junio 2016 Archives

Andrew C. Krakowski, Christine R. Totri, Matthias B. Donelan, Peter R. Shumaker Pediatrics. 2016; 137(2):e20142065

Cualquier lesión significativa a la dermis profunda, tales como quemaduras y otros traumas, inflamación, o cirugía, puede llevar a la cicatrización de heridas que se presentan clínicamente con la formación de una cicatriz. Se gastó mucho tiempo y energía en intentar clasificar a las cicatrices en base a la histopatología o morfología clínica. Aunque hacerlo es útil para la documentación y las decisiones de manejo, contradice la realidad de que una cicatriz por sí misma no es ni «buena» ni «mala».

Las cicatrices son simplemente el punto final clínico de una confluencia de factores genéticos y ambientales que afectan el proceso de cicatrización de heridas después de una agresión cutánea. Desde la perspectiva de la historia humana, la mayoría de las heridas graves han sido traumáticas (por ejemplo, «uñas y dientes», caídas, quemaduras, combates), involucrando extensas áreas de daños que necesitaban ser contenidas rápida y eficientemente para controlar el sangrado y la infección.