Por: Dra. Sahily Irene López Rabassa, Especialista 2do Grado Anestesiología y Reanimación, Profesor Auxiliar de la Universidad de Ciencias Médicas Camaguey, Máster en Urgencias y Emergencias Médicas, Jefe de Servicio Unidad Quirúrgica Hospital Docente de Oncología.• Técnica, porque emplean instrumental de manejo difícil y renovación continua.
• Biológica, porque les es indispensable un fondo de conocimientos fisiológicos, farma-cológicos y bioquímicos para la adecuada selección de los agentes y métodos anestési¬cos y para vigilar las consecuencias de sus actos…
Entonces miremos más allá del propio acto anestésico quirúrgico, y veamos al paciente en su antes, su transcurso y su después. En eso se basan nuestras decisiones anestésicas y estamos hablando del estrés psicológico, la recuperación postquirúrgica del paciente, su inmunidad, de recidivas tumorales, de calidad de vida. Hacia estos puntos deben estar encaminadas nuestras técnicas de anestesia, pues cada uno de nuestros procederes terapéuticos tiene una repercusión en la producción de los mismos.
La inmunidad del paciente oncológico se ha convertido en el centro de su evolución y se ve afectada por múltiples factores unos modificables y otros no, en los cuales podemos trabajar desde el momento en que el paciente cae en nuestras manos. (2)
– Una correcta preparación psicológica del paciente que comienza en nuestra consulta de anestesia y premedicación adecuada.
– La reducción del trauma quirúrgico mediante técnicas laparoscópicas siempre que sea posible.
– La utilización de técnicas anestésicas/analgésicas basadas en el uso de propofol, tramadol, AINE y anestesia regional con anestésicos locales y la consiguiente disminución del consumo perioperatorio de opiáceos.
– Disminuir el empleo de transfusiones evaluando preoperatoriamente la elevación preoperatoria de hemoglobina fundamentalmente con el uso de eritropoyetina, disminuir umbral transfusional y el sangrado quirúrgico con medidas farmacológicas, anestésicas y quirúrgicas, así como uso de la transfusión autóloga.
Si somos capaces de garantizar un acto anestésico exitoso hemos hecho bien, si somos capaces de contribuir a mejorar el pronóstico y la calidad de vida del paciente oncológico hemos hecho mejor, si aun así le brindamos nuestro conocimiento, nuestro ciencia, nuestro apoyo, nuestra mano en un momento difícil hemos dado lo mejor y mas humano de nosotros, hemos dado simplemente vida.
Bibliografía:
2. G. Sánchez-Pedrosa, I. Garutti, F.J.G. Moraga. H.D. Orozco. Diseminación tumoral perioperatoria. 1. Influencia de los factores perioperatorios. Rev Esp Anestesiol Reanim. 2012;59(5):259—66.
3. G. Sánchez-Pedrosa, I. Garutti, F.J.G. Moraga. H.D. Orozco. Diseminación tumoral perioperatoria. 2. Efectos de la anestesia y analgesia. Rev Esp Anestesiol Reanim. 2012; 59(5):267—75.
4. Dr. José Emilio Mille-Loera. La transfusión sanguínea como factor pronóstico en el paciente con cáncer. Rev Mex de Anestesiol Abril-Junio 2006; 29(1): 221-25.
Un feto de 6 meses ingiere a diario 4 litros de líquido amniótico, que tiene un valor nutritivo equivalente a 100 gramos de leche.
Anticoncepción en el Medioevo
Un método anticonceptivo medieval recomendado por los médicos consistía en embadurnar con brea el pene antes del coito.
Los egipcios practicaban la circuncisión hace 5.000 años: el trozo de prepucio escindido al joven varón se enterraba en las tierras de labranza para obtener mejores cosechas.
Durante la gestación, el feto humano produce más de 250.000 neuronas por minuto.
En 1868 Noviembre el Dr. Edmund Andrews publica en el Examinador médico de Chicago un documento proponiendo la administración de óxido nitroso con oxígeno en una combinación premezclada de 80 a 20 por ciento.
Cronología:
1847. El 30 de noviembre N. I. Pirogov realiza la primera narcosis con cloroformo en Rusia.
Manejo perioperatorio en el paciente con cáncer


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