las poblaciones de mosquitos bajaban a niveles históricos.

“Hubo un gran esfuerzo de erradicación del Aedes aegypti en Sudamérica hace unas décadas, pero fue abandonado de forma prematura. Como resultado, tenemos una nueva explosión en esa zona”, señala Brown.

Ante la amenaza que supone y la gran cantidad de enfermedades que transmite, (solo en el caso del dengue 50 millones de personas se infectan cada año, una cifra que se ha multiplicado por 30 en los últimos 50 años, según la OMS), hay quienes se plantean si lo mejor no sería eliminar a los mosquitos por completo de la faz de la Tierra.

“No creo que sea muy realista, ni siquiera que se pueda eliminar del todo a este mosquito concreto”, apunta MacBride. “Técnicamente sería posible erradicarlo, pero resultaría extremadamente costoso en términos económicos y medioambientales y los esfuerzos se dirigirían a una sola especie. A menos que lo eliminases de todo el planeta, volvería a invadir un lugar, antes o después, como ya ha sucedido. Además, ¿qué pasaría con las otras especies que transmiten enfermedades?”, se cuestiona Brown.

Así que las líneas de actuación van en otra dirección. “Hay nuevos métodos de control de mosquitos en fase de pruebas, como soltar en una zona machos estériles modificados genéticamente para disminuir de forma drástica las poblaciones, o liberar mosquitos infectados con una bacteria llamada Wolbachia que impide a los virus replicarse dentro del mosquito. Ambas estrategias tienen el potencial de reducir el impacto de las enfermedades transmitidas por mosquitos”, señala Walker.

Powell apuesta por un tercer método en el que está trabajando. “Esperamos cambiar genéticamente las poblaciones de mosquitos de forma que no puedan transmitir virus. Los mosquitos todavía estarán ahí, pero no serán capaces de causar enfermedades”, explica.

“Mi enfoque pretende utilizar los mismos métodos usados por criadores de plantas y animales para seleccionar naturalmente mosquitos existentes incapaces de transmitir patógenos. Sabemos que esos mosquitos ya existen, se trata de seleccionarlos para que dominen las poblaciones”, señala.

Otros incluso se plantean utilizar las tijeras moleculares CRISPR. En un estudio publicado recientemente en la revista Trends in Parasitology, los expertos proponían controlar a las hembras con esta revolucionaria herramienta de edición del ADN, con la que se podría editar el genoma de las hembras y reasignarles el sexo para convertirlas en inofensivos machos.

Y, por supuesto, las vacunas. Que ya exista en un estadio inicial la vacuna de la fiebre amarilla, y sobre todo, la del virus del Nilo, ofrece una esperanza de encontrar una estrategia acelerada para acabar con el zika, sin dejar nunca de lado los programas de control de mosquitos.

“Nuestro objetivo en el congreso de marzo en Brasil es que las sociedades entomológicas lideren los esfuerzos para implicar a todo el mundo en Sudamérica en la lucha contra el mosquito hasta alcanzar el estándar que hay en muchas otras partes. Esperamos que este esfuerzo se mantenga durante décadas. El zika no es la última enfermedad que vamos a ver, hay un gran número de virus que están esperando su turno para aparecer en este continente. Por ello tenemos que ser mucho más eficientes a la hora de controlar y planificar las poblaciones de mosquitos en el largo plazo”, finaliza Brown.

Marzo 05/ 2016 (SINC) Fuente: Noticias Al día

Publicado: . En: Actualidad#

El cáncer de ovario no es una sola enfermedad, sino varios tipos distintos de tumores que afectan a los ovarios. Se necesita una comprensión más amplia para mejorar la prevención, la detección y el tratamiento , señala un panel de expertos de Estados Unidos.

Las evidencias sugieren que muchos cánceres de ovario comienzan en otros tejidos, como las trompas de Falopio, y al final se propagan a los ovarios. En otros casos, los cánceres surgen de células que no se consideran como parte de los ovarios, según un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos. El informe fue encargado por el Congreso.

Los autores anotaron que hay “lagunas sorprendentes” en el conocimiento sobre el cáncer de ovario. Hicieron una llamada a investigaciones adicionales para obtener más información sobre las causas y mejorar la prevención, la detección temprana, el tratamiento y la gestión de la enfermedad.

“Aunque se han logrado avances en la investigación sobre el cáncer de ovario en las últimas décadas, queda mucho por aprender”, comentó en un comunicado de prensa de la academia Jerome Strauss III, presidente del comité del informe. Strauss también es vicepresidente ejecutivo de asuntos médicos y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Virginia, en Richmond.

“Mientras más se comprenda sobre la biología básica de los varios tipos de cánceres de ovario, por ejemplo el lugar del cuerpo en que se originan, más rápidamente podremos lograr avances en la prevención, las pruebas de detección, la detección temprana, el diagnóstico, el tratamiento y la atención de respaldo”, explicó.

Cada año, en Estados Unidos se diagnostica un cáncer de ovario a más de 21 000 mujeres, dijeron los investigadores. Y más de 14 000 mujeres mueren de la enfermedad cada año, añadieron. La tasa de supervivencia a cinco años es de menos del 50 %, anotaron los investigadores.

El cáncer de ovario inicial no tiene ningún síntoma distintivo. Tampoco hay una prueba de detección efectiva para el cáncer de ovario. Alrededor de dos terceras partes de estas pacientes son diagnosticadas en las etapas tardías de la enfermedad, cuando el cáncer ya se ha propagado a otras partes del cuerpo, anotaron los autores del informe.

El informe también encontró que la calidad de la atención ofrecida a las pacientes de cáncer de ovario varía mucho en el país. Varios grupos han desarrollado directrices para un estándar de atención, pero menos de la mitad de las pacientes de cáncer de ovario reciben la atención recomendada, reveló la investigación.

El informe encontró dos factores predictivos de un mejor resultado para las mujeres con cáncer de ovario. Uno era ser tratada por un oncólogo ginecológico. El otro era recibir tratamiento en un hospital que gestione una gran cantidad de esos casos. Pero muchas pacientes no tienen acceso a ese tipo de atención, señalaron los autores del informe.

Para reducir las desigualdades en la atención, recomendaron que médicos y científicos busquen formas de garantizar un uso constante de los estándares de atención sugeridos actualmente.

El informe también señaló que unos mejores métodos para identificar a las mujeres con un riesgo alto de cáncer de ovario podrían mejorar la prevención y la detección temprana. Por ejemplo, hay vínculos firmes entre el cáncer de ovario y los antecedentes familiares de la enfermedad, unas mutaciones hereditarias específicas como en el BRCA1 y el BRCA2, y ciertos síndromes hereditarios de cáncer, anotaron los autores.

Marzo 5 / 2016 (Health Day) Fuente: Noticias Al Día



Publicado: . En: Actualidad#

La infección por sífilis en mujeres embarazadas y en niños menores de un año contagiados por sus madres vive un aumento en Brasil, donde las autoridades prevén el registro de 42 mil casos en gestantes este año.

A los 42 mil casos de sífilis en embarazadas se suma una cifra prevista de 22 mil menores de un año con la enfermedad congénita, es decir, contraída por contagio a través de la madre.

Las proyecciones oficiales se realizaron en base al aumento porcentual de casos registrados entre 2012 y 2013, que fue del 25 % en el caso de gestantes infectadas, y del 18 % en el de sífilis congénita.

Los datos forman parte de un informe firmado por el epidemiólogo Fábio Mesquita, director del departamento de Enfermedades Sexualmente Transmisibles (DST), Sida y Hepatitis Virales del Ministerio de Salud.

Según el Ministerio de Salud, el aumento de casos de sífilis puede explicarse porque se mejoró la vigilancia sanitaria en relación con la enfermedad, lo que puede haber resultado en un mayor número de casos notificados, entre otros factores.

Mesquita señaló además en el informe que existe un desabastecimiento de penicilina cristalina en cerca del 60 % de los estados del país.

El desabastecimiento, detectado en un estudio realizado en enero de este año, sería consecuencia, principalmente, de la falta de materia prima para producir el medicamento, que es fabricado únicamente en China e India.

El Gobierno indicó que este mes concluyó la compra de 2,7 millones de frascos de penicilina para abastecer en forma urgente a los estados que lo requerían.

En lo que respecta a la sífilis, los datos divulgados apuntan que entre 2005 y mediados de 2014 más de 100 mil embarazadas presentaban la enfermedad , que es transmitida por contacto sexual y causada por una bacteria.

Además de la cifra significativa, se ha constatado un aumento de la enfermedad en los últimos años.

En 2013 la tasa de detección de la dolencia en embarazadas era de 7,4 infecciones por cada 1.000 nacidos vivos. Ese año, se reportaron 21 382 casos.

En tanto, solo en los seis primeros meses de 2014, según datos preliminares, se reportaron 28.226 infecciones en embarazadas, lo que resulta en una tasa de detección de cerca 9,7 casos por cada 1.000 nacidos vivos.

En cuanto a sífilis congénita, los datos indican que entre 1998 y junio de 2014 fueron infectados más de 104 mil niños menores de un año.

En 2013 el número de casos de menores contagiados en forma congénita fue de 13.704, con una tasa de incidencia de los 4,7 casos por cada 1.000 nacidos vivos.

En el primer semestre de 2014, los datos preliminares apuntan un total de 16.266 infecciones en niños menores de un año, lo que supone una tasa de detección de 5,6 casos cada 1.000 nacidos vivos.

Marzo 03/ 2016 (Notimex) Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2016. Agencia informativa latinoamericana Prensa Latina S.A. Fuente: Noticias Al Día

Publicado: . En: Actualidad#

La directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, alertó hoy aquí sobre la amenaza del cambio climático durante un panel de discusión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Ese fenómeno causa decenas de miles de fallecimientos anualmente a través de sus diversos efectos y afectaciones en el mundo, advirtió la máxima representante de la OMS.

Chan declaró que los expertos pronostican para el año 2050 causará 250 mil muertes adicionales cada año por malaria, diarrea, insolación y desnutrición.

Las sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor cobran vidas, y el mundo no puede darse el lujo de no emprender acción. Por eso, responsabilizar a los países de sus políticas sobre el clima también es un asunto de justicia, apuntó.

Como el impacto del cambio climático es universal, impredecible, y en ocasiones desafiante, los seres humanos son, sin lugar a dudas, la especie más importante amenazada, reconoció.

Cifras de la Organización Meteorológica Mundial muestran que 2015 fue el año más caliente desde que comenzaron los registros en 1880, y se prevé que 2016 tenga temperaturas aún más elevadas.

A propósito de ello, la funcionaria dijo que las sequías amenazan el abasto de alimentos, ya en peligro, en especial en países pobres.

Chan indicó que la escala de este peligro es inmensa, porque en algunas naciones más del 70 por ciento de la población depende de la agricultura para vivir.

Asimismo subrayó que los brotes de cólera prosperan tanto por exceso como por falta de agua. Los insectos y otros portadores de enfermedades son muy sensibles al calor, humedad y lluvias, consideró.

Por otra parte, el cambio climático ha favorecido la extensión geográfica del dengue y puede hacer lo mismo con la malaria.

Más de la mitad de la población mundial, dijo, vive en un área donde se encuentra el mosquito Aedes aegypti, el principal vector del zika, dengue y chikungunya.

Todas estas consecuencias para la salud convierten al primer acuerdo mundial sobre cambio climático, alcanzado en París el año pasado, no sólo en un tratado sobre medio ambiente sino también sobre salud, apuntó.

marzo 3/ 2016 (PL) Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2016. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

Expertos británicos alertan por exceso de sal en alimentos básicos

Un estudio de científicos británicos alerta sobre el exagerado volumen de sal en los productos de alimentación básica, se conoció hoy.

Los autores, agrupados en la ONG Acción consensuada sobre la sal y la salud, informaron en un comunicado que luego de analizar varios productos se demostró el alto contenido de esa sustancia cristalina.

En tal sentido, afirmaron que el 55 por ciento de la sopa de tomate en lata tiene la misma o más cantidad de sal que en 2010.

Por su parte, una lata de 400 gramos de sopa italiana de Baxters contiene 3,5 gramos de sal, más que una hamburguesa Big Mac, añadieron.

Según el documento, en el año 2010 la Secretaría de Salud del Reino Unido, encabezada por Andrew Lansley, eximió de la responsabilidad del control de los niveles de sal a la Agencia de Estándares de Alimentación.

Desde entonces la industria alimentaria -merced al Acuerdo de responsabilidad- tuvo la obligación de reducir los niveles de la sustancia sin vigilancia alguna por parte del Estado. De hecho, la presencia de sal no ha hecho sino aumentar, añade el texto.

A propósito de ello, los expertos insisten que el gobierno británico tome medidas urgentes respecto a la alarmante cantidad de sal presente en productos muy consumidos como sopas, quesos y en platos precocinados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el consumo excesivo de sal puede provocar hipertensión y aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Si se logra el objetivo de reducir el consumo de sal en el mundo en un 30 por ciento para el 2025, podemos evitar que millones de personas mueran por esos males, dijo el subdirector general de la OMS para enfermedades no transmisibles y salud mental, Oleg Chestnov.

Marzo 3/ 2016 (PL). Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2016. Agencia informativa latinoamericana Prensa Latina S.A. Fuente: Noticias Al Día

Publicado: . En: Actualidad#

Los efectos del cambio climático en la agricultura y la cadena alimentaria pueden provocar más de medio millón de muertes en adultos en el año 2050, según estima un estudio que publica hoy la revista “The Lancet“.Investigadores de la Universidad de Oxfor (Reino Unido) alertan de que el calentamiento global reducirá la disponibilidad de alimentos de un 3,2 % por persona, lo que corresponde a unas 99 kilocalorías por día. La ingesta de frutas y vegetales podría reducirse en 14,9 gramos por día -un 4 %- y la de carne roja en 0,5 gramos por día -un 0,7 %-. Por el contrario, si las emisiones se reducen y se evitan los efectos nocivos del cambio climático, el
modelo con el que han trabajado los investigadores predice que la disponibilidad de alimentos será cada vez mayor y se pueden prevenir cerca de 1,9 millones de muertes en 2050. Los países más afectados por la falta de productividad de los cultivos serán aquellos cuya población cuenta con bajos y medios ingresos, especialmente en las regiones del Pacífico oriental y el Sureste de Asia.
Cerca de tres cuartas partes de las muertes que podrían ocurrir por cambios en la alimentación se prevén en China (248 000) e India (136 000).
En términos relativos, Grecia es uno de los países más afectados del mundo, con 124 muertes por cada millón de habitantes pronosticadas, mientras que Italia también está en lo alto de la lista con 89 muertes por cada millón de personas. España ocupa una posición intermedia en ese ránking, con 24 muertes por cada millón de habitantes, una cifra similar a la de países como Francia (32 muertes por cada millón) y el Reino Unido (25 muertes por millón).
En Latinoamérica, Colombia sufriría tan solo 33 muertes adicionales por millón de habitantes, México 0,37; Argentina 5,47 y Brasil 24,25.

Marzo 4/2016 (afp). Fuente: Noticias Al Día